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Narcoterrorismo, la guerra que necesita Trump

La decisión de Estados Unidos de declarar organizaciones terroristas extranjeras al Primer Comando de la Capital y al Comando Vermelho de Brasil reabrió una vieja discusión latinoamericana: cuándo una amenaza criminal es un problema real y cuándo se convierte en argumento para justificar intervenciones políticas, militares o judiciales.

El pasacalles colgaba de una pasarela en la carretera que conecta la ciudad de Cochabamba con Sacaba capital de la provincia Chapare y decía: «Evo, es la DEA o somos nosotros, cumplí tu promesa. PCC».

La analista Pamela Portillo cree que es difícil que el cartel fuera dejado por gente vinculada al Primer Comando de la Capital brasileño pues los narcos suelen actuar más discretamente. “Lo que parece más plausible es que se trate de una operación sicológica para intervenir en el Chapare y atrapar al ex presidente”, señala Portillo.

Y es que Donald Trump necesita una victoria con urgencia dado que noviembre está muy cerca y ahí puede perder las dos cámaras de legisladores. Irán es un rotundo fracaso, no sólo porque Estados Unidos salió perdidoso de la contienda sino porque hasta seguidores del hombre del pelo naranja rechazan el alza de carburantes y del costo de vida en EE.UU.

El ejemplo venezolano

La reciente determinación norteamericana de declarar organizaciones extranjeras terroristas a los brasileros Primer Comando de la Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV) se enmarca en la política trumpista de encontrar un enemigo para mostrar poder.

Para secuestrar a Nicolás Maduro se creó el discurso del “Cartel de los Soles”. Hoy el mandatario venezolano no está siendo juzgado por narcotráfico pues no hay pruebas de que el famoso cartel hubiera existido, Los cargos son haber participado de un «sistema clientelar» y de una «cultura de corrupción».

Claro que el PCC y el CV sí existen y tan solo el primero tiene a 40 mil hombres en armas. En la intervención policiaco-militar en las favelas de Alemao y Penha el 28 de octubre de 2025 miembros del CV llegaron a utilizar drones cargados de explosivos con los que atacaron a los uniformados. La policía brasileña señala que quienes dispararon los drones fueron entrenados en Ucrania. Según la denuncia el CV envió a varios de sus miembros no fichados a que se enlisten en las tropas que luchan contra Rusia y que se capaciten no solo en aeronaves no tripuladas sino también en el uso por ejemplo de lanzagranadas. Lo propio hizo el cartel de Sinaloa Nueva Generación.

Una absoluta ironía, los jóvenes narcos peleando junto al ejército que EEUU apoyaba y entrenaba.

La derecha brasileña ha saludado con algarabía la declaratoria de “terroristas” porque eso permitiría la intervención de tropas norteamericanas y que los cabecillas sean juzgados bajo las leyes del país del norte. Pero además en casos de terrorismo las Fuerzas Armadas yanquis pueden intervenir en el país que crean necesario.

¿Y en Bolivia?

Desde que Rodrigo Paz está en el gobierno se ha expulsado de Bolivia a cinco capos del narco brasileño ligados a alguno de los dos carteles. Pero la DEA sostiene que hay muchos más en el país. Muchos ocultos y otros interviniendo en el negocio.

Y la clave la está dando Sebastián Marset, quien está negociando una pena menor a cambio de información. Esta podría involucrar a varias autoridades políticas, policiales y hasta de la fiscalía bolivianas.

Por lo pronto, los equipos de prensa del gobierno y los periodistas afines están en campaña no ya para decir que Evo es el culpable de las movilizaciones sino para decir que éstas están financiadas por el narcotráfico. El periódico El Deber, de propiedad de Óscar Mario Justiniano, ministro del presidente Rodrigo Paz Pereira, tituló el 1 de junio de 2026: “El escondite boliviano del PCC y del Comando Vermelho queda bajo la lupa de EEUU”.

Bajo los cargos de narcotráfico o ayuda a los narcos es posible que se produzcan varias detenciones en las próximas semanas y hasta extradiciones. Así lo temen los seguidores de Evo Morales ya que se habla que podrían estar señalados altos jerarcas del MAS.

Las cartas están sobre la mesa y podrían darle oxigeno a Donald Trump y, por supuesto, a Rodrigo Paz. Finalmente, hay que inventar al enemigo. Así fue con el Cartel de los Soles. Ahora puede usarse a los narcos brasileros.

Y mientras tanto, las piedras siguen en los caminos.

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