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No está todo tan bien con la desinflación

Mientras la política del Gobierno consista en incrementar las tarifas y lleve a que empeore el nivel de vida de la población, es irrelevante que los precios suban menos.

El Indice de Precios al Consumidor (IPC) dio en junio un alza mensual del 1,9%, con lo que acumula una variación de 16,8% en la primera mitad del año. Es la primera vez desde agosto del año pasado que el IPC da una variación por debajo del 2%, y el tercer mes consecutivo en el que se desacelera

La Canasta Básica Alimentaria tuvo un alza del 1,3, y la Total, del 2,2. Si bien la desaceleración de las dos canastas no es constante frente a marzo, como ocurre con el IPC, la variación sigue siendo inferior. En ese mes habían sido, respectivamente, del 2,2 y el 2,6.

Para la propaganda oficial, se trataría de una consolidación del proceso de “desinflación”, que daría paso al ordenamiento de la economía, la mejora del poder de compra de los ingresos, y un impulso al crecimiento. Pero, en realidad, no es así. Primero, que los precios suban con una aceleración menor, por sí mismo es anecdótico; lo relevante es la relación que mantienen con los ingresos.

Aún no se conocen los datos posteriores a abril, para poder evaluar una tendencia más reciente, pero en los primeros cuatro meses del año, los salarios de los trabajadores registrados, tanto del sector privado como del público, quedaron rezagados, y debe tenerse en cuenta que estuvieron por detrás de los precios en 2025. Si se corrige la estimación con el IPC utilizando la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/2018, la pérdida se mantiene durante todo el Gobierno de Javier Milei.

En relación a lo anterior, la consultora LCG destaca que el aumento mensual de la categoría de Servicios fue de 2,9 puntos, y la de Bienes de 1,4, así que observan que “mientras que la inflación de bienes sigue desacelerando, la inflación de servicios sube. Corrigiendo por la estructura de la canasta que surge de la ENGHo 2017/18 (más peso de servicios), la inflación minorista habría sido 2,3% en junio, y 1,6 p.p. más alta en el acumulado del año (18,4%)”.

A lo largo del año, Bienes acumula un alza de 14,8 puntos, contra 20,9 de Servicios. LCG apunta que “esta brecha podría dificultar la desaceleración futura en tanto los márgenes de los sectores de bienes intenten recomponerse, especialmente si siguen más de cerca la evolución del tipo de cambio”.

En la división por categorías, los productos de Estacionales acumularon un alza del 12,8%. Los del IPC Núcleo, del 15,6, y los de Regulados, del 23%. Eso resalta la importancia que tienen los ajustes de tarifas sobre los servicios públicos para explicar los aumentos de precios.

Hay un dato más que hace a la evolución general de los precios: en marzo, el Indice de Precios Internos Mayoristas (IPIM) coincidió con el IPC, y tuvo un alza superior a la del IPC en abril y mayo, y recién se desaceleró en junio. Pero la suba no parece verse reflejada en el IPC. Eso indica que posiblemente los márgenes de venta hayan quedado mermados, para evitar una repercusión lesiva sobre la demanda. Y quizás genere una actualización de los precios mayor en los próximos meses.

Por otra parte, CEPA destacó -en su Newsletter Energético- que desde el miércoles de esta semana están vigentes aumentos de tarifas de Edenor y Edesur de un 5% en promedio para casi 2 millones de hogares, y que se incrementa hasta el 13,5 para las empresas. “El Gobierno modifica las bonificaciones para que los hogares subsidiados paguen menos, pero deja al 40% de los usuarios residenciales a merced del precio estacional”, acotaron.

El reporte de tarifas y subsidios que elabora el Área Fiscal y de Políticas Públicas del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA destacó que, para el mes de junio, un hogar promedio del AMBA gastaría 282.758 pesos en cubrir la canasta de servicios públicos (agua, energía eléctrica, gas y transporte). Representa un alza del 10,1% frente a mayo, y del 54% frente al mismo mes de 2025. La principal suba es la del transporte, del 75% interanual.

El aumento del 10,1 de junio se explica por:

  • Una suba en el cargo fijo del gas de 4,4 puntos, y 2,2 en el variable. Más el incremento del consumo por el invierno, que resulta en un crecimiento de la factura del 23,4%.
  • En el caso de la energía eléctrica, el cargo fijo crece 4,7 puntos, el variable 1,6, y el gasto total 14,8.
  • Las líneas de transporte de la Ciudad aumentan 4,6%. Las líneas interjurisdiccionales tienen una variación del 7,1%, que sigue a una del 7,7% en abril. Lo que resulta en un aumento del gasto total del 5,7% frente a mayo.

Es notable que la canasta de servicios haya tenido un incremento que casi cuadruplica al del IPC a lo largo del Gobierno de Javier Milei.

También, que la relación frente a la Remuneración Imponible de los Trabajadores Estables (RIPTE), según calcula el IIEP, haya llegado al 15%, la más alta de todo el período. Influye en eso el aumento estacional del consumo, pero el principal determinante es la constancia del aumento en el precio de las tarifas.

La variación de la canasta de servicios frente al IPC desde diciembre de 2023 según el IIEP, por servicio y en total. El IPC corresponde a la estimación del relevamiento del Banco Central, no al dato oficial.

La relación entre la canasta de servicios y la remuneración imponible promedio, según el IIEP.

En resumen, mientras la política del Gobierno consista en incrementar las tarifas y lleve a que empeore el nivel de vida de la población, es irrelevante que los precios suban menos, porque carece de efecto.

Incluso, es plausible preguntarse si por ese contexto, no existen demoras en los aumentos de precios que serían necesarios para sostener los márgenes de rentabilidad normales, para darle prioridad a la venta.

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