La incertidumbre en torno al Gobierno de Javier Milei, que se refleja de modo persistente en estudios de opinión pública, empieza a alentar la salida de capitales mientras el control del tipo de cambio sigue siendo la piedra angular para evitar desboques en el nivel de precios interno y los salarios aumentan de manera retrasada.
El índice de precios internos mayoristas dio en julio un alza del 0,8% mensual. Dentro de sus componentes, los productos nacionales tuvieron una variación de 0,8 puntos, y los importados de 0,5. Entre las categorías de productos nacionales, los primarios tuvieron una caída del 2,2%, mientras que los manufacturados tuvieron un alza del 1,7, y la energía eléctrica tuvo una suba notable del 5,8%.
La caída de los productos primarios estuvo impulsada por una baja en petróleo crudo y gas, del 9,2%. Eso se relaciona con los cambios en el precio internacional del petróleo, influidos por el conflicto alrededor del Estrecho de Ormuz. En junio hubo cierta estabilidad, y el barril llegó a estabilizarse en torno a los 70 dólares, cuando había pasado los 100 en el inicio del conflicto. Sin embargo, eso se revirtió para julio, y el barril volvió a ubicarse entre los 90 y los 95 dólares.
El índice del costo de la construcción en el Gran Buenos Aires tuvo una variación del 2,1%, menor que la del 2,6 de junio. La consultora LCG subraya que eso se explica porque en julio el acuerdo salarial de la UOCRA previó un alza del 2,5%, frente a un 3,3 en junio. Por otra parte, los salarios del sector privado registrado, según el INDEC, tuvieron en junio una variación del 1,9%, igual que la de los precios al consumidor en ese mes. El sector público general tuvo una suba del 3,4%, pero en la división por el sector nacional, fue del 1,1, y la del provincial fue de 2.
La diferencia, explica el INDEC, se debe a aumentos salariales otorgados al personal de las universidades nacionales, que no forma parte de las otras divisiones.
Tres conclusiones
Ese conjunto de datos indica tres cosas:
*Al margen del efecto del precio internacional del petróleo, el control del tipo de cambio sigue siendo la piedra angular para evitar que se desboque el nivel de precios interno, por su importancia sobre los costos de los bienes importados
*Los salarios aumentan de manera reactiva, y con rezago. Con excepción del caso de los docentes universitarios, se encuentran marcadamente por debajo de las variaciones en el nivel de precios. De hecho, es significativo que los incrementos más altos se den en los estratos con mayores grados de postergación (universitarios y trabajadores estatales de las provincias), y con menor control del Gobierno Nacional.
*Las tarifas energéticas siguen siendo el principal impulso a los precios, y el principal determinante en este momento del deterioro en el nivel de vida de la población.
De lo anterior se desprende que los salarios explican parte de la moderación en la suba de precios pero, justamente por eso, no tienden a recuperar el terreno perdido. A lo sumo, se obtienen incrementos para morigerar la pérdida, y eso cada en función de la fuerza relativa de cada sector.
Contracción
El factor del tipo de cambio se vio puesto en riesgo esta semana. Para el viernes, el dólar mayorista llegó a los 1.499 pesos, cerca de los 1.500 que darían paso a la necesidad de una intervención activa en el mercado cambiario. La consultora LCG indica que el Banco Central redujo sus compras, pasando de un promedio diario en julio de 100 millones de dólares a 34 en agosto. En mayo y junio, los promedios fueron de 137 y 68 millones, respectivamente. También impulsó ventas de activos dollar linked y futuros.
También se incrementó la TAMAR (la tasa de interés mayorista, por depósitos grandes) por encima del 25%. Y crecieron las tasas de interés por operaciones de un día. Eso conlleva un incremento por el posicionamiento en pesos, para desalentar la compra de dólares. Fue en ese contexto que el presidente del Banco Central Santiago Bausili afirmó que la política monetaria mantendría un “sesgo contractivo (…) hasta que la inflación converja con los niveles internacionales”.
La presión sobre el dólar fue concomitante con un realce del riesgo país, que para el final de la semana llegó a los 528 puntos, y recién el viernes descendió a 509, que de todas maneras implicaría un alza del 18,4% frente al inicio de agosto. En mayo había llegado a un piso de 402.
Los bonos hard dollar perdieron en agosto entre el 5 y el 7% de su valor, aunque tuvieron un leve repunte el viernes, y los ADR -las acciones argentinas que cotizan en Wall Street- bancarios llegaron a acumular caídas superiores al 15% promedio en dólares en el mes, también matizadas por un leve repunte el viernes.
El “sesgo contractivo” del que habla Bausili no es sólo una elección hecha en pos de respetar objetivos. Es la única alternativa que le queda al Gobierno dentro de su marco: un esquema que castiga a los asalariados para lograr la estabilidad política, estabilidad que a su vez se ve puesta en juego por su propia debilidad acumulada.
La incertidumbre en torno al Gobierno encabezado por Javier Milei, que se refleja de manera persistente en los estudios de opinión pública, empieza a alentar la salida de capitales.