¿Y ahora qué?

Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Post Type Selectors

El Congreso brasileño reduce la pena de Bolsonaro desafiando a Lula

La derecha hizo caer al candidato de Lula a la Corte Suprema y revirtió el veto de Lula a la ley que le baja la pena a Bolsonaro y sus cómplices. Un golpe preelectoral.

Fue una semana de derrotas para el presidente Lula da Silva, después de un fin de semana de descanso por orden médica -pequeña intervención por un tema de piel en la cabeza- y congreso partidario. El campo de batalla fue el Congreso, y las derrotas fueron dos: el miércoles, el poroteo falló mal en el Senado y el actual Procurador General Jorge Messias fue rechazado como candidato a ministro de la Corte Suprema. La derecha en la oposición logró algo que parecía imposible: fue el primer voto en contra de un candidato a Supremo desde 1894. Y el jueves, las dos cámaras anularon el veto presidencial a la ley que reduce las penas de los golpistas, el ex presidente Jair Bolsonaro a la cabeza. 

Messias no era un gran candidato. Abogado, en su carrera había fallado dos veces en los concursos para ser juez y no es conocido como un jurista original, pero sí como un hombre del riñón presidencial. Pero en Brasil, como en tantos otros países, los Supremos no necesariamente se eligen sólo por su capacidad y existía el antecedente del ministro Dias Toffoli, abogado del Partido dos Trabalhadores que hace rato viste la toga suprema y fue tratado directamente de “ignorante” cuando era candidato. 

Y nadie en el Senado pretendió que el problema con Messias fuera uno de laureles académicos, sino de oposición personal de su presidente, Davi Alcolumbre, aliadísimo de los liberales bolsonaristas. Las audiencias públicas fueron un circo político en el que ni se mencionaron los requisitos constitucionales para ser ministro, apenas una serie de discursos opositores. El resultado fue un penoso 42 a 34 en la votación final. La derecha festejó abiertamente, como si hubiera ganado una elección contra el oficialismo.

El evento es un síntoma más de la creciente grieta entre el Legislativo y el Ejecutivo en Brasil. La negociación para lograrle el puesto a Messias fue clásica, con ofertas de puestos importantes en órganos del gobierno nacional, presupuestos para los Estados de los senadores y áreas de influencia en la política nacional. Todo esto es necesario y tradicional cuando se lidia con un Congreso con 21 bloques partidarios y uno, el 22, que es unipersonal y ni se molestó en inventarse un partido. Que la tradición no haya funcionado esta vez se debe, en parte, a que es año electoral y el bolsonarismo está tensando la cuerda con éxito.

“El Senado mandó un aviso claro de que no va a aceptar la interferencia de otros poderes, más allá del nombre que se vote”, dijo, bastante sobrador, Flavio Bolsonaro, hijo del encarcelado presidente y casi golpista, y candidato a presidente para octubre 4. La diputada Gleisi Hoffmann, petista pernambucana y ex ministra de Relaciones Institucionales, le retrucó que el miércoles se vio “el resultado del gran acuerdo entre bolsonaristas y otros agentes que se sienten amenazados por las investigaciones de los escándalos financieros y del crimen organizado. No querían a Messias investigándolos”. 

En el PT y entre sus aliados, la semana pasó en discusiones sobre cómo contestar el golpe. Las ideas iban de congelar fondos aprobados por leyes -no cumplirlas hasta después de las elecciones- para jorobar a senadores contreras, al relanzamiento de la consigna de “El Congreso es un enemigo del Pueblo”, que ya se había ensayado el año pasado. Lo más moderados recordaron que necesitan el Legislativo para pasar leyes de buen impacto electoral, como la reforma laboral, y no conviene ir a la guerra.

Lo del jueves fue todavía peor, con diputados y senadores de partidos que forman la coalición de gobierno votándole en contra al veto de Lula. Es un tema de enorme simbolismo: el presidente la vetó en enero, durante la ceremonia marcando los tres años del asalto a los edificios de gobierno de Brasilia que le valió a Bolsonaro 27 años de prisión y a cientos de atacantes penas menores. La derecha trabajó y trabajó diversas estrategias para aliviar a tanto camarada preso, y finalmente logró pasar la Ley de Dosimetría, que recorta años o meses de cárcel. 

Para entender tanta energía para el tema, y sobre todo para entender por qué hubo muchos votos por fuera del bolsonarismo, hay que recordar que Brasil nunca revisó los crímenes de su larga dictadura. Allá no hubo juicio a las juntas, no se impuso la imprescriptibilidad de los crímenes de Estado, no se buscaron niños ni desaparecidos. Con lo que los 27 años a un golpista civil fueron un asombro, visto por muchos como excesivo. Falta de costumbre de castigar estas cosas, diría uno.

