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Chaco será el escenario del debate sobre ciencia, tecnología y universidad

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Manuel García Solá, anfitrión por la Universidad del Chaco Austral.

El Foro Federal de Ciencia, Tecnología y Universidad realizará el 8 y 9 de octubre en Resistencia, Chaco, su tercer encuentro nacional. La reunión tendrá como base un documento elaborado después de las jornadas de Bariloche que propone una nueva arquitectura para el sistema científico, tecnológico y universitario argentino. Ya no se trata sólo de diagnosticar el ajuste presupuestario. El Foro quiere discutir qué instituciones, prioridades, formas de financiamiento y mecanismos de decisión debería tener el sistema en el futuro. El nuevo encuentro continúa un camino iniciado en Posadas en junio de 2025 y desarrollado en Bariloche en mayo de 2026. De aquel proceso surgió el Foro Federal CTU y una definición resumida en tres conceptos: Ciencia Orientada, Tecnología Nacional y Universidad Crítica.

La primera reunión se hizo el 10 de junio de 2025 en Posadas. Fue convocada por la Universidad Nacional de Misiones y la Universidad Nacional del Chaco Austral bajo un título que ya contenía el programa posterior: “Arquitecturas institucionales para el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación nacional”.

Y ahora qué? contó entonces que el objetivo no era limitarse a denunciar la reducción presupuestaria del gobierno de Javier Milei. Los organizadores partían de una hipótesis más exigente: aun si en el futuro se recuperaba el financiamiento, no sería suficiente con reconstruir exactamente el sistema previo a diciembre de 2023. Según explicaban, el deterioro había alcanzado capacidades humanas, infraestructura, equipos, financiamiento y redes de investigación, pero al mismo tiempo existían problemas anteriores de articulación, federalismo y relación entre ciencia y producción.

Marisa Censabella, investigadora de CONICET y UNCAUS y una de las impulsoras del encuentro, sintetizaba entonces la cuestión de esta manera: había que discutir “qué ciencia queremos, qué modelo de país queremos y qué rol tenemos los que hacemos ciencia desde el interior del país”. También planteaba revisar la relación institucional entre universidades, CONICET, Agencia I+D+i, FONCyT y organismos provinciales.

Fernando Peirano, ex presidente de la Agencia I+D+i, introducía otra preocupación que después se convertiría en uno de los ejes centrales del Foro. Advertía que podían sobrevivir científicos, profesores y estudiantes y, sin embargo, desaparecer el sistema capaz de vincular conocimiento, producción y desarrollo. Su planteo era que la discusión científica no podía separarse de la microeconomía, las empresas, el empleo y las capacidades productivas de cada territorio.

La página del Foro recuerda que aquella primera reunión se organizó en tres grandes paneles. Uno discutió el modelo de desarrollo y el papel de la ciencia, la tecnología y la innovación. Otro analizó las fortalezas y debilidades de la arquitectura institucional existente. El tercero estudió la articulación entre provincias y sistema científico para innovar en cadenas de valor regionales. De esas discusiones surgieron las bases que luego se profundizaron en Bariloche.

Bariloche y la pregunta por la misión

El segundo encuentro se realizó el 14 y 15 de mayo de 2026 en la Universidad Nacional de Río Negro, Sede Andina, en Bariloche. Fue convocado por doce universidades nacionales y reunió a más de cien participantes presenciales entre rectores, investigadores y funcionarios de organismos científicos, mientras más de 600 personas siguieron las actividades de manera remota.

Allí apareció con fuerza una palabra que atraviesa el documento actual: misión.

Este medio reconstruyó ese debate a partir de los documentos presentados por investigadores como Diego Aguiar, Gabriel Bilmes, Santiago Liaudat, Peirano, Censabella y Pedro Zapata. El diagnóstico describía una paradoja argentina. El país dispone de investigadores muy calificados, universidades extendidas por todo el territorio y capacidades reconocidas internacionalmente en campos como el nuclear, satelital, agropecuario y biomédico. Al mismo tiempo mantiene problemas persistentes de coordinación, planificación, vinculación productiva y desigualdad territorial.

