Un eventual futuro Gobierno nacional y popular no debería “negociar ni renegociar” con el Fondo Monetario Internacional y otros acreedores, con el fin de “desconocer toda deuda” originada en un fraude y llevar ante la Justicia a los responsables, asevera David Selser, ingeniero agrónomo, abogado de la UBA y empresario Pyme. Dice que Milei destruye.
“No sé qué hacer, no sé qué hacer mañana”, dicen empresarios víctimas de un modelo que es “un calvario” provocado por el plan del Gobierno de Javier Milei de “destruir todo el aparato productivo y la industria argentina”, según David Selser. Del estupor y la desesperación nació hace tres años y medio el Movimiento Productivo 25 de Mayo, que integra junto con dirigentes y activistas que militan en entidades del sector fabril, el comercio y los servicios de la escala Pyme, con el fin de articularse con “el movimiento obrero” y “las organizaciones de la economía popular”, en procura de un proyecto de país con “soberanía, justicia social, producción, trabajo e independencia económica”. Así lo explica Selser en una entrevista con Y Ahora Qué?
–Una declaración del MP25M exhorta a sostener “una confrontación total” contra el Gobierno. Es llamativo porque otras expresiones de sectores Pymes suenan ambiguas o conformistas ¿Esta combatividad debe interpretarse al pie de la letra?
–Selser: Es correcto lo que leíste del MP25M. Decimos que con este Gobierno solamente confrontamos ¿Por qué? Porque el Gobierno, desde el Día 1 de su gestión, cumplió lo que había avisado que iba a hacer, a lo largo de toda su campaña electoral en el año 2023. El objetivo primario es destruir el aparato productivo nacional, destruir la industria argentina y la producción nacional.
–Tal vez por eso sorprende cierta tibieza detectada en sectores productivos ¿No están sufriendo estragos en sus economías?
–Selser: Sí, porque el objetivo del Gobierno del Presidente Javier Milei es destruir, no modificar, no adecuar, no ayudar, no tecnificar. Simplemente, destruir. El entramado productivo de escala Pyme de cualquier país es la base de sustentación política de su economía. No hace falta ser un mago para recorrer cuál fue el eje del desarrollo de Europa, de los Estados Unidos, y hoy de China. Y de los países que son los que mandan en la órbita global.
–¿Fortalecer sus economías domésticas y a los sectores Pymes no fueron políticas claves en el desarrollo de las potencias?
–Selser: Los países que mandan son aquellos que cuidan, protegen, acompañan, orientan y promueven la industria propia. Los que aplican los resultados y sistemas de la ciencia y de la técnica en su propio beneficio. Los que promueven en todo su territorio la generación de empleos. Pero con expectativas de mejora social o de ascenso social.
–¿Cómo entender que tantas de esas naciones estén embarcadas en guerras de final incierto que afectan de hecho su estabilidad y prosperidad interna?
–Selser: No hay tampoco que ser un mago para advertir que las guerras son pura y exclusivamente por el desarrollo del aparato productivo. Y son por el cuidado de los factores de la producción puertas adentro. Es el caso de los países beligerantes y, en particular, de las potencias. La disputa por la energía exime de cualquier explicación en la situación de guerra de Medio Oriente y en el conflicto entre Rusia y Ucrania.
–¿No observás que vastos sectores de la población argentina no se sienten representados por dirigencias que evitan enfrentar la destrucción mencionada?
–Selser: Por eso, nosotros confrontamos. Porque el modelo que exhibe el Gobierno de Milei, y de Victoria Villarruel, es un modelo industricida. Es un modelo enemigo de la producción nacional. Entonces, ¿qué vamos a discutir si, además de eso, en toda su trayectoria discursiva, lo único que ha hecho el Gobierno es atacar las 24 horas del día a todo argentino que produce, a todo argentino que cree que se puede establecer una sociedad en la que el trabajo y la producción nacional sean los que rijan el modelo económico.
–Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, plantean que el desarrollo está en marcha ¿Cómo interpretarlo, entonces?
–Selser: Ellos lo dicen así. Pero, por un lado, lo objetivo es el modelo económico que han impuesto. Y por el otro lado, está lo discursivo, lo mediático, lo publicitario y la gesticulación que hace el 100 por ciento de los funcionarios del Gabinete Nacional y de sus legisladores en el Congreso. Y hay que tomar nota de los beneficiarios del modelo, de sus mandantes, que tienen una única orientación decidida, determinada y reductible que hace imposible el diálogo. O lo hace estéril. Por eso, nosotros solamente dialogamos, discutimos, debatimos y tensionamos el sentido con las y los políticos del campo nacional y popular. Con aquellos que entienden que la producción nacional, la industria argentina y el trabajo calificado en todo el territorio, es la columna vertebral de nuestra República.
