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Buenos Aires puede convertirse en la tercera ciudad española del mundo


Con 645.052 solicitudes registradas en el Consulado General de España en Buenos Aires y casi un millón de argentinos que iniciaron el trámite en todo el país, la Ley de Memoria Democrática pone en primer plano el vínculo entre Argentina y España cuando aún no se acallaron los ecos de la reciente final del Mundial de Fútbol.

Si buena parte de esos expedientes se convierten en nacionalidades efectivas, Buenos Aires se consolidaría como una de las tercera ciudad con ciudadanos españoles del mundo, sólo detrás de Madrid y Barcelona.

La Ley de Memoria Democrática, que cerró el 22 de octubre de 2025, conocida popularmente como Ley de Nietos, permitió optar por la nacionalidad española a hijos y nietos de españoles exiliados o afectados por pérdida de nacionalidad, y a otros descendientes contemplados por la norma. 

La Ley de Nietos ya cerró, pero su impacto en Argentina recién empieza a dimensionarse. En ningún otro país la demanda fue tan grande: alrededor de un millón de argentinos pidieron iniciar el trámite o conseguir una cita para acceder a la nacionalidad española por la Ley de Memoria Democrática.

Sólo en el Consulado General de España en Buenos Aires se registraron 645.052 solicitudes, una cifra que desbordó la capacidad administrativa y abrió una pregunta con fuerte carga simbólica: ¿puede Buenos Aires volver a ser una de las grandes capitales españolas del mundo? 

La respuesta exige una aclaración: no todos esos pedidos son ciudadanías ya concedidas. Una cosa son los turnos, IDU o solicitudes de inicio del trámite, y otra los expedientes formalmente recibidos, aprobados e inscriptos.

Según datos del Ministerio de Asuntos Exteriores de España publicados por elDiarioAR, los cinco consulados españoles en Argentina -Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mendoza y Bahía Blanca- acumulaban 462.815 peticiones formalizadas hasta febrero de 2026, con más de la mitad todavía pendiente de resolución. Aun así, el volumen ya alcanza para ubicar a Argentina en el centro del fenómeno global de la Ley de Memoria Democrática.

Argentina fue el epicentro mundial de la demanda, y alrededor de un millón de personas en Argentina solicitaron iniciar el trámite o conseguir turno; el Consulado de Buenos Aires concentró 645.052 solicitudes y el de Córdoba unas 125.000. Sin embargo, no todos los pedidos son nacionalidades ya otorgadas. 

El embajador de España en Argentina, Joaquín de Arístegui, definió el fenómeno como “un punto de inflexión para la comunidad española en el país”. 

Tras el cierre de la Ley de Memoria Democrática, proyectó que Argentina podría reunir alrededor de 1,6 millón de españoles y que Buenos Aires quedaría ubicada como la tercera ciudad con más españoles del mundo, detrás de Madrid y Barcelona. Para el diplomático, el proceso no sólo tendrá impacto demográfico, también “abrirá una nueva etapa de fortalecimiento del vínculo social bilateral y de reparación para cientos de miles de descendientes”.

El PP, VOX y la oposición política a la Ley de Nietos

El Argumento central de la oposición se asienta en que la ley original buscaba reparar a los descendientes de quienes perdieron la nacionalidad debido al exilio por razones políticas, ideológicas o de creencia durante la Guerra Civil y la dictadura.

Las críticas del PP y de VOX denuncian que la instrucción ministerial «reinterpretó» el texto legal. Al flexibilizar los requisitos y las pruebas exigidas, equiparó la migración puramente económica con el exilio forzado y dicen que esto desvirtuó la norma al permitir que casi cualquier nieto o bisnieto acceda al pasaporte.

Por otra parte, denuncian que se trata de una «ingeniería electoral» y alteración del censo. Y, para completar, hablan de sospecha de fraude: el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, calificó el proceso como una estrategia de «ingeniería electoral» para «fabricar votantes» desde el extranjero de cara a los próximos comicios.

La postura de VOX, liderado por Santiago Abascal, fue un poco más lejos y lo definió como un «golpe de Estado a cámara lenta» porque vincularon la norma con supuestos robos de la voluntad popular en las urnas. Y es por eso que solicitaron a la Junta Electoral Central (JEC) suspender el voto por correo de residentes en el extranjero y reclamaron la revisión y nulidad de la instrucción al Ministerio de Justicia.

Desde VOX censuran que se sumen cientos de miles de nuevos electores al Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA) sin exigirles arraigo ni haber pisado España en su vida.

Por otra parte, la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, criticó un «sistema de opacidad absoluto» por parte del Gobierno, y exigió auditorías urgentes ante las cifras confusas de solicitudes acumuladas.

Entre las acciones adoptadas por la oposición, aparecen desde VOX la presentación de un recurso de inconstitucionalidad contra la ley ante el Tribunal Constitucional desde 2023 y una solicitud para suspender cautelarmente la tramitación de los expedientes actuales.

El PP registró una batería de iniciativas parlamentarias exigiendo la comparecencia urgente del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. Exigen un desglose riguroso de las solicitudes aprobadas, denegadas y pendientes. Aunque defienden que los descendientes legítimos recuperen su ciudadanía, demandan que se realice mediante una ley específica «con rigor» y no a través de atajos administrativos.

Buenos Aires ya tuvo ese lugar en la historia

Volviendo a la iniciativa y a la Argentina, vale recordar que, a comienzos del siglo XX, Buenos Aires llegó a tener una de las mayores comunidades españolas del planeta.

Hacia la Primera Guerra Mundial vivían en la ciudad capital unos 306.000 españoles, más que en cualquier ciudad española salvo Madrid y Barcelona. La hipótesis de una Buenos Aires convertida en la tercera gran ciudad española del mundo, detrás de Madrid y Barcelona, no es descabellada, aunque debe leerse como una proyección. 

Antes de la ley, la demarcación consular de Buenos Aires tenía 337.980 españoles registrados; hacia fines de junio de 2026 ya eran 359.263. Si una parte sustancial de las 645.052 solicitudes termina aprobada e inscripta, el salto demográfico podría ser enorme. 

La precisión es importante: las cifras no corresponden sólo a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sino a la jurisdicción consular porteña, que incluye CABA y zonas de la provincia de Buenos Aires.

Pero la novedad, en realidad, dialoga con una historia larga: entre 1860 y 1930 (conocido como la Gran Inmigración), la Argentina recibió cerca de seis millones de inmigrantes europeos. Los españoles fueron uno de los grupos centrales de esa oleada: entre 1857 y 1940 llegaron al país más de 2 millones de inmigrantes españoles, equivalentes a alrededor del 31% de la inmigración transatlántica registrada en ese período. 

Buenos Aires fue el gran puerto de entrada, pero también el espacio donde esa presencia se volvió barrio, comercio, mutual, club, banco, hospital y vida cotidiana. 

La historia reciente tuvo, en cambio, un movimiento inverso: después de la crisis de 2001/2002, entre 80.000 y 120.000 argentinos partieron hacia España, muchos de ellos hijos o nietos de españoles que encontraron en esa ciudadanía europea una vía de salida frente al colapso económico local. 

La ola continuó durante la década siguiente: entre 2001 y 2010, más de 134.000 argentinos se radicaron en España, según datos del INE español.

Por eso, la Ley de Nietos no sólo reabrió una vía jurídica para obtener pasaporte europeo. También activó una memoria familiar que atraviesa generaciones: abuelos gallegos, asturianos, vascos, andaluces, castellanos o catalanes; apellidos que se mezclaron con la identidad argentina; sociedades de socorros mutuos, cámaras de comercio, clubes españoles y redes comunitarias que existen desde el siglo XIX.

Más de cien años después de aquella gran inmigración, los descendientes vuelven a mirar hacia España, pero desde otro lugar: ya no como recién llegados en busca de una vida nueva en América, sino como argentinos que reclaman una ciudadanía heredada por historia, sangre y memoria.

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