Una de las formulaciones de Bariloche fue directa: “El sistema argentino de ciencia, tecnología y universidad no tiene un problema de talento ni de tradición. Tiene un problema de misión”. La pregunta pasó entonces de cuánto presupuesto necesita la ciencia a para qué problemas nacionales se quiere utilizar ese conocimiento.

De las jornadas surgió formalmente el Foro Federal CTU y un documento de “ideas fuerza”, abierto a modificaciones y aportes. El Foro lo presenta como un insumo para construir un sistema de ciencia, tecnología e innovación “más federal, más integrado y más vinculado con la sociedad”, dentro de lo que define como un proyecto nacional de desarrollo productivo, inclusivo, sustentable y soberano.

El texto también utiliza una definición política fuerte. Sus autores sostienen que la iniciativa busca superar la situación de “disolución, destrucción y cientificidio” que, según su caracterización, atraviesa actualmente el sector. La expresión pertenece al Foro y forma parte del diagnóstico desde el cual organiza sus propuestas.

Los siete cambios que propone el documento

El documento que llegará a Chaco organiza las propuestas surgidas en Bariloche alrededor de siete ejes.

El primero establece el marco general. Para el Foro, la política científica y tecnológica, la estructura institucional, los planes y el financiamiento deberían responder a objetivos explícitos de un Proyecto Nacional Soberano, con metas económicas, sociales, políticas e institucionales. Dentro de ese marco ubica los derechos humanos, la democracia, el pluralismo, el pensamiento crítico y la participación de los jóvenes.

El segundo es un diagnóstico del complejo científico. Reconoce recursos humanos calificados e instituciones que acumulan décadas de experiencia, pero señala simultáneamente falta de misión, planificación y coordinación. También cuestiona el carácter pendular del financiamiento, que se expande o contrae según el gobierno, y describe la caída presupuestaria actual como excepcional.

El tercer eje modifica la manera de pensar la relación entre ciencia y producción. El documento propone organizar prioridades alrededor de problemas y no solamente de sectores. Eso supone identificar necesidades nacionales y regionales y reunir distintas disciplinas e instituciones para resolverlas. También propone un Plan Nacional Estratégico de Ciencia, Tecnología e Innovación de carácter federal y otorga a las empresas públicas un papel particular como puente entre conocimiento y aparato productivo.

La discusión de Bariloche había planteado ejemplos de problemas capaces de organizar misiones científicas: agua, energía, salud, alimentos, vivienda, educación, transporte o logística. La intención es evitar tanto un sistema exclusivamente guiado por disciplinas como otro subordinado sólo a demandas empresarias inmediatas.

El cuarto eje es el federalismo. El documento afirma que el 80 por ciento de los investigadores y becarios del CONICET se concentra en cuatro provincias. Pero su propuesta no consiste simplemente en trasladar investigadores. Federalizar significaría también redistribuir capacidad para decidir prioridades, construir capacidades científicas situadas y colocar a las universidades nacionales como plataforma institucional en cada territorio.

Manuel García Solá había desarrollado esa idea en una entrevista con Y ahora qué? durante las jornadas de Bariloche. Según su planteo, el predominio histórico de la región central condicionó incluso la forma en que el Estado piensa la política educativa, científica y tecnológica. Su conclusión era que más presupuesto no alcanzaría si al mismo tiempo no se modificaba la estructura institucional del sistema.

Las propuestas posteriores incorporaron planes provinciales de ciencia y tecnología, un censo federal permanente de capacidades, pisos de financiamiento para regiones periféricas y mecanismos de coordinación entre Nación, provincias y municipios.

Dos sistemas dentro de un mismo sistema

El quinto eje probablemente contiene una de las propuestas institucionales más novedosas.

En Bariloche se discutió organizar la ciencia argentina en dos capas complementarias. Una sería basal y tendría la responsabilidad de reproducir y ampliar las capacidades científicas fundamentales. Allí quedarían la investigación básica, la formación de investigadores, el sostenimiento de disciplinas y la construcción de conocimiento cuyo uso inmediato muchas veces no puede anticiparse.

La segunda capa estaría orientada por problemas. Organizaría recursos de diferentes disciplinas e instituciones alrededor de objetivos estratégicos previamente definidos.

La distinción busca evitar una falsa oposición entre investigación básica e investigación aplicada. El Foro no propone reemplazar una por otra. Plantea sostener una base científica amplia y, simultáneamente, construir instrumentos específicos para orientar una parte de las capacidades hacia problemas nacionales.

La estructura administrativa todavía está abierta. El documento registra dos alternativas principales. Una es constituir un Ministerio de Ciencia, Tecnología y Educación Superior. La otra es disponer de dos ministerios diferenciados y complementar la estructura con Consejos de Desarrollo, Ciencia y Cambio Tecnológico organizados alrededor de núcleos problemáticos.

En ese punto el Foro todavía no presenta un organigrama definitivo. Lo que propone es invertir el procedimiento habitual. Primero debería definirse la misión. Después, la estructura institucional adecuada para cumplirla.

La universidad también debe cambiar

El sexto eje discute la relación entre conocimiento y sociedad.

El documento identifica cuatro campos: comunicación pública de la ciencia desde una perspectiva latinoamericana de ciencia, tecnología y sociedad, extensión crítica, enseñanza científica y tecnológica a lo largo del sistema educativo y participación ciudadana en la definición de agendas.

Aquí aparece la tercera pata del lema del Foro, Universidad Crítica. La defensa de la universidad pública no implica para los participantes considerar que su organización actual sea intocable. En Bariloche se discutieron problemas de aislamiento respecto de los territorios, superposición de normas entre universidades y CONICET, dedicaciones docentes insuficientes y dificultades para reconocer trayectorias profesionales diferentes de las puramente académicas.

García Solá había formulado esa crítica de manera especialmente directa. Sostenía que defender a las universidades del ajuste no debía impedirles preguntarse qué relación mantienen con el aparato productivo y con las necesidades concretas de sus regiones.

La fórmula “Universidad Crítica”, según la presentación actual del Foro, combina defensa de la universidad pública con pensamiento crítico, pluralismo y compromiso territorial.

Cómo evaluar a un científico

El séptimo eje toca una cuestión menos visible fuera de la comunidad académica pero decisiva dentro de ella: qué se considera un buen resultado científico.

El Foro cuestiona el predominio de modelos de evaluación concentrados en productos cuantificables, la superposición de sistemas y la carga administrativa. No propone abandonar las publicaciones científicas ni la evaluación entre pares. Busca ampliar los criterios para considerar también otras contribuciones.

Entre las propuestas figuran diversificar los indicadores, transparentar dictámenes, unificar el currículum utilizado por las instituciones y crear un banco nacional público de evaluadores.

La discusión de Bariloche había agregado impacto territorial, transferencia tecnológica, extensión, trabajo interdisciplinario y resultados sociales entre las dimensiones que deberían poder ser reconocidas. También se propuso diferenciar trayectorias de investigadores, tecnólogos, extensionistas, vinculadores y personal técnico.

Chaco: del documento a las decisiones

La tercera reunión se realizará finalmente el 8 y 9 de octubre, no el 9 y 10 como aparecía en algunas comunicaciones anteriores. La página actual del Foro y la convocatoria de prensa confirman las fechas del 8 y 9. La sede principal será la UNCAUS en Resistencia. La gacetilla también informa actividades en la sede chaqueña de la Universidad Tecnológica Nacional.

El encuentro tendrá ahora una diferencia con Posadas y Bariloche. Ya existe un documento escrito y público contra el cual discutir.

La propia página del Foro anticipa tres cuestiones todavía abiertas que formarán parte de la reunión: el lugar de la ciencia básica, la relación entre CONICET y universidades nacionales y los mecanismos de planificación a mediano y largo plazo. El objetivo declarado es analizar las críticas recibidas y avanzar sobre las ideas que todavía no alcanzaron una formulación definitiva.

El núcleo de la discusión tampoco es ya solamente cuánto dinero necesita el sistema.

La pregunta que el Foro viene construyendo desde 2025 es más amplia: qué ciencia, qué tecnología y qué universidad necesita la Argentina, quién decide sus prioridades, cómo se distribuyen las capacidades en el territorio y de qué manera el conocimiento puede formar parte de una estrategia de desarrollo.

Ese es el debate que llegará ahora a Resistencia.

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