Pero el jueves, en una coordinación muy rara, los diputados y senadores votaron en el mismo día dar vuelta el veto presidencial. En la cámara baja el resultado fue 318 a 144, en la alta de 49 a 24. Los opositores festejaron en los recintos como si fueran goles mundialistas… El único camino para frenar la ley y mantener a Bolsonaro donde se merece es la Corte Suprema, que lleva meses enfrentada al Legislativo y que claramente vio la votación del jueves como un ataque. Es que fue en ese tribunal supremo que se juzgó y condenó al ex presidente y sus cómplices.

En campaña

El gobierno tuvo algo que festejar esta semana, cuando el ministerio de Trabajo y Empleo dio la buena noticia de que se habían creado 228.208 puestos en blanco en marzo. Es realmente una buena para Lula, ya que el año pasado se habían creado apenas 80.000 en el mismo período, lo que muestra una fuerte suba. Esto reforzó una percepción que circuló mucho en el Octavo Congreso Nacional del PT, el fin de semana pasado: el problema no son los resultados sino la percepción del gobierno.

El presidente del partido, Edinho Silva, le preguntó a la militancia ”¿cómo es que un gobierno tan exitoso no sea reconocido? Hay que mostrar lo que construimos”. Lo que se confirmó como estrategia es el rumbo, nuevo en la historia partidaria, de difundir lo logrado y la agenda a futuro, sobre todo en las redes. El PT ya puso un dinero nunca antes invertido en hacer campaña en Facebook y otras redes. Buena parte del mensaje fue de soberanía ante Donald Trump.

Es temprano para saber los resultados, pero hay indicios que invitan al optimismo. En San Pablo, por mucho el distrito electoral con el mayor número de votantes del país, el gobernador Tarcisio de Freitas está perdiendo energía en su campaña contra el petista Fernando Haddad. Freitas sigue firme adelante con 38 por ciento frente a 26 del ex ministro de Economía de Lula, pero el petista subió algún punto y el gobernador sigue frenado en su porcentual. La estrategia, se sabe, no es ganar el Estado, imposible en este momento, pero sí perder por lo menos posible y arrastrar votos a la presidencial. Esto ya funcionó, y bien, en 2022 y alcanzó para que Lula entrara al Planalto. El primer paso, el de polarizar entre el petista y el aliado de Bolsonaro, ya funcionó: los siguientes colocados son el e diputado Kim Kataguiri y el ex intendente de Santo André Paulo Serra, que empatan en apenas cinco puntos.

Mientras tanto, el joven Jair tiene una crisis de identidad que atender, la del heredero a la sombra del padre. El Instituto Travessia acaba de publicar los resultados de doce estudios cualitativos de imagen que realizó entre septiembre y marzo en diez estados brasileños. Lo que terminaron midiendo es que hay un muy bajo conocimiento del candidato liberal, por ejemplo que casi nadie sabe que es senador y que fue cuatro veces diputado estatal en Rio de Janeiro. Los electores saben apenas que es el hijo de Jair y muchos lo confunden con su hermano Eduardo, exiliado en Estados Unidos y muy repudiado por haber hecho lobby con Trump para que sancionara a su propio país. 

El encargado del estudio, el cientista político Renato Dorgan, encuentra que Flavio no tiene todavía una base política propia ni conexión emocional con los votantes. “Su fuerza deriva del antipetismo, nada más, y de la falta de otro nombre fuerte en el sector conservador. Es un candidato viable, sí, pero no consolidado”.

Dorgan resume las debilidades de Flavio en cuatro factores importantes: la falta de conocimiento real, la falta de una identidad propia separada del apellido, la dependencia excesiva de la polarización y la dificultad de apelar a los votantes fuera de su núcleo ideológico. Este núcleo, muestra el estudio, son los hombres de cuarenta años o más con posiciones políticas formadas, y un fuerte rechazo a Lula y a la izquierda. Flavio es mucho más débil entre las mujeres, los jóvenes y la clase media, y no logra entrar entre los electores urbanos con mayores niveles de educación.

Dorgan agrega que el estudio mostró una demanda importante por un candidato de derecha más moderado e independiente del bolsonarismo, en particular en las regiones sur, sudeste y centro oeste, y entre los votantes de clase media o alta de esos rumbos. Si surge una figura viable en el sector, Flavio puede sangrar votos. Lo que explica su discurso más conciliador, reconociendo el valor de la inversión en ciencia, el combate al racismo y la participación femenina en la vida pública. El riesgo es que estos son tabúes tradicionales de la derecha dura, que su padre agitó muy bien para llegar al poder. Moderarlos puede hacerle perder votos por derecha sin ganarlos por el centro.

El tratado

El martes, Lula firmó el decreto que promulga el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. No mencionó los problemas que se vienen, como la división de cuotas comerciales entre los socios -por tamaño de la economía o en partes iguales- pero aprovechó para tener un momento de estadista. 

Fue cuando explicó que el tratado había costado 27 años de negociación “con sudor y sangre” para que saliera bien. “Cuando la propuesta viene de los colonizadores a los colonizados, sale rápido. Pero cuando los colonizados alzan la cabeza y afirman sus derechos, las cosas se ponen más difíciles porque somos competitivos en ciertas cosas. Esto costó tanto porque querían evitar que crezca Brasil”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *