El presidente de la Corte Suprema le sacó causas a Moraes y Mendonca, que se tiraron expedientes por la cabeza para ensuciarse. Flavio Bolsonaro aprovecha para ensuciar al presidente y Lula planea estrategias de contención. Y sigue el empate.
El quebrado Banco Master y su dueño encarcelado, Daniel Vorcaro, se transformaron en el elemento radioactivo de la campaña 2026. Primero le costaron diez puntos en la intención de voto al derechista Flavio Bolsonaro, hijo del encarcelado ex presidente y casi golpista Jair. Esto fue cuando se supo que Vorcaro le había dado una pequeña fortuna, supuestamente para hacer una película sobre su padre. Ahora, un juez de la Corte Suprema publicó, muy campante, que su colega Alexandre de Moraes también había recibido favores económicos del banquero.
Como Moraes es el magistrado que investigó y condenó a Jair, era un héroe de la democracia y el golpe afectó las encuestas: Flavio volvió a subir y volvió a empatar al presidente Lula da Silva.
Pero esto fue sólo el comienzo, porque esta semana las ondas expansivas se estiraron y estiraron. El presidente del Senado, Davi Alcolumbre, se la pasó cajoneando pedidos de juicio político a Moraes, que se presentan de a tres por semana; el presidente de la Corte, Edson Fachin, tuvo que disciplinar a sus dos enconados ministros; y Lula partió a la ofensiva contra el juez batidor, André Mendonca, para compensar las constantes acusaciones de Flavio contra Moraes.
Alcolumbre está nuevamente aliado a Lula porque quiere seguir en la presidencia del Senado. Ducho, el legislador hace dos años que tiene parado el Consejo de Etica senatorial, y si lo reabre tiene los suficientes votos propios como para frenar o impulsar lo que él quiera.
Más complicada la tiene el supremo Fachin, que este miércoles 9 de septiembre tuvo que zanjar la disputa entre Mendonca y Moraes, y por escrito. El presidente del tribunal dejó mal parados a los dos: le quitó a Moraes una causa, que nunca progresó, sobre las fake news contra el tribunal, que lleva más de siete años sin resultados, y la tomó él mismo; a Mendonca se la hizo peor, porque le quitó la investigación de lo que hablaron o dejaron de hablar Moraes y el banquero Vorcaro y decidió que el tema se discuta en un plenario del tribunal el martes 15. Humillaciones para ambos.
Y hubo más. Resulta que Mendonca se había peleado con la Policía Federal, sacó a los que le molestaban de la causa y después hizo público el informe técnico de 218 páginas que manchaba a Moraes. En concreto, esto significó que había despedido al jefe de la Federal, Andrei Rodrigues, y al jefe de inteligencia policial, Leandro Almada. Los dos apelaron y otro supremo, Flavio Dino, los reinstaló. Fachin anuló ambos procesos y reinstaló provisionalmente a los dos policías, pero solo hasta que él decida la cuestión de fondo.
En resumen, el presidente de la Corte le sacó a los dos jueces peleados la investigación del caso Master. Fachin mostró su enojo, y cómo, saliéndose del habitual lenguaje opaco de los fallos y llamando al enredo “grave”. Y no es para menos, porque la mugre está volando para todos lados. Gracias a Mendonca, se sabe ahora que Moraes no sólo corrigió en persona el contrato de la firma legal de su mujer con Vorcaro, por 26 millones de dólares, sino que recibió dos tarjetas de crédito para sus hijos con un tope de 60.000 dólares anuales. Moraes retribuyó la gentileza filtrando carpetas viejas de la causa fake news que apuntaban a su colega bolsonarista, pero que no probaban nada.
Pero una cosa sí funcionó: que se puso de moda investigarlo.
Así se supo que la academia judicial que fundó Mendonca en San Pablo hace dos años, recibió 55 contratos públicos por dos millones de dólares, y que 54 de ellos no fueron por concurso. El barro se repartió parejo. Resulta que cada ministro de la Corte cobra 46.000 reales por mes, algo más de ocho mil dólares, y tiene uso exclusivo de un auto pagado por el Estado. Por ley, ese salario es el tope posible en el sector estatal nacional y ni el presidente de la Nación puede ganar más. Pero resulta que hay 53.000 funcionarios que cobran más que eso con algún truco contable de viáticos o extras.
Detalle: en la Corte todos cobran más, excepto por su presidente Fachin y tres ministros. Mendonca y Moraes están entre los 53.000 tramposos. Ni hablar de los coches oficiales del tribunal, que pocas veces se ha visto en este continente una flota más lujosa e importada.
La encuestadora Meio/Ideia publicó el mismo miércoles 9 una encuesta en la que el 51,6% dice que los supremos deciden los casos por interés y no por razones de ley. Apenas un 10% les tiene confianza.
Sanciones
La Orden de los Abogados de Brasil -se nota, por el nombre, que fue fundada durante el Imperio- va a investigar al estudio Barci e Barci, conducido por la mujer y el cuñado de Moraes, por las denuncias en el Caso Master. El presidente del colegio profesional Paulo Mauricio Siqueira, dijo que si se prueban faltas al código de ética, los dos pueden perder el permiso para ejercer el Derecho.
En campaña
La pelea de los supremos casi que tapó todo el temario político y tuvo efectos que ya se notan: un estudio de la prestigiosa encuestadora Quaest indica que los candidatos a senadores del bolsonarismo fueron impulsados por el tema y que, si las elecciones fueran hoy, conseguirían 14 bancas de un total de 54. Flavio no paró de hablar del tema en el gran acto del lunes 7, día de la Independencia, y asoció a Lula con Moraes como “dos corruptos”.
En un punto, no es novedad que el derechista ataque al juez, que controla la vida y las visitas a su padre con rigor: hacerle juicio político es un tema de campaña desde enero. Pero lo que encontró ahora, parece creer, es la manera de asociarlo al Presidente. Igual llamó la atención que Flavio se limitara al nombre que odia y fuera muy cuidadoso en no atacar la Corte o a la justicia electoral. Evidentemente, no quiere crearse conflictos ni resucitar las acusaciones de fraude que hizo su padre hace cuatro años, lo que todavía resienten en la justicia electoral.
Pero el miércoles 9, Flavio no se contuvo y amplió su ataque a otro supremo, Dino, por reinstalar al jefe de la Federal en la investigación. Lo hizo en Pernambuco, donde visitó a Filipe Martins, un ex asesor especial de su padre, que purga 21 años de prisión por ayudar a organizar el golpe.
Lula no habló el día de la Independencia porque conducía la ceremonia oficial, pero no se quedó quieto. El martes 8 condujo una reunión de estrategia para contener el desborde judicial y acordonar al ministro Mendonca. El análisis es que el supremo, nombrado por Jair Bolsonaro, está claramente operando en su contra y está logrando dañar su campaña. La idea es lograr una mayoría de supremos que tabique al juez, que todavía lleva la causa contra supuestas irregularidades de su hijo, Fabio Luis da Silva.
El miércoles 9, el presidente hizo un acto en la ciudad industrial paulista de San José do Rio Preto y habló de estrategias de desarrollo. Lula explicó que Brasil “no quiere depender” ni de China ni de Estados Unidos para desarrollar su propia inteligencia artificial y defendió la idea de que el desarrollo informático sea en portugués. El Senado brasileño acaba de aprobar un régimen especial para atraer inversiones del sector y Lula calculó que sólo por los data centers, como el que ya está construyendo una empresa china en el norte del país, pueden entrar inversiones de cien millones de dólares.
Por derecha
Una de las cosas que complican seguir la política brasileña hoy en día es que hay nada menos cuatro Bolsonaro involucrados. Uno es Jair, preso con domiciliaria y tobillera. El otro es el Hijo 0.1, el candidato Flavio. Luego siguen el Hijo 0.2, Carlos, y el 0.3, Eduardo, diputado que perdió la banca por irse a vivir a Estados Unidos y nunca más aparecer por la Cámara. Vive como lobista, se hizo fotografiar con Trump y es responsable por varios de los problemas del Brasil con la potencia al norte.
El menos conocido es el 0.2, Carlos, candidato a senador que resultó el verdadero duro de la familia. El lunes de la Independencia, posteó un palo para su hermano: “Flavio tiene que entender que su crecimiento en la campaña se debe a su padre, al rechazo a la cobardía, los excesos y las revelaciones sobre el modus operandi de ciertos sectores de la Justicia, y a la ruina, tanto económica como social, que Lula le trajo al país”.
El martes 8, en vivo, agregó algo más críptico, que “cualquiera en su entorno que trate de llevarlo a otra línea de pensamiento lo aleja de su base y lo hace un rehén post electoral, como quiere el sistema”.
Los colegas brasileños lograron una traducción del mensaje: que Flavio se aleje de los neoliberales, o le soltamos la mano. El palo es por la cercanía del candidato a Daniella Marques Cosentino, ex titular de la Caixa Económica Federal durante el gobierno de papá Jair, que le escuchaba los consejos financieros.
Marques es una experta en bancos y finanzas, un cuadro del sector, detestada por el sector más ideologizado del bolsonarismo. Según fuentes del sector, Eduardo, el Hijo 0.3, comparte el mensaje de Carlos, pero es más discreto.
Curiosa grieta a menos de un mes del voto.