–De paso ¿cómo es tu experiencia personal en el sector productivo y cómo explicás que no haya una reacción contundente frente a los cierres de firmas, las quiebras y los despidos?
–Selser: Sobre mi experiencia personal, te comento que soy ingeniero agrónomo, abogado graduado en la Universidad de Buenos Aires y, además, en lo profesional, he tenido responsabilidades en la función pública, tanto a nivel provincial en el caso de la Provincia de Catamarca, como a nivel nacional durante el Gobierno de Cristina Kirchner. Pero debo hacerte un comentario respecto de la conducta y la actitud del universo empresarial frente a esta guerra devastadora que le ha iniciado este, llamémosle, neoliberalismo. Esto había comenzado hace tiempo con el Gobierno de Mauricio Macri. Se continuó profundizándose con el Gobierno de Milei y de Victoria Villarruel. Te diría que no es reprochable lo que hace cualquier empresario.
–¿Por qué no sería reprochable la actitud que parece pasiva de ese empresariado víctima del modelo?
–Selser: Porque su conducta apunta a sostener su puesto de trabajo. Lo que hace es sostener un esquema productivo que no tiene futuro al día de mañana. En los 40 años de democracia, después de superado el lapso oscuro de la dictadura genocida, jamás ibas a encontrar empresarios que te dijeran “no sé qué hacer, no sé qué hacer mañana”.
–¿Nunca se vio esta mezcla de estupor y parálisis?
–Selser: Siempre tenían una o dos opciones. Una era redimensionar su unidad productiva, reconvertirse. Pero hoy te dicen: “No sé qué hacer”. Por eso es que nace el MP25M hace unos tres años y medio. El propósito es activar el otro plano, distinto al de la gremial empresaria, que es el plano de la política. Por eso somos un movimiento político que expresa a la producción y a la industria argentina.
–¿Qué tipo de reacción se visualiza?
–Selser: La respuesta que hay que dar es una respuesta política. No es una respuesta técnica. No es una respuesta contable. Y no es una respuesta meramente operativa de cuestiones físicas. Es una respuesta política. Esa es la novedad que existe en el universo Pyme y, ciertamente, en el mundo de la empresa argentina de escala Pyme, el de las cooperativas. Tanto en la empresa industrial como en la agropecuaria.
–¿No te parece que hace falta una mirada más política en procura de las soluciones?
–Selser: El mundo de escala Pyme reacciona y se proyecta en esta expresión por conducto del ejercicio de la militancia política. Entonces, mientras cada uno de los que están al frente de sus unidades productivas trata de sostener como puede su esquema de negocios, su esquema industrial, su esquema productivo, milita, por ejemplo, a través del MP25M para que la producción ocupe la centralidad de la escena. La centralidad de todos los dispositivos políticos, tanto en el ámbito de los poderes ejecutivos, a nivel Nacional, Provincial y Municipal, como en la conciencia y en la gestión. Y también en la acción de los poderes legislativos.
–¿Qué significa que lo productivo ocupe un lugar de centralidad?
–Selser: Cuando hablamos de que la producción ocupe la centralidad de la escena política es siempre, y necesariamente, con las expresiones del trabajo, Con el movimiento obrero organizado. Y con la economía popular, que hoy, por su volumen, es sustantiva como expresión del trabajo argentino.
–Pero ¿cuáles son los modelos alternativos? ¿Qué hacer y cómo hacerlo, según el MP25M?
–Selser: Justamente, retomando nuestro ámbito de competencia política y nuestro espacio de intereses políticos. Nos metemos con la producción, nos metemos con la industria. Y la respuesta es que sí, efectivamente, creemos que hay una solución, que hay una opción, que hay un proyecto, que hay un programa ¿Cuál? Aquel que ubique a la producción en la centralidad de la mesa de decisiones, en la elaboración y en la ejecución de las políticas públicas.
–¿De qué manera volverían a ser prioritarias las políticas públicas?
–Selser: No se trata de que uno invite a que presentamos una carpeta. No se trata de decir “vení que nos sacamos una foto o si podemos ir a visitarte e inauguramos una planta. No, no y no. Se trata de decir “vení como actor de la producción, como referente de la industria, sentate en el centro del Gabinete junto a los trabajadores organizados y elabora, decidí, y ejecuta las políticas públicas que tienen que ver con la producción y con el trabajo”. Ese es el sentido de nuestra militancia. Y claramente creemos que sí es posible hoy resistir y formular este desafío.
–¿Pensás en un viraje de 180 grados respecto de la Argentina de hoy?
–Selser: Programar y ejecutar todo lo que sea necesario para encarar un desarrollo por 100 años. Un desarrollo imparable, verdadero, soberano, inclusivo, paritario, de ocupación territorial plena. Y hacerlo en el concierto de la región de Sudamérica que es una pertenencia ineludible si nos pensamos como Patria y si nos pensamos autónomos, soberanos y, por supuesto, prósperos.
–¿Esta tendencia se vislumbra en lo que se llama el campo popular?
–Selser: Nadie se hace el distraído. Sabemos que el peronismo o el panperonismo, el campo nacional, está discutiendo la cuestión del liderazgo.
–Buen punto ¿Quién o quiénes serán los líderes?
–Selser: Nosotros no discutimos esas cuestiones arriba. No lo hacemos porque no compramos internas ni mucho menos las vamos a pagar. Expresamos una idea, expresamos una corriente de pensamiento político. Debatimos, discutimos, tensionamos, con nuestros compañeros y nuestras compañeras del campo nacional y popular. Lo que proponemos y exigimos es ubicar a la producción en la centralidad del escenario político.
–¿Estás de acuerdo qué para producir un cambio de rumbo en el país hace falta renegociar de manera completa y profunda el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional? Y si fuera así ¿no sería adecuado decirlo clara y públicamente?
–Selser: Pero ¡por supuesto! Y yo no diría discutir. Cuando uno toma un préstamo útil y, por alguna circunstancia hay un retraso y no puede abonar o no puede cumplir tal cual se comprometió, uno puede discutir. Pero si yo tomé un préstamo y no hay un puente, no hay una infraestructura de energía, no hay una red de hospitales o escuelas, no hay una vía navegable moderna, no hay puertos, no hay soberanía y lo único que hay es un patio vacío con los cerámicos rotos, allí no hay nada que devolver.
–¿Nada que devolver?
–Selser. No hay, en ese caso, un crédito que pagar. Porque lo que hubo fue un fraude nada más. Entonces, a los funcionarios que se encargaron de tomar esa deuda fraudulenta y que permitieron que siguiera su derrotero sin cuestionarla, y a los operadores del sistema económico que se beneficiaron con ese fraude, claramente, hay que exigir las explicaciones en sede judicial. Sobre esa base, no hay que ni negociar, ni tampoco renegociar. Hay que desconocer toda deuda que sea fraudulenta.
–Si la verdadera política es la política internacional ¿qué repercusión imaginás que tendrá en la Argentina una eventual derrota de Donald Trump en las elecciones legislativas de noviembre?
–Selser: Claramente, la política internacional es la verdadera política. Todo esto que decimos podrá materializarse efectivamente si nos pensamos, si nos sentimos y actuamos, como integrantes de la Patria Sudamericana.
–¿Cuán fuerte sería la estocada para Milei si Trump estuviera débil o caído?
–Selser: El MP25M está totalmente convencido de que esto va a pasar más pronto que tarde. Pasará este calvario, esta oscuridad, este remedo de la dictadura militar en su concepción económica y social y en lo que es capaz de reivindicar y expresar. Va a sobrevenir un período de democracia nacional y popular. Período que, necesariamente, va a tener tres condimentos. Uno de ellos es, como decimos en el MP25M, producción, trabajo y soberanía. Se parece a la bandera de la soberanía política. La justicia, en su raigambre social, que también se parece a la bandera de la justicia social. Es trabajo. Y la tercera es la independencia económica, una bandera que la traducimos nosotros como producción. Con un esquema productivo fuerte se construye un sistema laboral sólido y para el desarrollo. Esas van a ser las tres consignas de la próxima etapa de nuestra democracia recuperada hace poco más de 40 años. Tenemos esa convicción porque en Argentina se pudo y no nos gusta la petulancia de creer que Argentina es el centro del mundo, pero acá sí se pudo. No sé si ocurrió en otros países.