Ir al contenido principal

¿Y ahora qué?

Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Post Type Selectors
Directores: Martín Granovsky y Rafael Prieto | Edición: 140
Y Ahora Qué en +Perfil /// Entrevistas

La caida de Milei en las redes

Fernanda Ruiz cuenta cómo cayó Milei en las redes. Cristian Módolo explica que la industria está peor que en 1895.

VER ENTREVISTA COMPLETA
Redes

Carne

Por Fernanda Ruiz

Aumentó más que la inflación. Pero en Olivos no importa.

LEER NOTA
Iniciativa

Primera reunión de Fuerza Suma+, un encuentro de constructores

Por Martín Granovsky

Una iniciativa sin liderazgos personalistas.

LEER NOTA
Ataque

Eutanasia social contra los discapacitados

Por Guillermo Lipis

“Hay odio, saña, maldad y negocios”, sintetizó Valentina Bassi.

LEER NOTA
La semana de Su Excelencia

Milei usa Malvinas para romper la soberanía popular

Por Martín Granovsky

La bandera de Lo Celso es genuina. La del Gobierno esconde una extorsión.

LEER NOTA
01 / 5
⏱️ 11 min de lectura

Trump, entre el fraude y la crisis económica

POR

Los demócratas vienen marchando.

El presidente insiste en manipular quién vota en noviembre. Los números le auguran una paliza electoral, la economía sigue mal, la tasa subió y Canadá es invitado a “asociarse” a la Unión Europea.

Pobre Donald Trump, que se ocupó de tener una Corte Suprema amiga, que logró que cumpla su promesa de campaña de liquidar el aborto a nivel nacional, que esperaba apoyo en su monomanía por crear una Presidencia imperial, concentrada, libre de ataduras legales. Los togados volvieron a fallarle cuando les pidió que el Correo pudiera filtrar los famosos votos postales.

La idea era simple: que no pudieran votar extranjeros no habilitados. Pero como eso no pasa nunca -hubo un total de 3.000 casos en 1.000.000.000 de votos estudiados en las últimas décadas- todo el mundo entendió que se trataba de pedir documentos, partidas de nacimiento, pruebas de ciudadanía. Justo el tipo de papeles que los negros, los marrones, los pobres, votantes demócratas, suelen no tener.

La amenaza iba en serio y el Ministerio de Justicia ya le había mandado cartas de tono amenazador a por lo menos treinta jefes de sistemas electorales en el país, pidiendo listas de electores con todo tipo de detalles privados y prometiendo una cómoda celda si no obedecían. En los estados republicanos ni hizo falta y ya hay agentes federales peinando listas en busca de esos míticos extranjeros.

Y como los MAGA se metieron como autoridades en varios distritos electorales, volvió el tema de dudar de la calidad y seguridad de las máquinas de votar. Hasta FEMA, la agencia civil que ayuda en casos de huracanes y otros desastres, amenazó a los reticentes con sacarle fondos contra el terrorismo.

El que se pasó en serio es Kash Patel, el pintoresco director del FBI, que sugirió que pondría agentes federales en los comicios, mirando las urnas, hecho inédito porque en Estados Unidos está terminantemente prohibido que militares, policías y agentes federales pisen siquiera los lugares de votación. Es una solución propia al viejo tema del fraude patriótico y las amenazas al contrera, que nosotros solucionamos poniendo militares para que no se pueda meter la policía.

Nada de esto es nuevo, porque al Naranja le dura la herida narcisista de haber perdido una elección con “el dormilón” Joe Biden. Pero más allá del ego presidencial, hay un sereno plan para negarle el voto a gente que le molesta a la derecha, cuestionar el sistema y eventualmente quedarse otros cuatro años en la Casa Blanca.

Complicado que lo logre, pero posible: basta llenar el Congreso de amigos y derogar la enmienda constitucional que prohíbe la re-re-re eterna. Una ironía: la pasaron después que el demócrata y populista Franklin Delano Roosevelt ganara cuatro al hilo. El tema es que se vota en el primer martes de noviembre y este miércoles 15 de septiembre se publicó la encuesta electoral del Instituto Siena, de las más prestigiosas. Lo que encontró el estudio es que los demócratas ganan por 51 a 43, lo que puede dar vuelta la composición de Diputados y, veremos, del Senado.

La economía, estúpido

La paliza que puede venir -la “ola azul”, le dicen los contadores de porotos del Norte- tiene una raíz clara y evidente, la malaria económica. La inflación no afloja y cada vez distorsiona más la economía mundial, porque Estados Unidos la exporta a través del uso internacional del dólar.

Los combustibles, que los norteamericanos miran como nosotros miramos la cotización del dólar, subieron y mucho. Y este miércoles 16 la Reserva Federal, el Banco Central de por allá, subió un cuarto de punto la tasa básica de interés, primer aumento en tres años. Trump estaba hecho una furia, porque piensa que hay que bajarla para que todo el mundo salga de compras. Le perdonó la vida al nuevo director del banco, Kevin Warsh, al que acaba de nombrar, porque no quiere admitir traiciones.

Contó, el Naranja, que le dijo a Warsh que vote lo que quiera porque los demás banqueros “son hostiles” e igual iba a perder. Para sacarse el enojo, volvió a repetir que podría directamente prohibir todo comercio con países que tengan superávit comercial con Estados Unidos, que son casi todos. Esto, en términos económicos, es como hacer chistes con tirarle la bomba atómica a alguien.

Las malas noticias económicas no paran para la Casa Blanca. El Tesoro tuvo que subir el interés de los bonos oficiales a 5,03% anual, lo que instantáneamente sube el precio de cualquier crédito. El petróleo pasó los cien dólares por barril, lo que marca un aumento del 50% desde el ataque a Irán. Pese a las bravuconadas de Trump, al Estrecho de Ormuz lo usan con suerte veinte barcos por día, cuando eran 130 antes de la guerra. Arabia Saudita tuvo que cerrar su principal oleoducto después que los hutíes se lo dañaran con un dron.

La Oficina de Presupuestos del Congreso publicó un estudio que confirma que la guerra con Irán costó 38.000 millones de dólares hasta el primero de agosto. El informe calcula que cada día de guerra va a costar entre 90 y 100 millones de dólares. Estos cálculos, se aclara, son los directos del combate -munición, combustible, equipos- y no los de posguerra, como la reparación de buques y aeronaves, y reemplazar la munición y misiles gastados en la guerra.

No extraña que la Cámara de Diputados votara, por tercera vez, exigirle a Trump que termine la guerra o le pida autorización al Legislativo para seguirla. Fue el martes 15 y no va a tener efectos prácticos, pero queda dicho y siete republicanos votaron con el enemigo demócrata.

Canadá

Como se recordará, Estados Unidos y Canadá están en guerra comercial, con sanciones mutuas como no se veían desde la Gran Depresión. Trump desprecia a los canadienses, vive bromeando que lo va a anexar como el estado 51 en la Unión, y les recuerda que su economía es mucho más grande. Pero resultó que logró unir al país vecino en la bronca y Ottawa no arrugó. Y esta semana le propusieron que pase a ser un “miembro asociado” de la Unión Europea, un invento original de Bruselas porque no existe tal cosa como un “asociado”, pero muestra que ya no se confía en Washington por su sabotaje a la OTAN, sus chicanas comerciales y eso de borrarse de Ucrania, dejándole el paquete a ellos.

Es un cambio inmenso, porque los protagonistas fueron hasta ahora miembros fundadores del orden mundial creado al final de la Segunda Guerra Mundial, tan conveniente para Estados Unidos. La escena fue Estrasburgo, en Francia, en una reunión de este martes 15 del bloque de 27 naciones con el premier canadiense Mark Carney de invitado.

El anuncio fue más simbólico que otra cosa, porque ambas partes tienen un tratado de libre comercio y el 90% de lo comprado y vendido no paga impuestos. Pero lo que importó es mostrar el cambio político, el viento nuevo que sopla en la geopolítica.

En Arabia

Los sauditas llevan gastadas e invertidas verdaderas fortunas para tener a Washington cerquita y crear la ilusión de que el Reino es parte de un área de estabilidad y buenos negocios, junto a los emiratos vecinos. Pero resultó que las bases norteamericanas en la región no ofrecieron protección, apenas blancos a los iraníes, otro cambio de paradigma con consecuencias geopolíticas.

Arabia Saudita era el mayor exportador de petróleo del mundo hasta la guerra de Benjamín Netanyahu y Trump contra los ayatolas. Al principio, zafó bien, con Teherán concentrando sus ataques en los principados menores. Pero luego le cerraron el Estrecho de Ormuz, por donde exporta masivamente, y empezaron los ataques en el Mar Rojo, el Plan B más caro e impráctico para exportar.

En las dos últimas semanas, el Reino fue atacado por los iraníes desde el este, el sur y el norte: a principios de mes, uno de sus buques tanques fue bombardeado en Ormuz, el viernes once los hutíes tomaron la estratégica de Perim para cerrar el tránsito naval y les dieron una paliza a los aliados sauditas en Yemen. Y el mismo día tuvieron que cerrar el ahora crucial oleoducto al norte, bombardeado con un dron que vino de territorio aliado a los ayatolas en Irak.

Este martes 15, el general Turki al-Malki, vocero de las fuerzas sauditas, acusó a los rebeldes yemenitas de bombardearles tres ciudades y herir a trece personas. El mismo día, el ministro de Salud de Yemen, hutí, acusó a Ryad de matar a tres civiles, incluyendo a dos chicos, en bombardeos. Los rebeldes están avanzando hacia el norte de Yemen y amenazan apoderarse de todo el país.

Este es el tipo de situación que se suponía no iba a ocurrir por el paraguas norteamericano. Pero la única consecuencia hasta ahora es que Trump finalmente nominó un embajador ante el Reino, el diputado Wesley Hunt.

Los sauditas deberían consultar con Netanyahu, a ver cómo se manipula en serio al Naranja. Esta semana se supo que Trump aprobó la venta de 2.800 millones de dólares en bombas al aliado, lo que incluye 40.000 bombas aéreas de una tonelada. Estas piezas están en el centro de las acusaciones internacionales contra el israelí por genocidio, porque son enormemente poderosas y fueron arrojadas sin miramientos en Gaza. No fue tema para Trump.

Espacio

Probablemente, el norteamericano estaba distraído aprobando los nuevos uniformes negros para su Fuerza Espacial, que uno se olvida, pero todavía existe. Son negros y muy pero muy parecidos a los de los malos de la Guerra de las Galaxias. No fue la única novedad orbital, porque este lunes 14 el secretario de la Fuerza Aérea Troy Meink dijo que Estados Unidos ya tiene armas en el espacio. Es la primera vez que lo admiten y no aclaró si estaban quebrando los tratados que prohíben poner allá arribas armas atómicas.

Aliados

Moscú parece tratar a los suyos bastante mejor que Washington. El pequeño Kirguistán está prosperando en su nuevo rol de puerto de embarque y desembarque de todo aquello que Rusia no puede comprar por derecha por las sanciones. Coches, electrodomésticos, celulares y partes electrónicas de uso dual llenan los flamantes mercados de la capital, Bishkek. El PIB nacional subió un envidiable 11% el año pasado y se calcula que entre un tercio y un 40% del crecimiento es por la actividad de reexportación, el resto por el aumento del oro, que exportan en cantidad y subió de precio. También hay un boom de la construcción, con las primeras torres en altura en la historia del país, los once aeropuertos renovados y 1.400 kilómetros de rutas nuevas por año.

Corrupciones

Ucrania sigue dando que hablar en eso de quedarse con lo ajeno. El escándalo de la semana fue sensacional por la desfachatez del acusado, Serhiy Kropyva, que era nada menos que funcionario en la Procuración General y ahora medita en una celda. Kropyva fue grabado explicando su filosofía de vida: “si hacés algo, hacelo a lo grande, si te vas a coger a alguien, que sea una reina, si vas a robar, que sean millones”.

Resulta que Kropyva hizo exactamente eso, al menos en lo de robar, junto a otros funcionarios de la Procuración que cobraban para no investigar a una red de estafadores por teléfono. El lío le costó el puesto al procurador Ruslan Kravchenko, echado por el Parlamento este martes 15.

La furia de los ucranianos fue visible porque el año pasado el presidente Volodimir Zelensky le quiso sacar los casos de corrupción a la Oficina Especial de la Fiscalía y la Oficina Nacional contra la Corrupción. Zelensky quería disolverlas y dejarle el tema al procurador ahora renunciado por la fuerza. Hubo manifestaciones inmensas protestando la idea, que nunca ocurrió. Una pista para entender al presidente es el tendal de funcionarios que fueron presos por investigaciones de esos dos entes, incluyendo a uno de sus jefes de Gabinete.

Inteligencias

El tema de las Inteligencias Artificiales fuera de control está creando alianzas inesperadas. Este martes 15 hubo una reunión en Washington sobre eso, organizada por la Asamblea Pro Humana, un grupo que no quiere que nos dominen los robots.

Lo notable fue que el senador Bernie Sanders, símbolo viviente de la izquierda norteamericana, terminó su discurso y enseguida subió al escenario Steve Bannon, uno de los arquitectos ideológicos del movimiento MAGA. Cada uno aplaudió al otro con entusiasmo y la única disidencia fue que Bannon no cree que el Congreso “tenga un par bien puesto” para controlar las IA por ley, y por eso piensa que hay que convencer a Trump.

Difícil tarea, porque el Naranja considera que no hay peligro alguno.

Comparte:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *



Argentina batalla cultural Brasil China Donald Trump economía Estados Unidos gobierno inflación inteligencia artificial Javier Milei Ley Bases Milei peronismo política Presidente RIGI salarios Trump Ultraderecha


Entradas recientes

Comentarios recientes

Archivos

Categorías

Meta