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El escándalo cinematográfico de Flavio Bolsonaro

Candidato de la ultraderecha para octubre, el hijo del golpista y expresidente recibió una fortuna del encarcelado financista Daniel Vorcaro, supuestamente para financiar una película sobre su padre. Ahora fingió no conocerlo, pero en las grabaciones lo llama “hermano”.

Parecía que iba a ser una semana tranquila, después de los sobresaltos entre el Ejecutivo y el Legislativo, con el presidente Lula da Silva festejando que, al fin, comenzaba a despegarse en las encuestas del advenedizo senador Flavio Bolsonaro. Y las noticias pasaban por la aplicación de la “ley de dosimetría”, un gol de la derecha para rebajarle las penas a los golpistas de enero de 2023, y por poroteos electorales regionales.

Pero hablamos de Brasil en año electoral, cuando explotan bombas inesperadas.

La de esta semana fue de las fuertes y estalló el miércoles, cuando la revista digital The Intercept publicó una grabación en la que hablaban, como tiernos amigos, el candidato Flavio y el encarcelado banquero Daniel Vorcaro.

La ternura no sólo mostraba la cercanía entre los dos, sino que marcaba el tema: el candidato le estaba pidiendo al financista el equivalente a 22 millones de dólares. Según la grabación, el mangazo era para financiar una película sobre el ex presidente y golpista Jair Bolsonaro, y según la investigación que acompañaba el audio, Flavio ya había cobrado la mitad y estaba rogando que le pusieran más.

Para que se entienda: Vorcaro es, desde noviembre, el símbolo nacional de la corrupción en Brasil, un nombre radioactivo.

The Intercept nació para divulgar los documentos de Edgard Snowden y su fundador, Pierre Omydiar, es uno de los creadores de Ebay, el sitio digital de ventas que lo hizo rico, y donó 250 millones de dólares para el lanzamiento.

En agosto de 2016 se comenzó a publicar The Intercept Brasil, con noticias en portugués e inglés, que ganó prestigio y premios con investigaciones alternativas sobre temas como el Lava Jato, la causa trucha de los cuadernos que terminó con Lula en la cárcel.

Con semejante fuente, la noticia estalló. Vorcaro era el dueño del Banco Master, una notable cañita voladora en el mundo financiero que recibió masivas inversiones del estado brasileño en varios estamentos provinciales, municipales y de entes autónomos, casi todos controlados por políticos de derecha.

Vorcaro montó una notable bicicleta financiera que lo hizo más que rico, pero que era inestable. Para fines del año pasado, buscaba desesperadamente vender el Master, y el gran candidato a quedarse con el clavo era el Banco Regional de Brasilia. Pero el Banco Central sospechó y vetó el trato, que le iba a echar encima al Estado una verdadera fortuna en pérdidas.

En noviembre, el Master quebró y Vorcaro fue preso. El escándalo dejó pegados a tantos y tantos en la derecha y la ultraderecha local.

Flavio tomó distancia públicamente y casi que negó conocer al banquero caído en desgracia. La pelota, hasta ahora, le había pasado cerca, sobre todo cuando la policía expuso los vínculos entre Vorcaro y un aliado fuerte del bolsonarismo, el senador piauense Ciro Nogueira.

Flavio llegó a acusar al gobierno de calumniarlo para disimular “que el Master es de Lula, todo el mundo lo sabe”. En esa línea seguía, incluso cuando el diario A Folha de Sao Paulo reveló en marzo que su teléfono personal estaba en la agenda del celular de Vorcaro. Ahora se sabe que el 16 de noviembre de 2025, un día antes de que el banquero fuera preso, el candidato lo animó con un mensaje íntimo: “Hermano, estoy y siempre estaré con vos, entre nosotros no hay dobleces”.

