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Sin comer y sin beber

El Vox Abascal se filma mientras habla con su amigo Milei.

Afuera lo usan de advertencia. Adentro le discuten la heladera. Una semana de Milei en las redes, de Brasil a Madrid. En Brasil, Lula utiliza a Milei para advertir qué podría significar un gobierno de Flávio Bolsonaro. En España, el Presidente argentino se vuelve parte de la campaña interna y encuentra resistencias incluso entre sectores de derecha. En la Argentina, su frase sobre quienes “no llegan a fin de mes” concentró rechazo y memes y volvió a poner la cuestión social en el centro de la conversación.

Cinco claves:

1. Las 5.000 publicaciones más virales sobre Milei sumaron 19,5 millones de acciones y 267 millones de visualizaciones entre el 16 y el 22 de octubre.
2. Brasil produjo sólo el 8% de las publicaciones, pero reunió el 14% de las acciones y convirtió a Milei en argumento de campaña contra Flávio Bolsonaro.
3. En España, la visita de Milei generó 7,6 millones de acciones y 113,5 millones de visualizaciones y quedó absorbida por la precampaña española.
4. En la Argentina, el 85% de las acciones alrededor de su frase sobre quienes no llegan a fin de mes correspondió a publicaciones críticas.
5. Las publicaciones críticas concentraron el 68,5% de las acciones totales sobre Milei. Brasil llegó al 87% y España al 60%.

El domingo 18 de octubre, en el primer debate de la segunda vuelta brasileña, Lula le preguntó a Flávio Bolsonaro si iba a adoptar el modelo Milei y si ya le había pedido prestada la motosierra. El lunes 19, en una exposición petrolera en Neuquén, Milei calificó de «pelotudez» la idea de que la gente no llega a fin de mes y preguntó cómo vive alguien diez días sin comer ni beber. El miércoles 21 aterrizó en Madrid, en plena precampaña española, y llamó «dictador» al presidente del Gobierno.

Tres escenas en cuatro días. Las 5.000 publicaciones más virales que nombraron a Milei entre el 16 y el 22 de octubre sumaron 19,5 millones de acciones y 267 millones de visualizaciones. Leídas en conjunto, dibujan un momento preciso: un presidente que se expande como representación extrema del proyecto político de la ultraderecha fuera de su país mientras se le achica el terreno común dentro de él.

Volumen aquí, intensidad allá

La Argentina aportó el 60% de las publicaciones, pero apenas el 47% de las acciones y de las visualizaciones. España, con el 18,5% de las publicaciones, se llevó el 25% de las acciones y el 28% de las visualizaciones. Brasil, con el 8% de las publicaciones, reunió el 14% de las acciones.

La diferencia se ve mejor en la trascendencia comunicativa, que mide cuántas acciones genera en promedio cada publicación: es decir, cuánto mueve cada cosa que se dice. Cada publicación brasileña sobre Milei movilizó unas 7.000 acciones; cada española, 5.300; cada argentina, 3.000. Afuera se habló menos de él, pero lo que se publicó movió mucho más.

El tono también cambia según la frontera. En el total, las publicaciones de sentido crítico concentraron el 68,5% de las acciones y las favorables, el 14%. En Brasil, las críticas reunieron el 87% de las acciones y las favorables casi no tienen presencia. En España, 60% contra 9%. La Argentina es el único lugar donde existe un polo favorable de peso: el 21% de las acciones, sostenido por un puñado de cuentas del ecosistema libertario.

Brasil: de protagonista a argumento

En julio, en El invento de una realidad paralela, señalábamos que en la prensa brasileña Milei aparecía como sujeto de la acción: llamaba, criticaba, intervenía en la campaña de Flávio Bolsonaro. Tres meses después, la escena se invirtió. Milei ya no va a Brasil a hacer campaña: es el argumento que Lula usa contra su rival.

El tema fue el cuarto en cantidad de publicaciones entre las que nombraron a Milei en la última semana, pero subió al tercer lugar en acciones (3,8 millones) y en visualizaciones (45,5 millones), con la trascendencia más alta entre los temas de peso. El 81% de sus acciones correspondió a publicaciones de sentido crítico. La publicación de Lula sobre la motosierra de Milei superó por sí sola los 3,8 millones de visualizaciones. Itamaraty, por su parte, calificó de inaceptable un posteo del presidente argentino sobre las elecciones brasileñas.

Ni siquiera los despidos en el Estado argentino quedaron adentro. El plan de retiro de 20.000 empleos públicos fue el tema más intenso de la semana, con casi 7.000 acciones por publicación, y más de la mitad de esas publicaciones fueron brasileñas: allá se contó como anticipo de lo que traería un gobierno de Flávio.

Todo esto ocurre sobre un fondo que estas cifras no alcanzan a mostrar. Tras la primera vuelta del 4 de octubre, en la que Flávio sacó más votos, Brasil salió a la calle. La campaña Estudantes com Lula llegó a más de 40 universidades; según sus organizadores, alrededor de un millón de personas colmó la Avenida Paulista el 11 de octubre, convocadas por estudiantes, movimientos sociales, artistas y comunidades de fans; ese mismo domingo se registraron 156 actos en 76 ciudades (Extra Classe, Leia Sempre). En esa movilización, el nombre de Milei funciona como advertencia de lo que se juega.

España: la internacional que no se saca la foto

Milei llegó a Madrid convencido de que el giro a la derecha del continente lleva su firma. En septiembre, en el Foro Madrid de Santiago de Chile, había dicho que América Latina «está despertando» y había llamado a la derecha a organizarse (Pauta).

La visita fue el tema dominante de la semana en las tres métricas: 1.778 publicaciones, 7,6 millones de acciones y 113,5 millones de visualizaciones. Casi la mitad de esas publicaciones fueron españolas, y la conversación quedó atrapada en la lógica de la campaña española. Pedro Sánchez respondió con un «zurdos y orgullosos», el PSOE colgó una lona en su sede de Ferraz, estudiantes protestaron en la Universidad Rey Juan Carlos y el rey Felipe VI no lo recibió.

Lo más elocuente fue la distancia de sus supuestos aliados. Santiago Abascal lo atendió por videollamada; Alberto Núñez Feijóo no se mostró con él. La única dirigente de peso que se fotografió a su lado fue Isabel Díaz Ayuso. En esos mismos días, en Chile, un ministro del gobierno de Kast, Iván Poduje, lo llamó «loco». El hombre que proclama la ola es alguien con quien sus aliados evitan la foto en campaña. Quien lo abrazó sin reservas fue Sánchez, porque le sirve como adversario.

Adentro: la literalidad

«No llego a fin de mes» es una frase hecha que condensa una experiencia compartida. Milei la leyó al pie de la letra: si alguien no llega, ¿cómo vive diez días sin comer ni beber? Leer un modismo de manera literal es una forma de negarle al otro el lugar desde donde habla.

La conversación sobre la frase fue casi enteramente argentina (89%), y el 85% de sus acciones correspondió a publicaciones de sentido crítico. Al día siguiente, Milei redobló la apuesta en X con un texto titulado «Desmontando operetas», que superó los 2,5 millones de visualizaciones. Allí acusó a los periodistas de repetir la frase «como loros» y los llamó «ignorantes» y «pobres intelectualmente».

En ese mismo texto, para desmentir que la gente no llega, terminó explicando cómo hace para llegar: el crédito, la mora, los «préstamos de altas tasas y bajo monto». Es lo que muestran los datos de endeudamiento de los hogares que publicamos esta semana.

La respuesta popular fue devolverle el juego. Las redes se llenaron de memes que llevaban la literalidad al absurdo: si alguien le dice a Milei que está enamorado y siente mariposas en el estómago, él le explicaría que los jugos gástricos las matarían.

La pobreza fue, de hecho, la palabra que atravesó la semana. Lula la puso en el centro del debate brasileño. Milei respondió en Instagram con una placa, «No son amigos de los pobres. Son fabricantes de pobreza», con los rostros de Fidel Castro, Hugo Chávez, Cristina Fernández de Kirchner y Daniel Ortega, entre otros. Entre los comentarios más votados se leía: «Habla el que triplicó la pobreza y la indigencia». Bajo la solicitada que un industrial publicó en Clarín por el cumpleaños del Presidente, otro de los más votados fue más directo: «Nos estamos cagando de hambre».

El relato propio: el render y la foto

Antes de Neuquén, las redes del Presidente ya trabajaban sobre la misma épica. En sus cuentas oficiales, una placa compara los «logros del capitalismo», una camioneta Tesla que vuela sobre propulsores, con los «logros del socialismo», una fábrica en ruinas. Otra imagen, generada con inteligencia artificial, lo muestra rompiendo cadenas con la hoz y el martillo que envuelven el planeta.

En la primera, el logro capitalista es un render y el fracaso socialista es una foto: uno se promete y el otro se documenta. Pero la foto tampoco dice lo que pretende. Los propios lectores lo detectaron: 145 comentarios nombran a Detroit, y uno de los más votados aclara que la imagen de abajo es una planta automotriz de esa ciudad, emblema de la desindustrialización estadounidense.

La placa reunió 18.592 comentarios en Facebook. Los de sentido crítico o burlón se llevaron casi el 90% de los «me gusta»; los favorables, el 4%. El más votado, con 13.305, concentró por sí solo el 30%: «La imagen de abajo es Argentina jajaja». Le siguieron «¿Y en qué me beneficia ese auto volador?» y «Ahora pongan una de China», contraejemplo que aparece en 1.352 comentarios. Hay menciones a México, Venezuela, Ecuador, Colombia, Perú y Chile: la publicación circuló por todo el continente, y en todo el continente se rieron de ella.

La imagen del planeta encadenado corrió la misma suerte: los comentarios críticos reunieron el 87% de los «me gusta». El más votado (3.906) vino de Colombia: «Me burlaría, pero acá en Colombia tenemos a Abelardo». La ola de derecha que Milei se atribuye aparece en sus propios comentarios como vergüenza compartida y no como orgullo. Otro comentario resumió el clima: «Esto ya parece más una página de memes que una de un gobierno».

La escalada de violencia verbal de Javier Milei

Comscore · 5.000 publicaciones más virales que nombran a Milei, 16 al 21 de octubre de 2026

El fin de semana, los insultos del Presidente eran una rareza en la conversación sobre él. El miércoles, en Madrid, casi una de cada tres publicaciones que lo nombraban reproducía uno. El más repetido de la semana fue «dictador», en 392 publicaciones que sumaron 1,5 millones de acciones. Cuanto menos lo escuchan, más fuerte grita.

La otra semana

Hubo otra semana dentro de esta. El 15 de octubre, la marcha federal universitaria llenó las calles de Buenos Aires. La publicación sobre esa marcha que más acciones reunió en toda la conversación no fue argentina: fue de Mídia NINJA, en Brasil, con 127.000. Las publicaciones extranjeras sobre la marcha concentraron el 53% de las acciones, y en Brasil se contó como espejo: «Flávio quiere la pobreza y el hambre de la Argentina en Brasil», tituló Rede TVT.

En esos mismos días, estudiantes brasileños llevaron la campaña por Lula a más de 40 universidades (Brasil de Fato), y estudiantes madrileños recibieron a Milei con una protesta en la Universidad Rey Juan Carlos. Jóvenes de tres países, en la misma semana, discutiendo lo mismo: qué vida es posible y para quiénes.

Ese es el contrapunto de la etapa. Mientras el Presidente insulta, más de dos tercios de lo que se movió en las redes sobre él fue para discutirle. Las urnas del domingo en Brasil y las del 29 de noviembre en España dirán quién gobierna, pero no van a decidir si esa generación sigue hablando. Ya salió a la calle, ya cruzó fronteras en el territorio físico y en el digital.

Las memorias y raíces identitarias de las luchas que protagoniza laten en esa juventud. Aquellos a quienes les arrebataron la vida por su lucha y compromiso con sus pueblos privados de “comer y beber”, privados de estudiar, de tener una vivienda, de tener trabajo, alientan las voces que se rebelan hoy. Por detrás de su voz, otra voz canta.

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