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La actitud Flow no trae más inversión extranjera

La Argentina tuvo en 2025 la Inversión Extranjera Directa más baja de América Latina. Frente al fracaso del RIGI, el oficialismo apuesta ahora al “Súper RIGI”, mientras reclama aplausos, actitud y “flow” como si la realidad económica pudiera modificarse por pura voluntad.

La punta del ovillo está en el informe de un organismo privado argentino, que trascendió hace unos días, en el que se constata que durante 2025, entre las economías de América Latina, la Argentina tuvo la Inversión Extranjera Directa más baja. Los datos de ese informe provienen de documentos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, la OCDE.

El ranking lo encabeza Brasil, con una IED de 76.877 millones de dólares. Lo secunda México, con 40.871 millones de dólares. Tercero aparece Chile, con 13.152 millones. Colombia recibió 11.462 millones de dólares de inversión extranjera directa; Costa Rica, 5.733 millones, y la Argentina apenas 3.134 millones.

Como por sus frutos los conocerás, la RIGI fue en extremo tímida. Vamos entonces con la Súper RIGI y verán que la alegría no es solo brasileña. Un nuevo episodio de “dime de qué alardeas y te diré de qué careces”.

Aplaudan, aplaudan, no dejen de aplaudir

El jueves 27, Sergio Iraeta, en medio del discurso que venía pronunciando para dejar inaugurado el Congreso Maizar —“el principal espacio de alineamiento y proyección estratégica de la cadena del maíz y del sorgo en la Argentina”, según lo definen sus organizadores—, notó que no le prestaban atención.

Quiso tomar el toro por las astas y reclamó aplausos debido a que “bajaste las retenciones hace tres días y es como si no hubieras hecho nada”. Eso, después de sugerir: “Si no le ponemos un poco de flow, un poco de onda, a lo que estamos haciendo, no vamos a salir nunca del pantano”.

Para ser más exactos, el secretario de Agricultura se ufanó de que “para llegar al todo tenés que empezar por algo, y muchos algos hemos estado haciendo desde el Gobierno”. Se quedó en silencio, mirando un instante al auditorio para meter presión. “No dije la frase para que la aplaudan. Pero me llama la atención que no la aplaudan”, desafió al auditorio.

A continuación, le ordenó a un colaborador: “Empezá a aplaudir, así alguien aplaude”. El colectivo chacarero presente palmoteó de compromiso, para no desairar al funcionario.

El Gobierno y la cuestión de la actitud

“Cambiemos de actitud porque, si no, va a cambiar el Gobierno y las políticas para el campo. El Gobierno necesita la ayuda de todos ustedes”, les advirtió Iraeta al indolente colectivo chacarero, que no comulga demasiado con esa observación del secretario de que se trata de “una cuestión puramente actitudinal”.

La escena es significativa porque condensa una mirada más amplia. Si la idea del RIGI no funciona, entonces una idea más audaz, el “Súper RIGI”, debería ir viento en popa. Si la conciencia determina la existencia, entonces cambien la onda, cambien la actitud, pónganle flow y buena cara para que se haga presente el buen tiempo.

La apelación a la actitud funciona así como una explicación cómoda frente a los resultados adversos. Si las inversiones no llegan, si los sectores beneficiados no aplauden y si la economía no responde, el problema no estaría en el programa económico sino en la falta de entusiasmo de quienes deberían celebrarlo.

La ideología argentina

Una observación en el prólogo de la obra de Karl Marx y Friedrich Engels, La ideología alemana, da pie para intuir algunos rasgos actuales de la ideología argentina, cuando se la recrea en la cotidianeidad de la práctica política nacional.

Esa trama, cuyos resultados previsibles sugieren alzarse con todos los laureles para ser parte de la crisis, resulta a su vez insospechada de aportar aunque sea el más mínimo elemento para su superación.

La ideología aparece aquí como una forma de invertir la relación entre los hechos y las ideas. No se parte de los resultados concretos para revisar la política, sino que se insiste en que la realidad debería adaptarse al relato. Si no hay inversión, habrá que ofrecer más garantías. Si el RIGI no alcanza, vendrá el Súper RIGI. Si aun así no hay entusiasmo, entonces faltan aplausos, onda y flow.

La ilusión de la gravedad

Ironizan Marx y Engels en el prólogo de La ideología alemana: “Un hombre listo dio una vez en pensar que los hombres se hundían en el agua y se ahogaban simplemente porque se dejaban llevar por la idea de la gravedad. Tan pronto como se quitasen esta idea de la cabeza, considerándola, por ejemplo, como una idea nacida de la superstición, como una idea religiosa, quedarían sustraídos al peligro de ahogarse. Ese hombre se pasó la vida luchando contra la ilusión de la gravedad, de cuyas nocivas consecuencias le aportaban nuevas y abundantes pruebas todas las estadísticas”.

Los cárdenos siguen luchando contra la ilusión de la gravedad. Son duros de pelar.

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