Ir al contenido principal

¿Y ahora qué?

Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Post Type Selectors
⏱️ 4 min de lectura

Sin inversión olvidate del crecimiento

POR

La pérdida de empleo con Milei es brutal.

La formación bruta de capital retrocede, las importaciones caen y desde diciembre de 2023 se perdieron 662 mil puestos de trabajo registrado. A eso se suma una utilización de la capacidad instalada industrial muy inferior a los máximos recientes. Todo indica que el alza del PIB es momentánea: sin inversión, empleo y demanda no hay bases para sostener el crecimiento.

La concentración del crecimiento del PIB en ramas específicas es un hecho muy comentado. Se trata de actividades cuya medición es influida por cuestiones metodológicas que, en determinadas circunstancias, pueden provocar un sesgo en los resultados que diverja de la situación general de la economía, como es el caso de impuestos netos de subsidios o intermediación financiera.

O bien están más orientadas a la exportación que al mercado interno, como es el caso de agricultura y ganadería o minería.

Tiene relevancia porque, si se realiza el cálculo del crecimiento excluyendo algunos de estos sectores, se obtiene una caída. Hay que recordar que es un crecimiento en desaceleración. El año pasado, el PIB tuvo un alza de 4,5 puntos, explicada en gran parte por la suma de intermediación financiera e impuestos netos de subsidios. Este año, hasta la primera mitad, la suba es del 1,9 por ciento.

En cambio, la producción industrial, como muestra de la escisión, acumula en el año una baja de 2,2 puntos. Si se tiene en cuenta que el año pasado terminó con un descenso de 8,1 puntos frente a 2023, se advierte la gravedad del retroceso.

La inversión va para el otro lado

Hay otro hecho que comienza a llamar la atención de los economistas. Aunque en el conjunto la economía muestre un alza, si bien en desaceleración, hay variables que usualmente se correlacionan con el crecimiento que exhiben una caída. A saber, la inversión, las importaciones y la cantidad de ocupados.

La inversión, que en las cuentas nacionales se trata como formación bruta de capital, mostró un descenso interanual de 2,6 puntos en el último trimestre del año anterior y de 11,6 puntos en el primero de este año. El crecimiento del PIB fue, respectivamente, de 2,2 y 2,3 puntos. Con respecto al trimestre anterior, el descenso de la inversión fue de 8,6 puntos en el último trimestre del año pasado y de 8 en el primero de este.

El valor de las importaciones, como surge del Intercambio Comercial Argentino, acumula una baja de 3,5 puntos hasta julio con respecto a los primeros siete meses de 2025.

Hay algo más a considerar. En 2025, el alza fue de 24,7 puntos, luego de una caída de 17,7 en 2024. Sin embargo, frente a 2022, que es el pico anterior del PIB argentino, el valor alcanzado fue 7,3 puntos menor. Similarmente, la Formación Bruta de Capital se encuentra 6,5 puntos por debajo de ese año.

Menos empleo registrado

En cuanto al empleo, según los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino, entre diciembre de 2023 y mayo de 2026 la cantidad de personas con trabajo registrado pasó de 13.413.253 a 12.751.228. Es decir que se produjo una pérdida de 662 mil puestos de trabajo. De estos, 272 mil corresponden al sector privado, que explica el 47 por ciento del empleo formal.

La relación de estas variables con el crecimiento no es gratuita. Las tres forman parte del acto material que lleva al crecimiento de la producción. La inversión consiste en la creación de maquinaria y equipo. Las importaciones se relacionan con la compra de insumos. Y el empleo, porque a cada volumen de producción le corresponde un volumen determinado de fuerza de trabajo.

Por ende, su caída evidencia la falta de dinamismo de la economía y preanuncia que el crecimiento, ya en declinación, es algo momentáneo. Sucede que si no crece la cantidad de gente ocupada ni se invierte, quiere decir que no se busca continuar produciendo. Es la antítesis del crecimiento.

Equipamiento que sobra

Esa falta de dinamismo se nota en la Utilización de la Capacidad Instalada en la Industria, otro dato que se suele señalar como representativo del estancamiento.

En años en los que la economía alcanzó picos, como fueron 2017 y 2022, el nivel general promedio fue de 65,3 y 66,5 puntos, respectivamente. En 2025 fue solamente de 57,9 y en la primera mitad de 2026 fue de 57,6.

Entre otras cosas, eso indica que no hay razones para invertir cuando el equipamiento existente sobra frente a la demanda.

El problema está en la demanda

A la vista de la pérdida de poder adquisitivo de la población, que este año continúa en la forma del retraso de los salarios y las jubilaciones frente a los precios y adquiere una nueva expresión en el pico de la mora del endeudamiento familiar, no cabe esperar que esta tendencia cambie.

Al contrario, lo previsible es su ahondamiento.

Comparte: