Thiel, Musk y otros magnates se sacaron una recordada foto para la revista Fortune. Con una riqueza que alcanza niveles obscenos, se consideran dioses.
El dios griego Hermes, mutado a Mercurio en la mitología romana, es representado como un mensajero, alguien ingenioso que tiene gran movilidad y elocuencia, capaz de convencer y de aprovecharse de los ingenuos, protector por igual de viajeros y ladrones.
Por algo es el dios del comercio y se lo representa con alas en las sandalias y el sombrero (pétaso). Lleva en su mano una vara con dos serpientes enroscadas (caduceo) que expresa la función simbólica de la negociación en un ambiente propicio, donde la velocidad es una virtud.
Bien pensado, no puede haber un dios más moderno que éste, que vuela por los cielos y comercia con las ideas. Aunque sus posibles seguidores, (hoy serían los ingenieros del caos), suelen pecar por su ignorancia de mitos históricos y confiar sólo en su capacidad de instalar la confusión allí donde, en cambio, es necesario comprender en su esencia los procesos sociales.
Hermes /Mercurio tiene al mundo entero como su mercado, pero sólo trata con quienes tienen capacidad de compra y no pierde el tiempo con los desherrados de la tierra, a quienes considera culpables de estar en esa condición, por su propia incompetencia.
Obviamente está de acuerdo en distraer con grandes eventos deportivos o de atracción, cuanto más violentos mejor. (Colapinto en estas playas, por caso).
Mercurio (Hermes) es un personaje de su época, pero ha seguido vigente en todas las etapas que ha vivido la humanidad desde de la antigüedad, aunque no se lo identificaran como una divinidad.
Sólo le falta tal vez ser uno de los que manejan el dinero a préstamo, que sin duda éstos formarían parte de su clientela y serían los primeros que quieren conocer las novedades y mercancías que llegan de otros países.
Cualquier semejanza con la realidad actual es una coincidencia no casual, con la aclaración de que en la antigüedad quien era un dios, ahora es parte de una oligarquía que pretende manejar los destinos de cada país.
Cuando la acumulación de riqueza alcanza niveles obscenos, sus titulares tienden a considerarse a sí mismos como dioses y, sin perjuicio de su enorme poder (para corromper o emprender proyectos faraónicos) empiezan a mostrar también la pobreza moral e intelectual que los caracteriza.
Se da así la paradoja de disponer de potentes herramientas para generar nuevos negocios en personas que se destacan por su ignorancia en lo que bien podemos denominar cultura general, la que debe aprenderse en la escuela y en la familia. Son modelos de nuevo tipo, determinado por su riqueza.
Por caso paradigmático, tenemos a Peter Thiel, destacado ajedrecista juvenil que estudió filosofía en Stanford, pero se recibió de abogado para hacer una corta e intensa experiencia profesional en los estrados judiciales. De allí saltó rápidamente a los negocios informáticos, siendo con fundador de PayPal, (con menos del 4% de las acciones) vendida luego a eBay en mil quinientos millones de dólares.
Este señor, un Hermes/Mercurio contemporáneo, tiene todas las condiciones para encandilar a Milei y su grupo, tan precario en el diseño de sus trampas y corruptelas como al mismo tiempo ávido de éxitos cuantificables. Para los aprendices locales resulta irresistible este fundador de empresas exitosas entre las cuales prosperan especialmente las que tienen negocios con el sistema de defensa norteamericano. Entre ellas se destaca Palantir, donde entre sus socios se destaca su CEO, Alex Karp.
Palantir Technologies, Inc. es una empresa dedicada al software y servicios complementarios fundada en 2003 por Peter Thiel, con Alex Karp, Joe Lonsdale, Stephen Cohen y Nathan Gettings como socios. Se trata de una compañía muy enfocada actualmente en análisis de Big Data con aplicaciones en la industria bélica.
La estrecha asociación entre el Silicon Valley y la industria de armamentos (incluyendo los servicios de actualización y seguimiento) es un dato ineludible del análisis de la relación de fuerzas a escala mundial.
Por lo tanto, si Thiel visita la Argentina como un inversor que estudia un nuevo territorio de desembarco, es muy posible que lo haga considerando a nuestro país como un campo apto para sus operaciones de negocios de oportunidad a su alcance, no sólo por el retraso de su economía sino también por las calidades humanas y profesionales desaprovechadas y baratas en términos mundiales.
Thiel se compra además una mansión en un barrio muy caro de Buenos Aires (pretende quizás con ello enviar el mensaje de que estará presente en el país) y se muestra dispuesto a experimentar en el mercado argentino sobre la base de manejar información de los servicios de inteligencia locales. Esos mismos servicios que tienen prohibido investigar a los ciudadanos del país. Es decir que la oportunidad de negocios viene a priori de la mano con algo ilegal, desde el vamos.
No por casualidad Thiel y otros ricachones tecnológicos (entre ellos Elon Musk) posaron para la tapa de la revista Fortune en actitudes que imitan a mafiosos, donde el aspecto irónico no oculta el mensaje de que son de temer.
Palantir se deschava
La empresa publicó recientemente un manifiesto con su visión del mundo de 22 puntos en un estilo crudo y una temática bien terrenal, que sorprende por su vuelo bajo a pesar de su pomposo título: «La República Tecnológica en resumen«.
Dicho manifiesto mereció la respuesta del economista griego Yanis Varufakis, quien dijo: “Palantir tuvo la gentileza de resumir su abominable ideología en 22 puntos. Y me he tomado la libertad de comentar cada uno de ellos”.
Para los lectores de ¿Y ahora Qué? hemos reunido ambos aportes, el original de Palantir y los comentarios de Varufakis en un solo texto, ensamble que presentamos a continuación con la intención de contribuir a un debate clave de nuestra época que está apenas en sus comienzos, y justificando con ello su extensión.
La República Tecnológica en resumen
Manifiesto de Palantir, n° 1: Silicon Valley tiene una deuda moral con el país que hizo posible su auge. La élite de la ingeniería de Silicon Valley tiene la obligación de participar en la defensa de la nación.
Yanis Varufakis: 1. Silicon Valley tiene una deuda incalculable con la clase dominante que rescató a los banqueros criminales que arruinaron el sustento de la mayoría de los estadounidenses. La élite de ingenieros de Silicon Valley defenderá a esa clase dominante hasta la muerte (¡literalmente!), en nombre de la mayoría de los estadounidenses a quienes tratan con desprecio, es decir, como ganado que ha perdido su valor de mercado.
Manifiesto de Palantir, n° 2: Debemos rebelarnos contra la tiranía de las aplicaciones. ¿Es el iPhone nuestro mayor logro creativo, si no el más importante, como civilización? Este objeto ha cambiado nuestras vidas, pero también puede estar limitando y restringiendo nuestra percepción de lo posible.
Yanis Varufakis: 2. Palantir tiene la mira puesta en la Apple Store, ansiosa por crear su propio feudo tecnofeudal. Es hora de reemplazar el iPhone con otro dispositivo que disuelva lo que queda de la privacidad de las personas.
Manifiesto de Palantir, n° 3: El correo electrónico gratuito no es suficiente. La decadencia de una cultura o civilización, y de hecho de su clase dominante, solo se perdonará si esa cultura es capaz de generar crecimiento económico y seguridad para la población.
Yanis Varufakis: 3. Palantir no regalará nada. Su único interés es su propio crecimiento, el cual persigue sembrando el miedo para así vender una falsa sensación de seguridad.
Manifiesto de Palantir, n° 4: Se han puesto de manifiesto los límites del poder blando, de la mera retórica grandilocuente. La capacidad de las sociedades libres y democráticas para prevalecer requiere algo más que un atractivo moral. Requiere poder duro, y el poder duro en este siglo se construirá sobre software.
