Las recomendaciones para llegar a la denuncia y a la protección en caso de riesgo. La opinión de dos especialistas y funcionarias de un distrito que va a contramano del desmonte encarado por el Gobierno nacional: Estela Díaz, ministra en la provincia de Buenos Aires, y Marisa Graham, directora del área en la Suprema Corte bonaerense. Qué dice el Observatorio de Violencias de Género.
En medio del impacto por el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, la organización Pediatras contra el Hambre describió cómo actuar ante la desaparición de una mujer, niña, niño o integrante de la comunidad LGBTIQ+.
Bajo el título “Los cinco pasos que todos debemos conocer”, sugirieron esta secuencia:
1. Hacer la denuncia de inmediato:
No hay que esperar 48 horas. Se puede realizar en comisaría, fiscalía, juzgado o llamando al 145 (línea gratuita las 24 horas) o al 0800-555-5065.
2. Pedir que sea caratulada como medida de protección:
No como “fuga de hogar” ni “averiguación de paradero”.
3. Solicitar que carguen la denuncia en el Sistema Federal de Comunicaciones Policiales (SIFCOP):
Así se activan las alertas en fronteras. Luego, llamar al 0800 para corroborarlo.
4. Pedir copia de la denuncia:
Y los datos de la persona que la toma y del organismo que intervendrá.
5. Aportar toda la información posible:
Descripción física, ropa que llevaba, fecha y lugar donde fue vista por última vez, foto reciente, rutina, vínculos, tarjetas que usa y otros datos relevantes.
Hasta acá, la acción inmediata y urgente de familiares y/o amigos, para que luego se incorpore el Estado a través del Alerta Sofía, el sistema de emergencia rápida para la búsqueda de menores de edad desaparecidos, que se activa exclusivamente por la autoridad judicial o fiscal a cargo de la investigación, que determina que el caso presenta un riesgo inminente para la vida o integridad del o la menor.
Para que la Justicia proceda a activar el Alerta Sofía deben cumplirse ciertos requisitos:
– La persona desaparecida debe ser menor de 18 años.
– Debe existir una denuncia oficial.
– El caso debe ser comunicado al Sistema Federal de Búsqueda de Personas (SIFEBU).
Ante la ausencia de un Poder Ejecutivo libertario, que claramente descree de la violencia de género, este grupo de pediatras recordó que “Argentina fue el único país que votó en contra de una resolución de la ONU para la prevención de la violencia contra mujeres”.
Efectivamente, el pasado 14 de noviembre, Argentina se convirtió en el único país que votó en contra de la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas destinada a prevenir y eliminar la violencia contra las mujeres, en particular las vinculadas a los entornos digitales.
Los profesionales agregaron, desde su página de Instagram, que “este acto no solo resulta alarmante por su aislamiento del consenso global, sino que representa un profundo retroceso en la histórica lucha por los derechos de las mujeres y niñas en nuestro país y en el mundo. En un país donde la violencia de género es una de las problemáticas más urgentes, con un femicidio cada 32 horas y el 70% de las mujeres habiendo experimentado algún tipo de violencia a lo largo de su vida, esta decisión resulta incomprensible. Más aún, en un contexto donde instituciones y organismos internacionales, como ONU Mujeres y Amnistía Internacional, insisten en que la violencia de género constituye una de las violaciones a los derechos humanos más extendidas y devastadoras”.
Chiara Páez tenía 14 años cuando fue asesinada en Rufino, Santa Fe, el 10 de mayo de 2015. Por ella nació el colectivo Ni Una Menos que el 3 de junio de ese año se desplegó en decenas de marchas por todo el país. Agostina también tenía 14. ¿Qué aprendimos? ¿En dónde estamos parados?
Marisa Graham: “los niños y niñas están en un doble riesgo”
Para quien fuera la primera Defensora Nacional de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, Marisa Graham, “hay rasgos particulares que hacen que las mujeres estemos en estado de desprotección, y las niñas y adolescentes, en una doble situación de riesgo”.
–¿Por qué?
–Graham: Porque hay un desmantelamiento de las políticas públicas dirigidas a la protección de las infancias, adolescencias, de las mujeres, las diversidades y las personas con discapacidad, y un discurso que retrasa algo que parecía resuelto, como debería ser el tema de los derechos humanos de todas las personas. El terrible homicidio de Agostina, primero, es un infanticidio, porque para la Convención sobre los Derechos del Niño se es niña hasta los 18 años. Y además es una mujer. Entonces, es un infanticidio y un feminicidio. Y esto es el famoso techo de cristal que no podemos atravesar. La violencia contra las mujeres y la violencia en general en la Argentina viene bajando en índices de criminalidad. Tenemos la tasa más baja de toda América Latina y el Caribe, pero no podemos bajar los femicidios. Y en este caso se cruza con otra vulnerabilidad esencial, que es que se trata de una niña que tiene, por parte del Estado y de toda la sociedad, el derecho a una protección especial.
–¿Qué perdió y debería recuperar el Estado en materia de protección de la vida y los derechos de estas poblaciones?
–Graham: Este femicidio nos muestra crudamente la situación, y la marcha fue una respuesta a esa imagen que nos devuelve Agostina, que nos interpela a todos, pero en particular debiera interpelar al Ejecutivo Nacional para retomar políticas de prevención, de promoción de derechos y, sobre todo, los derechos de las infancias, de las niñas, de las personas con discapacidad, de las mujeres, de las diversidades, de aquellos que son más discriminados y menos protegidos.
–¿Qué otra propuesta de solución identifica desde la sociedad civil y sus organizaciones?
–Graham: Hay que seguir dando la batalla cultural en el mejor sentido, porque se ha banalizado este concepto en los últimos tiempos. La batalla cultural con el “Ni una menos”, con las conquistas de las mujeres, las diversidades, con las leyes de promoción y protección de derechos y de reconocimiento y ampliación de derechos. Hemos retrocedido algunos casilleros en esta batalla y hay que seguir dando pelea en todos los frentes. Por ejemplo, con este nuevo intento de la ley de falsas denuncias, que viene a reforzar la idea de generar temor a denunciar un hecho aberrante de abuso por falta de pruebas o porque no es fácil probar ese tipo de delito. Es como si apareciera el mensaje de que, si denunciás y no puede probarse, corrés riesgo de ir preso porque no llegaste a probar la denuncia; entonces puede darse vuelta y convertirse en una falsa denuncia y ser penada como tal. También hay que volver a reeditar las mareas de Ni una menos en las calles con mayor fuerza y más argumentos, y seguir insistiendo con el tema del patriarcado porque no es un tema que se resuelva de la noche a la mañana ni con una ley ni con una política. Ahora hay un discurso que favorece la ideología patriarcal, y nosotros estamos del lado de aquellas personas que combaten el patriarcado y todos sus efectos en tanto sea el apoderamiento del cuerpo de la otra persona.
–Con una diferencia nada menor: que en esta etapa del país ese patriarcado no está siendo combatido desde el Poder Ejecutivo.
–Graham: Sí. Hoy hay metáforas que se utilizan de arriba hacia abajo que son extrañas y nos tendrían que llamar la atención, como la de los niños envaselinados, o contra las mujeres cuando nos tildan de feminazis, o infieren que la mamá de Agostina es culpable de todos los males de su hija. Es la forma que encontraron de culpabilizar a la verdad y de revictimizar a la víctima. En vez de demostrar el delito o la acusación, lo primero que hay que demostrar es que el niño o la niña no miente. Ese es uno de los temas que también hay que trabajar, porque las niñas y los niños no mienten cuando denuncian estas cosas.
Estela Díaz: “En la Provincia de Buenos Aires seguimos interviniendo”
Estela Díaz, ministra de Mujeres y Diversidad de la provincia de Buenos Aires, acaba de presentar el informe “La violencia por razones de género en tiempos de crueldad. Precarización de la vida, discursos de odio y transformaciones recientes”, a once años de la primera movilización masiva de #NiUnaMenos, y explicó que el documento parte de la premisa de que “la violencia por razones de género no puede analizarse de manera desvinculada de las condiciones materiales de existencia ni del contexto político, social y cultural en el que se produce”.
El informe identifica transformaciones en las dinámicas que asume la violencia de género y asegura que “escala más rápido, tiene manifestaciones de mayor crueldad y se da en vínculos más breves”.
Entre los principales hallazgos, el trabajo menciona:
– La violencia doméstica continúa siendo la modalidad predominante, presente en más del 90% de las situaciones registradas en 2024 y 2025.
– La violencia física adquiere formas cada vez más graves y sistemáticas. Más de la mitad de las situaciones (55%) incluyen violencia física, lo que confirma su alta prevalencia.
– La violencia digital registra uno de los mayores crecimientos.
– La violencia económica se consolida como una dimensión central de las desigualdades de género.
– Se intensifican las formas de control y disciplinamiento.
– La sobrecarga de las tareas de cuidado continúa recayendo principalmente sobre mujeres y LGBTIQ+.
– Se profundiza la vulnerabilidad habitacional y el aislamiento social.
– La violencia de género impacta fuertemente en las infancias y adolescencias.
– Aumentan las afecciones vinculadas a la salud mental y los consumos problemáticos.
– Las desigualdades se profundizan en grupos históricamente vulnerables.
“En la provincia de Buenos Aires, y por mandato del gobernador Axel Kicillof, seguimos teniendo Ministerio de Mujeres y Diversidad porque entendemos que los principales decisores y decisoras de la política tienen que estar mirando esta problemática, tienen que estar definiendo, escuchando, planificando, actuando, revisando constantemente las herramientas de prevención e intervención”, expresó Díaz, en una clara distinción con el gobierno libertario del país.
Y agregó que “frente a un Gobierno nacional que niega las violencias por razones de género y desmantela políticas de protección, en la provincia de Buenos Aires reafirmamos nuestro compromiso de ser escudo y red, con más Estado, más políticas públicas integrales y más derechos para las bonaerenses. La sociedad, las vecinas en la calle, no piden menos Estado; todo el tiempo nos piden más y mejor Estado. Para eso trabajamos todos los días”.
“Un Estado con responsabilidad política”
El Observatorio de las Violencias de Género, coordinado por Raquel Vivanco, coincidió en que “a pesar de los avances conseguidos en materia de políticas públicas, y de las leyes conquistadas en las últimas décadas, los derechos de las mujeres y diversidades se ven amenazados a partir de la llegada de la ultraderecha al gobierno de nuestro país”.
El informe publicado el pasado 3 de junio destacó que “la pobreza y las desigualdades estructurales, que afectan de manera diferenciada a las mujeres y LGBTIQ+, se han profundizado con la llegada de Javier Milei a la presidencia de la Nación el 10 de diciembre del 2023, generando un escenario en el cual es de prever un recrudecimiento de la violencia machista en la Argentina”.
Y destacaron como retrocesos el cierre del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, el vaciamiento, desfinanciamiento y la eliminación de programas, y la intención de derogar la figura del femicidio del Código Penal, que revelan una desidia estatal que pone en riesgo la vida y los derechos de mujeres, niñas y diversidades.
También marcaron el incumplimiento sistemático de leyes y tratados internacionales de derechos humanos vigentes en nuestro país, como la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres (CEDAW), la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer de Belém do Pará, y el intento de eliminar leyes como la Ley Micaela, la Ley de Cupo Laboral Travesti Trans, la Ley de Educación Sexual Integral (ESI) y la Ley 27.610 de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), solo por mencionar algunas.
¿Femicidio o feminicidio?
Frente a este escenario en el que el propio Estado impulsa una agenda negacionista y odiante, “legitimando las formas más extremas de violencia contra mujeres y disidencias, asistimos a la consolidación de un Estado feminicida, cómplice, responsable por acción y omisión de las vidas que se cobra la violencia machista”, aseguraron en su reporte desde el Observatorio.
Y aclaran por qué catalogarlo como feminicidio siguiendo la propuesta de Marcela Lagarde: “el feminicidio no se limita al acto delictivo de matar a una mujer, sino que incorpora la violencia institucional y la impunidad como elementos constitutivos del fenómeno. Para que exista el feminicidio, debe haber un Estado que falla en su deber de garantizar justicia”.
Hablamos de feminicidios porque son asesinatos de mujeres e identidades feminizadas, sostenidos, habilitados y profundizados por un Estado que abandona, niega y promueve discursos de odio. Es la omisión, la negligencia y la mirada misógina de las autoridades lo que permite que estos crímenes se perpetúen, convirtiendo al Estado en responsable directo de esta fractura del derecho a la vida.
3.205 víctimas
En estos 11 años se registraron 3.205 víctimas letales de violencia motivada por el género, lo que incluye femicidios, feminicidios vinculados, transfemicidios, travesticidios e instigaciones al suicidio.
A 11 años del primer Ni Una Menos hubo 3.144 femicidios directos y vinculados, 46 transfemicidios y travesticidios y 15 instigaciones al suicidio en la Argentina, lo que evidencia que la violencia machista no se detiene.
Cada 30 horas se cometió un asesinato contra mujeres e identidades feminizadas, en una frecuencia que alarma, al mismo tiempo que no existen recursos destinados a la prevención y abordaje integral de las violencias contra mujeres y LGBTIQ+ en la Argentina.
Solo queda no abandonar la lucha (una más, pero en este caso lo que se pierden son vidas, historias, futuros y universos), actuar con premura ante una desaparición y hacerlo correctamente.
Al menos hasta que aclare, el Estado retome sus funciones en defensa de la vida y ya no nos sintamos tan solos, solas y desprotegidos.