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Sin cambio de tendencia

El IPC se desaceleró en marzo, pero inferir que se trata de un cambio de tendencia es erróneo. Los precios mayoristas anticipan mayor tensión. Los salarios del sector registrado, hasta marzo, mostraron una caída. Por otro lado, aunque la actividad económica tuvo una mejora en marzo, hay datos que dejan entrever una caída en abril.

La semana anterior se conoció el índice de precios al consumidor (IPC) de abril. Dio una suba mensual del 2,6 por ciento. Representa una desaceleración con respecto al 3,4 por ciento de marzo. En buena medida se explica por la estabilidad del capítulo alimentos y bebidas no alcohólicas, que solamente tuvo una variación del 1,5. 

La canasta básica alimentaria y la total aumentaron, respectivamente, 1,1 y 2,5 puntos. La segunda se mantuvo en valores similares a los de los últimos dos meses, pero la primera tiene un descenso acentuado. En enero tuvo una variación del 5,8 por ciento, y en febrero del 2,2. 

Después de once meses de incrementos cada vez mayores, la desaceleración podría ser mal interpretada como un cambio de tendencia. En realidad, por sí misma indicaría un estacionamiento de los precios, por el simple aquietamiento de sus variables determinantes. Siendo así, su impacto económico es neutro.

Sin embargo, tampoco es el caso. El índice de precios internos al por mayor (IPIM) tuvo un alza del 5,2 por ciento mensual, impulsada por un 5,3 por ciento de los productos nacionales. El IPIM se asocia con los costos de insumos y reposición, y anticipa la tendencia de los precios al consumidor. La desaceleración del IPC tuvo lugar luego de que el IPIM se mantuviera varios meses creciendo a una tasa inferior.

Por otra parte, el índice de salarios del sector registrado tuvo en marzo un alza del 3 por ciento, que se explica por una suba del 5 por ciento en el sector público, frente a la del 2,1 del sector privado. Pero entre diciembre y marzo, el índice total del sector registrado mantiene una suba del 7 por ciento, dividido en 5,9 para el sector privado y 9,4 para el sector público. Y con respecto a marzo del año anterior, el alza es de 28,1 puntos para el sector registrado total, 27,5 para el sector registrado y 29,6 para el sector público. El IPC acumuló hasta marzo una suba del 9,4 por ciento, con una variación interanual del 32,6.

Es decir que ni los salarios mantienen una recuperación frente a los precios, ni los precios mantienen una tendencia a aquietarse nítida. Por lo que es plausible esperar que el deterioro del mercado interno continúe.

La conclusión anterior se emparenta con los datos de actividad. 

Luego de haber caído pronunciadamente durante los dos primeros meses del año, la producción industrial tuvo un crecimiento interanual del 5 por ciento en mayo, y el nivel general de utilización de la capacidad instalada alcanzó el 59,8, frente al 54,4 por ciento de marzo de 2025. La caída acumulada frente al año anterior se redujo del 6,1 en febrero al 2,3 en marzo.

El Estimador Mensual de Actividad Económica también tuvo un repunte. Llegó a una variación interanual del 5,5 por ciento, y revirtió la caída del 0,2 de los dos primeros meses del año, acumulando un crecimiento del 1,7.

Leandro Renou explicó en una nota de Página/12 que varios datos sectoriales anticipan o miden que en abril se retoma la tendencia de la caída:

  • El Índice Construya, de actividad de empresas líderes de la construcción, da una caída interanual en abril del 4,7 por ciento.
  • ADIMRA, que engloba a la industria metalúrgica, había registrado en marzo una recuperación que no compensaba la caída en el total del año. En abril, la producción volvió a caer, con una baja interanual del 4,7 por ciento. La utilización de la capacidad instalada se mantiene en el sector en el 40,9 por ciento.
  • De acuerdo a ADEFA, que agrupa fábricas de automotores, en abril se produjo una caída del 17,5 por ciento en la producción de automóviles frente al mismo mes del año anterior. En los primeros cuatro meses de 2026, el descenso acumulado con respecto a 2025 es del 18,6 por ciento.
  • Renou resalta que desde la Unión Industrial Argentina observan que el crecimiento de marzo se explica porque en 2025 se creció 5 puntos, frente a con una caída superior al 21 por ciento en 2024. Pero que, en el balance, la industria se mantiene 10 puntos por debajo de los niveles de 2023.

Las encuestas de negocios que publica el INDEC continúan señalando un entorno adverso para la producción. El indicador de confianza empresarial para la Industria Manufacturera, que se compone del balance de la situación de la producción, los pedidos, y los stocks, dio un valor negativo del 16,9 por ciento en abril. El de supermercados y autoservicios mayoristas, que se compone de la evaluación sobre la situación comercial actual y la futura, dio -4,4 por ciento. Ambos mejoraron tenuemente con respecto a marzo, pero siguen en valores negativos, y la debilidad de la demanda interna persiste como el principal obstáculo para una mejora.

Si dentro del Gobierno la economía pasó a ser vista como una urgencia política, no parece que esto cambie en lo inmediato. Evaluar los datos de marzo como favorables tiene una cuota de ingenuidad. Que el empeoramiento de la economía se detenga en un momento específico es muy diferente a que mejore. Y lo que indican los hechos es que los precios, los salarios, y el frente interno siguen siendo fuente de problemas.

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