Yanis Varufakis: 4. ¡Gloria a la fuerza bruta! La ética es para los ingenuos. Occidente necesita más del software asesino de Palantir.
Manifiesto de Palantir, n° 5: La cuestión no es si se construirán armas de IA; la cuestión es quién las construirá y con qué propósito. Nuestros adversarios no se detendrán a entablar debates teatrales sobre las ventajas de desarrollar tecnologías con aplicaciones críticas para la seguridad militar y nacional. Seguirán adelante.
Yanis Varufakis: 5. Los robots asesinos con IA están llegando. La clave está en obtener grandes beneficios construyendo primero estos robots y preguntando después. Para lograrlo, Palantir hará todo lo posible por evitar a toda costa cualquier tratado internacional que limite los robots asesinos con IA.
Manifiesto de Palantir, n° 6: El servicio militar obligatorio debería ser un deber universal. Como sociedad, deberíamos considerar seriamente abandonar las fuerzas armadas exclusivamente voluntarias y solo librar la próxima guerra si todos compartimos el riesgo y el costo.
Yanis Varufakis: 6. Todo pobre infeliz (que carezca de contactos para evitar ser enviado a las trincheras con drones asesinos apuntándoles desde el cielo) debe ser reclutado en el ejército. Olvídense de pagar un salario a los soldados. Todos los pagos deben dirigirse a Palantir, donde nuestra propia gente prestará su «servicio nacional», dejando a los moribundos en manos de quienes no son accionistas.
Manifiesto de Palantir, n° 7: Si un infante de marina estadounidense pide un mejor rifle, deberíamos fabricarlo; y lo mismo ocurre con el software. Como país, deberíamos ser capaces de continuar el debate sobre la pertinencia de la acción militar en el extranjero, sin vacilar en nuestro compromiso con aquellos a quienes hemos pedido que arriesguen su vida.
Yanis Varufakis: 7. Palantir trabaja sin descanso para equipar a los marines estadounidenses con robots asesinos que les arrebatan cualquier vestigio de juicio ético que les quede en el campo de batalla. La sociedad estadounidense debería ser completamente incapaz de debatir cualquier cuestión que restrinja la capacidad de Palantir para lograr que el ejército estadounidense elimine cualquier posibilidad de rechazar los objetivos seleccionados por su software.
Manifiesto de Palantir, n° 8: Los funcionarios públicos no tienen por qué ser nuestros sacerdotes. Cualquier empresa que remunerara a sus empleados como lo hace el gobierno federal con los funcionarios públicos tendría dificultades para sobrevivir.
Yanis Varufakis: 8. Palantir lamenta que el sector público aún no esté completamente desprovisto de conciencia. Los funcionarios públicos deben ser despedidos en masa, salvo unos pocos aprobados por Palantir que recibirán sueldos exorbitantes, pagados por los contribuyentes.
Manifiesto de Palantir, n° 9: Deberíamos mostrar mucha más compasión hacia quienes se han dedicado a la vida pública. La eliminación de cualquier espacio para el perdón —el abandono de toda tolerancia hacia las complejidades y contradicciones de la psique humana— podría dejarnos con un grupo de personas al mando de las que nos arrepentiremos.
Yanis Varufakis: 9. Palantir cree que Donald Trump debe ser beatificado por haberse entregado al servicio público. No perdonar a personas como Trump pone en riesgo nuestra integridad moral, sin mencionar que aumenta la posibilidad de que funcionarios restrinjan el malvado proyecto de Palantir.
Manifiesto de Palantir, n° 10: La psicologización de la política moderna nos está desviando del camino correcto. Quienes buscan en la arena política nutrir su alma y su sentido de identidad, quienes confían demasiado en que su vida interior se exprese en personas que quizás nunca conozcan, se sentirán decepcionados.
Yanis Varufakis: 10. La política debe ser como la IA, desprovista de cualquier cosa que pueda confundirse con la empatía humana. ¡Quienes busquen en la arena política alimentar su alma y su sentido de identidad deben ser enviados al gulag de inmediato!
Manifiesto de Palantir, n° 11: Nuestra sociedad se ha vuelto demasiado impaciente por apresurar, e incluso se regocija con, la desaparición de sus enemigos. La derrota de un adversario es un momento para reflexionar, no para celebrar.
Yanis Varufakis: 11. Hay quienes están ansiosos por acelerar la caída de Palantir. ¡Deberían reconsiderarlo, o atenerse a las consecuencias!
Manifiesto de Palantir, n° 12: La era atómica está llegando a su fin. Una era de disuasión, la era atómica, está terminando, y una nueva era de disuasión basada en la IA está a punto de comenzar.
Yanis Varufakis: 12. Palantir no fabrica armas nucleares, pero desarrolla con entusiasmo otras armas de destrucción masiva. Anunciamos con orgullo que estamos listos para añadir al apocalipsis nuclear la amenaza a la existencia de la humanidad impulsada por la IA.
Manifiesto de Palantir, n° 13: Ningún otro país en la historia del mundo ha promovido los valores progresistas más que este. Estados Unidos dista mucho de ser perfecto. Pero es fácil olvidar cuántas más oportunidades existen en este país para quienes no pertenecen a las élites hereditarias que en cualquier otra nación del planeta.
Yanis Varufakis: 13. Ningún otro país en la historia del mundo ha cometido tantos crímenes de guerra en nombre del progreso y la libertad. Estados Unidos ofrece libertad ilimitada a personas como los fundadores de Palantir para que obtengan enormes beneficios a costa de infligir tanto daño a la humanidad.
Manifiesto de Palantir, n° 14: El poder estadounidense ha hecho posible una paz extraordinariamente larga. Muchos han olvidado, o quizás dan por sentado, que casi un siglo de alguna forma de paz ha prevalecido en el mundo sin un conflicto militar entre grandes potencias. Al menos tres generaciones —miles de millones de personas, sus hijos y ahora nietos— nunca han conocido una guerra mundial.
Yanis Varufakis: 14. El poder estadounidense se ha regodeado en provocar una guerra tras otra, un golpe de Estado tras otro, un desastre financiero evitable tras otro. Muchos han olvidado, o quizás han dado por sentada, la capacidad de Estados Unidos para librar guerras interminables en nombre de la paz y la democracia.
Manifiesto de Palantir, n° 15: La neutralización de Alemania y Japón tras la guerra debe revertirse. El desarme de Alemania fue una corrección excesiva por la que Europa ahora paga un alto precio. Un compromiso similar, y sumamente teatral, con el pacifismo japonés, de mantenerse, también amenazaría con alterar el equilibrio de poder en Asia.
Yanis Varufakis: 15. El fascismo alemán y japonés deben resurgir. La desnazificación de Alemania fue una reacción desmedida por la que Europa ahora paga un alto precio. ¡Un compromiso similar, y sumamente desacertado, con el pacifismo japonés también debe terminar de inmediato!
Manifiesto de Palantir, n° 16: Debemos aplaudir a quienes intentan construir donde el mercado no ha actuado. La cultura casi se burla del interés de Musk por las grandes narrativas, como si los multimillonarios debieran limitarse a enriquecerse… Cualquier curiosidad o interés genuino en el valor de lo que ha creado es esencialmente ignorado, o quizás se esconde tras un desdén apenas disimulado.
Yanis Varufakis: 16. Deberíamos aplaudir a quienes intentan monopolizarlo todo mediante generosos contratos gubernamentales. Los multimillonarios no deben conformarse con sus miles de millones. Para volverse aún más obscenamente ricos, necesitan grandes narrativas que les ayuden a convencer a los pobres de que usen su libertad para mantenerlos a ellos, los multimillonarios, en el poder. Y, por cierto, Palantir adora a Elon, especialmente su grandilocuente narrativa inspirada en el apartheid.
Manifiesto de Palantir, n° 17: Silicon Valley debe desempeñar un papel fundamental en la lucha contra la delincuencia violenta. Muchos políticos en Estados Unidos se han mostrado indiferentes ante este problema, abandonando cualquier esfuerzo serio por abordarlo o arriesgarse con sus electores o donantes al proponer soluciones y experimentos que deberían ser un intento desesperado por salvar vidas.
Yanis Varufakis: 17. Silicon Valley debe tener libertad para hacer en las ciudades estadounidenses lo que hizo en Gaza. Muchos políticos en Estados Unidos se han encogido de hombros ante la idea de otorgarle a Palantir el derecho a aniquilar todas las libertades civiles y los derechos humanos que aún existen. Esto debe terminar.
Manifiesto de Palantir, n° 18: La exposición implacable de la vida privada de las figuras públicas aleja a demasiados talentos del servicio público. El ámbito público —y los ataques superficiales y mezquinos contra quienes se atreven a hacer algo más que enriquecerse— se ha vuelto tan implacable que la república se encuentra con una considerable lista de personas ineficaces y vacías, cuya ambición se perdonaría si existiera en ellas algún tipo de convicción genuina.
Yanis Varufakis: 18. El entramado de Epstein debería quedar en el olvido para que personas tan respetables como Trump y los Clinton no se desanimen a entrar en el gobierno. La esfera pública debe estar libre de escrutinio, a menos que aparezcan subversivos como Sanders o Mamdani.
Manifiesto de Palantir, n° 19: La cautela que, sin darnos cuenta, fomentamos en la vida pública es corrosiva. Quienes no dicen nada malo, a menudo no dicen nada importante.
Yanis Varufakis: 19. Nos encantan las figuras públicas banales siempre y cuando le den a Palantir todos los contratos lucrativos. También nos encantan las figuras públicas extravagantes que le dan a Palantir todos los contratos lucrativos.
Manifiesto de Palantir, n° 20: Hay que resistir la intolerancia generalizada hacia las creencias religiosas en ciertos círculos. La intolerancia de la élite hacia las creencias religiosas es quizás una de las señales más reveladoras de que su proyecto político constituye un movimiento intelectual menos abierto de lo que muchos de sus miembros afirman.
Yanis Varufakis: 20. Necesitamos más opio para las masas, pues no están lo suficientemente ebrias como para que podamos subyugarlas sin obstáculos. Cuestionar la superstición organizada es peligroso y debe terminar.
Manifiesto de Palantir, n° 21: Algunas culturas han producido avances vitales; otras siguen siendo disfuncionales y regresivas. Todas las culturas son ahora iguales. Se prohíben las críticas y los juicios de valor. Sin embargo, este nuevo dogma pasa por alto el hecho de que ciertas culturas, e incluso subculturas, han producido maravillas. Otras han demostrado ser mediocres, y peor aún, regresivas y perjudiciales.
Yanis Varufakis: 21. Es hora de recuperar la jerarquía racial de Hitler, con los fundadores de Palantir y Elon Musk en la cúspide aria. Hay que desechar la idea de que es erróneo juzgar a alguien por el color de su piel, su etnia o su religión.
Manifiesto de Palantir, n° 22: Debemos resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío y sin sustancia. En Estados Unidos, y más ampliamente en Occidente, nos hemos resistido durante el último medio siglo a definir culturas nacionales en nombre de la inclusión.Yanis Varufakis: 22. Los negros, los musulmanes, la mayoría de los asiáticos y, por supuesto, las mujeres, son seres inferiores. Los hombres en Estados Unidos, y en Occidente en general, se han resistido durante el último medio siglo a poner a estos subhumanos en su lugar en nombre de la inclusión. Fue un error. Estos subhumanos jamás deben ser admitidos, excepto como sirvientes o proveedores de servicios sexuales, al menos hasta que podamos mejorar nuestros robots, en cuyo caso no los necesitaremos en absoluto.