La actividad económica tuvo en mayo la variación interanual más baja del año: 0,2 por ciento. El crecimiento acumulado continúa reduciéndose y llegó al 1,7 por ciento. Si se excluyen el agro, la minería, la intermediación financiera y los impuestos netos de subsidios, la caída interanual alcanza el 2 por ciento y la acumulada, el 0,5 por ciento. Otros indicadores anticipan que las próximas mediciones también serán malas.
El miércoles 26 de julio, el INDEC publicó la última estimación de la actividad económica, correspondiente a mayo. La variación fue del 0,2 por ciento frente al mismo mes del año anterior, mientras que la medición desestacionalizada mostró una reducción del 0,5 por ciento respecto de abril.
Salvo febrero, cuando se registró una caída de 1,5 puntos, es la variación interanual más baja del año. El resultado empuja el crecimiento acumulado durante 2026 al 1,7 por ciento.
El mercado interno
La consultora LCG precisa que, si se aíslan del cálculo el agro, la minería, la intermediación financiera y la contribución de impuestos y subsidios, la caída asciende al 2 por ciento interanual y acumula en el año una baja del 0,5 por ciento.
Este tipo de diferenciación es recurrente durante el gobierno de Javier Milei porque permite observar la situación del mercado interno frente a un crecimiento aparente, sostenido por las actividades orientadas a la exportación o por aquellas cuya medición presenta una incidencia particular de factores metodológicos.
Salarios y consumo
Otros datos insinúan que las mediciones siguientes también se encontrarán dentro de las malas noticias.
Hasta mayo, los salarios del sector privado registrado acumularon un aumento del 12,3 por ciento respecto de diciembre del año anterior. Los salarios del sector público subieron un 13,7 por ciento. En el mismo período, el Índice de Precios al Consumidor registró un incremento del 14,7 por ciento.
Las ventas de los supermercados mostraron en mayo una caída interanual del 0,7 por ciento y acumularon una baja del 2,8 por ciento en el año. En los autoservicios mayoristas, las disminuciones fueron del 2,3 por ciento interanual y del 3 por ciento acumulado.
La confianza sigue en terreno negativo
El indicador de confianza empresarial de la industria manufacturera, que surge de un promedio entre la evaluación de la producción, los stocks y la cartera de pedidos, registró en junio un valor negativo de 17,8 puntos. Desde mediados del año anterior se mantiene por debajo de los 16 puntos negativos.
En el caso de los supermercados y los autoservicios mayoristas, el promedio se compone de la evaluación de la situación comercial actual, las expectativas futuras y el nivel de existencias. El resultado fue negativo en 0,4 puntos.
Los dos indicadores muestran una evolución estable, que no puede definirse como un hundimiento. Pero eso tampoco sugiere una mejora de la situación comercial. Por el contrario, no existe un cambio abrupto en una tendencia que continúa dentro del terreno de los resultados negativos.
El Índice de Confianza del Consumidor, elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella, cayó 4,78 puntos en julio y acumula una disminución del 12,3 por ciento durante el año.
Entre los subíndices que lo componen, Situación Personal registró una baja del 3,89 por ciento respecto del mes anterior y del 14,98 por ciento interanual. Situación Macroeconómica cayó un 8,49 por ciento mensual y un 10,54 por ciento interanual. Bienes Durables e Inmuebles disminuyó un 0,48 por ciento mensual y un 11,46 por ciento interanual.
Entre los sectores de ingresos altos, la caída fue del 1,45 por ciento respecto del mes anterior y del 7,70 por ciento interanual. Para los sectores de ingresos bajos, las disminuciones llegaron al 11,47 y al 20,42 por ciento, respectivamente.
Los gráficos del INDEC incluidos en las páginas 4 y 5 muestran que la confianza empresarial de los supermercados y autoservicios mayoristas permanece cerca de cero, mientras que la correspondiente a la industria manufacturera continúa en niveles marcadamente negativos.
Cada vez más cerca de la contracción
Las condiciones de vida de la mayor parte de la población siguen empeorando, con consecuencias sobre la demanda y el conjunto de la economía.
El ministro de Economía, Luis Caputo, anticipó 18 meses de crecimiento a partir de marzo. Ese pronóstico ya era imprudente cuando fue formulado y, desde entonces, pierde cada vez más plausibilidad.
Lo que comienza a entreverse es lo contrario. La economía se arrastra cada vez más hacia una caída. Ocuparse de modificar este escenario no parece estar en los planes del Gobierno.