Los mensajes anteriores le pedían que siguiera aportando a la película, rogando que no lo hiciera pasar el papelón de decirle que no había plata al protagonista, Jim Caviezel, y al director Cyrus Nowrasteh. “Me apena insistir que me mandes dinero, pero estamos en un momento decisivo en la filmación. Todo el mundo está tenso y me preocupa que no tengamos el efecto positivo que soñamos con la producción”.

Con todo esto publicado, Flavio tuvo que dejar de pretender que conocía de vista a Vorcaro. Lo hizo en un comunicado donde escribió que todo esto era apenas “el caso de un hijo buscando apoyo para una producción privada sobre la historia de su padre. Sin dinero público”.

La negociación, dice el candidato, comenzó en diciembre de 2024, cuando ya gobernaba Lula “y no había ni acusaciones ni sospechas públicas sobre el banquero”. La torta, sin embargo, es demasiado grande como para no levantar sospechas, con lo que Flavio agrega que “no ofrecí nada a cambio. No promoví encuentros privados fuera de agenda. No intermedié negocios con el gobierno. No recibí dinero ni ventaja alguna”.

El párrafo es ingenioso, porque se olvida de las acusaciones que sí se hicieron contra Flavio respecto a su amigo banquero, sobre todo la de tratar de crear una comisión que “investigara” el caso Master, a favor del acusado.

A todo esto, invertir 134 millones de reales en una película es grotesco. Para dar una idea, la muy pero muy premiada ‘Todavía estoy aquí’ costó 45 millones, incluyendo doblajes diversos y la promoción para el Oscar. Esto haría de ‘El candidato inesperado’, la biopic sobre Bolsonaro, el film más caro de la historia del país, por mucho.

La ruta del dinero también llama la atención. Se sabe que los 61 millones pagados fueron transferidos a la firma Entre Investimentos e Participações, de donde salió para el fondo de inversiones Havengate Development Fund LP, con sede en Texas.

Hace rato que hay versiones de que la Havengate es controlada por aliados norteamericanos de Eduardo Bolsonaro, el diputado que se exilió por el Norte después de hacer lobby para que Donald Trump sancionara a su propio país. La Entre es una de las empresas de Antonio Carlos Freixo Junior, bajo investigación policial desde enero por sus negocios con Vorcaro. Ya se pudo comprobar que entre 2023 y 2025 el Master le transfirió a Entre más de un millón y medio de dólares.

La productora de la película es la firma Go Up Entertainment, que tiene la página web más breve del mundo, apenas un logo con un número de teléfono y una dirección en California. La Go Up es apenas una LLC, una sociedad de responsabilidad limitada, y afirma que se dedica a conseguir financiamiento y asesorar en créditos y beneficios fiscales a productores de films.

Su socia-administradora, Karina Ferreira da Gama, negó cualquier vinculación con Vorcaro y dijo que todo el financiamiento de la película “viene del exterior”, pero que no podía dar nombres.

Evidentemente, la productora no había coordinado la respuesta con Flavio. Tampoco lo hizo el diputado Mario Frias, otro libertario bolsonarista, que directamente negó que el candidato estuviera involucrado en la producción:

“Apenas cedió el uso del nombre de su familia, lo que obviamente atrae inversores”.

Frias hasta llegó a afirmar que no había “ni un centavo de Vorcaro” en el negocio. Y si lo hubiera, no sería un problema: cosas entre adultos privados, sin dinero público.

Mientras la derecha ensayaba variaciones sobre este discurso, los aliados del gobierno empapelaban las redes con el audio y el PT planeaba usar el escándalo en la campaña electoral.

El caso seguramente va a generar una investigación policial, lo que puede revelar más picardías de acá a octubre, que mantengan vivo el tema. El diputado federal Lindbergh Farias ya presentó el mismo miércoles una denuncia directamente ante la Corte Suprema, y el secretario general de la Presidencia Guilherme Boulos le sugirió al Senado remover a Flavio de su banca.

