La agrupación Defendamos la Ciencia Argentina dice que el Gobierno llenó el sistema nuclear de “tuiteros y chantas”. Y la delegada de ATE en el Centro Atómico Bariloche explica 76 años de historia.
Desde la red social X, la agrupación Defendamos la Ciencia Argentina informó que “entre 2024 y 2026 Milei metió chantas y tuiteros incapacitados para conducir el sector nuclear. Lo están vaciando”. Al mes de mayo de 2026 denunciaron que la CNEA ya perdió 571 trabajadores desde diciembre de 2023; la Autoridad Regulatoria Nuclear, 37; Nucleoeléctrica Argentina, 306; y Dioxitek, 31.
Y ahora qué? dialogó con Marianela Kramm, delegada gremial de ATE en el Centro Atómico Bariloche, quien, en medio del conflicto provocado por la no renovación de 62 contratos en esa sede de la CNEA, aseguró: “Seguimos subsistiendo de forma muy precaria porque hay hostigamiento, bajos salarios, en Bariloche no tenemos obra social y en todos los centros atómicos tenemos los servicios restringidos de luz, agua y gas porque se deben facturas”.
Kramm coincidió con la diputada y expresidenta de la CNEA Adriana Serquis. Dijo: “somos buenos en lo que hacemos, pero a Estados Unidos no le interesa que seamos buenos; le interesa sacarnos lo que tenemos, y nada más. Además de uranio, en la CNEA disponemos del know-how para hacer un reactor. Tenemos el hardware, el software, los sistemas de control de una planta nuclear, sabemos construirla, diseñarla, realizar los estudios de medio ambiente y antisísmicos, estudiamos la influencia del viento en la construcción. No hacemos solo un circuito de cosas raras. Hay trabajo de muchos ingenieros físicos, químicos y apoyo administrativo”.
En los sindicalistas de una empresa del Estado, al igual que en casi todos sus trabajadores, suele notarse un amor especial por su espacio de pertenencia laboral, una defensa incondicional de la empresa pública. Kramm no es la excepción: “Somos expertos en todo luego de 76 años de historia. En tecnología, diseño, en el diseño y fabricación de los componentes, en el montaje, hacemos una tuerca y podemos hablar de uranio, procesos químicos o metalurgia. Hasta tenemos una planta de agua pesada que se usa dentro de los reactores. Está cerrada desde 2017 porque la cerró Macri”.
Primero desangrar, después rifar
—¿Y cómo arrebatarían todo ese patrimonio de capital y conocimiento?
—Kramm: Lo están haciendo con la reducción del personal, vaciando a la CNEA de sus recursos humanos o dejando las instalaciones abandonadas. En los últimos despidos hay personal de mantenimiento que asiste constantemente a la estructura edilicia. Despidieron al licenciado en Comunicación Social que recibe a las visitas en el Instituto Balseiro. Nos están desarmando, pero como somos personas cabezonas, con mucha idea de la soberanía nacional y con amor por lo que hacemos, seguimos acá, aunque están haciendo todo para que nos vayamos.
Por otro lado, el Gobierno dice que no tiene plata para pagar y aumentar salarios, pero contrató entre 10 y 15 libertarios, ñoquis para cargos jerárquicos que no están capacitados. Nosotros creemos que nos quieren vender. Primero desangrarnos, después descuartizarnos y después rifarnos.
La resistencia frente al desguace
—Lo que se llama, lisa y llanamente, un desguace.
—Kramm: Y sí. Esta plantita de uranio que tengo acá, ¿quién la quiere? Tengo una planta de agua pesada en Neuquén que no funciona desde 2017, ¿quién la quiere, a cuánto? Y van así porque la estructura entera es muy grande, por eso el desguace. Acá todos hablamos de eso, lamentablemente, pero resistimos porque somos soberanos, porque creemos en el país y porque a lo largo de los 76 años se demostró que la CNEA es importante en el mundo, no solamente en Bariloche.
La extranjerización de la ciencia argentina
Para Luis Urra, delegado gremial de ATE en el Instituto Balseiro de Bariloche, la situación allí es la misma que en el Centro Atómico Bariloche o en la CNEA. Hay un desguace, un vaciamiento presupuestario y de personal, porque al tener los sueldos pisados los cuadros técnicos formados emigran, principalmente, a empresas de Estados Unidos o Canadá. “En realidad, lo que están haciendo es vaciar la empresa y ponerla en manos de empresas extranjeras directamente”, señala.
La dotación óptima considerada para la CNEA fue de 4.038 empleados o agentes, según el Anexo I, bajo la columna “Decreto 434/2016” para “La Comisión Nacional de Energía Atómica”, determinado durante el gobierno de Mauricio Macri por el ministro de Modernización, Andrés Ibarra.
Urra aseguró que “diez años después hay una dotación de 3.500 personas, es decir que estamos con 500 compañeros por debajo de lo planteado hace diez años. Y por eso desmentimos la falacia de que los contratos bajados eran de ñoquis. En la CNEA no hay ñoquis. Lo que no hay es plan nuclear porque, para este Gobierno, el único plan consiste en extranjerizar nuestro patrimonio de ciencia y técnica y ponerlo en manos extranjeras. Ese es el plan nuclear que tiene este Gobierno, es a lo que vinieron”, concluyó.