El escándalo Vorcaro-Flavio puede volcar el panorama electoral, que el mismo miércoles ya mostraba señales de cambio. En un escenario de primera vuelta de la firma Genial/Quaest, Lula tenía 44% de intención de voto frente a 39% de Flavio, aunque la segunda vuelta los devolvía al empate técnico.

La aprobación de la gestión de gobierno subió de 40 a 46% de mayo del año pasado a este mes, y el rechazo cayó de 57 a 49%. La bomba de la semana va a crear un frenesí encuestador, no hay duda, para ver qué efecto tuvo.

La ley

Antes de las revelaciones de The Intercept, la derecha estaba ocupada repudiando al Supremo Alexandre de Moraes, que suspendió la aplicación de la ley de dosimetría, curioso nombre del engendro para reducir las penas de Jair Bolsonaro y sus cómplices golpistas.

La ley fue uno de los dos golpes contra Lula de este mes: el rechazo a su candidato a Supremo y el quiebre de su veto a la ley engendro. Moraes es un cuco de los feos para el sector, porque presidió el tribunal que condenó a 27 años de prisión al héroe Jair.

Cosas del destino, ahora le tocó al Supremo, por sorteo, el caso de otra asaltante de los edificios públicos en Brasilia durante el intento de golpe. La mujer, una civil, había recibido 16 años de condena y estaba apelando por considerar la pena excesiva.

Moraes no dijo que ni que sí, ni que no, pero argumentó que la dosimetría fue acusada de inconstitucionalidad el mismo lunes en que fue promulgada. Hasta que se decida eso, no se aplica. ¿Quién lo decide? Pues la Corte Suprema. ¿Quién conduce el caso? Pues el mismo Moraes.

Campaña digital contra Lula

El escándalo de Flavio Bolsonaro saltó cuando faltan menos de cinco meses para la primera vuelta. En tren de asegurar la victoria e ir ensanchando la brecha de intención de voto, para este año electoral, el PT había decidido invertir como nunca antes en las redes digitales. Un estudio del Instituto Democracia en Jaque, que mide la evolución del sistema, encontró que la red Instagram es la de mayor contenido político generado por Inteligencia Artificial. Fueron 3.314 publicaciones en apenas dos semanas, entre el 10 y el 24 de abril. El estudio también dejó una alarma, la de la enorme cantidad de perfiles truchos que van conquistando un espacio similar al de políticos reales.

Un personaje de los truchos es Doña María, que aparece como una animación muy realista de una señora mayor afrobrasileña y de clase media baja. La supuesta doña se dedica a atacar duramente a Lula y a la Corte Suprema y ya tiene 792.000 seguidores.

El personaje sólo fue identificado como artificial en el primer video de una serie ya larga, lo que llevó al PT y a tres aliados a reclamar ante la justicia electoral para que lo bloquee de Instagram y de otras plataformas.

El PT tiene un perfil encantador, el Lulaverso, que ya tiene 72.000 seguidores, lo que demuestra que falta crecer.

La Unión

Mientras tanto, Lula no gana para sustos. Como se recordará, ya empezó a regir el pacto de comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, y Brasil ya tuvo su primer sapo, que llegó por el lado menos esperado.

Después de tanta preocupación de la industria y los servicios, la UE le cerró las exportaciones de carnes a Brasil por el uso de antibióticos en el ganado.

Es un golpe y una sorpresa, porque los europeos no avisaron al gobierno, simplemente publicaron una lista de los países que sí pueden exportar carne a partir de septiembre, en la que no se menciona a Brasil.

Las exportaciones de carne habían aumentado un 81% desde 2021 y llegaron a 2.470 millones de dólares en 2025. El volumen fue de 527.000 toneladas, un aumento del 31%, lo que muestra un aumento notable en la calidad y valor de lo vendido. El gobierno se movilizó y anunció que va a informar a la Unión de la calidad de sus rebaños, y a tomar medidas sobre el tema antibióticos.

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