Gabriel García Márquez aseguraba que un periodista debe “mirar la realidad, interesarse por las personas, escuchar y dejarse afectar por lo que sucede”. Definición más periodística de lo que debe ser un artículo no hay. Lipis toma los conceptos de Gabo, y esta vez quiso escribir en primera persona. Aquí va.
El sábado 12 a la noche, luego de salir extasiado y repleto de poesía por ver y escuchar los temas más recordados de Serú Girán, en las voces y guitarras de David Lebón y Pedro Aznar, me sorprendió un pensamiento que nunca había tenido con tanta fuerza. En el mismo día participé de este recital, que ya debe llevar su décimo estadio colmado, y el lanzamiento, esa misma mañana, de Fuerza Suma+. Los que fuimos a una y otra convocatoria estuvimos tocados por la esperanza de una construcción que nos ayude a recuperar una vida mejor.
Lebón dijo, a sus 74 años y en medio de magistrales acordes que elevaron la noche a un espacio celestial, que nunca pensó que esto le ocurriría a esta altura de su vida. Pero los tipos que, como él y Aznar, siguen construyendo poesía y buen decir, además pueden ser eternos en sus convicciones. Se les notó en la forma de tocar los acordes porque, gracias a las pantallas gigantes del estadio, podía verse cómo trataban a las cuerdas, moviéndolas de arriba abajo con los dedos apoyados en los trastes. Lo asocié con las chorreaduras de las coloridas pinceladas del genial Van Gogh porque es exactamente ahí donde se nota qué lo diferenciaba de otros artistas: la sensibilidad y la búsqueda de algo infinito y noble, superador de su tiempo. Esa combinación no solo lo hace eterno y sensible sino, como dijo Rafael Prieto en el lanzamiento de Fuerza Suma+, reflejan su “imaginación, entusiasmo y compromiso” para transformar la dura realidad que vivió.
Lebón y Aznar lo hicieron, y lo seguirán haciendo. Fuerza Suma+ comenzó ese camino. Fue inevitable esta asociación surgida luego del recital. Me ayudó a entender la sensación corporal con la que me fui del encuentro de la mañana donde subyacían la convergencia, por ejemplo, de la desesperanza con la esperanza, la desilusión con la ilusión, la soledad con saber que es posible el inicio de una nueva construcción colectiva, la soledad de lo unidimensional con la posibilidad del encuentro con un otro dispuesto a hablar, a escuchar y a pensar de modo colectivo. Un antes y un después en dos horas de una escucha variopinta del otro y de apostar a la germinación de un posible diálogo.
Cara a cara
Fuerza Suma+ realizó su primer encuentro público con el compromiso de que la construcción sea permanente desde un espacio plural, cara a cara y con escucha entre desconocidos guiados por una expectativa común. En el recital, se trató de recuperar buena música y letras profundas. En el lanzamiento de Fuerza Suma+, el compromiso de volver a tratar de construir un país mejor donde todos tengamos cabida.
La propuesta es volver a fuentes tan profundamente humanas como una nueva reinterpretación de la Doctrina Social. No es otra cosa que la reinterpretación humanista de la felicidad y la mejora en la calidad de vida de las personas.
Repercusiones de una mañana fría
El encuentro del sábado 12 está narrado por Martín Granovsky en otra nota de esta misma edición. Pero después de la reunión pude recoger algunas reflexiones.
Claudia Grioni destacó el mensaje de Katja Alemann porque “las mujeres somos de ir al grano”, y se mostró entusiasmada al destacar que le gusta “esto de meter la mano en la masa para hacer proyectos desde algo que recién empieza. Quedo a la espera del llamado para integrar las comisiones, las mujeres queremos hechos porque -como dijo un disertante- estamos sobre diagnosticados y subejecutados, así que hay que ejecutar”, concluyó.
El dirigente de la Unión de Personal Civil de la Nación Fabián Barrera afirmó retirarse “muy contento y esperanzado. Creo que dimos el puntapié inicial de un camino que es largo y que tiene que ver con el debate de ideas y de propuestas porque tenemos que discutir hacia dónde tenemos que ir como comunidad y como país”. Y agregó que “nos juntamos gente de distintas experiencias, desde distintos lugares, que de alguna forma nos mancomunamos para discutir la política y nuestro país. Muchas veces, en los partidos, ocurre que -visto desde otro lugar- asusta la heterogeneidad, pero acá, al contrario, creo que fue lo más positivo porque esa heterogeneidad es lo que da apertura de pensamiento, de debate, de discusión y de experiencias que aportan al pensamiento colectivo. Y de esa síntesis que podamos lograr desde las distintas expresiones es que vamos a poder encontrar el destino común”, aseveró.
La politóloga y especialista en políticas públicas María Cornide se mostró “muy contenta de ver que nace un espacio heterogéneo y plural donde se promueve el disenso” al que catalogó como “un bien argentino”. Consultada sobre qué expectativa le despierta, dijo que espera “que se siga sumando gente y que de cara a las elecciones del año que viene podamos sentarnos en una mesa de discusión con todos los candidatos y candidatas a que se escuche nuestra voz. Y que quizá, en dos o cuatro años, se puedan presentar, en distintos espacios, personas que hayan salido del núcleo de Fuerza Suma+ que nace hoy”.
Andrés Ramos calificó al encuentro como “positivo”, y destacó que “no se está captando el negacionismo político que surgió como dato a partir de una encuesta reciente de la UBA. Eso es lo que no debemos desaprovechar acá porque -como hay una crisis de representatividad- ninguna de las clases dirigentes actuales le va a dar respuesta a la gente”. Y agregó que esas respuestas tienen que fluir del subsuelo, de una nueva fuerza que aglutine una representación genuina de la gente”. Sobre Fuerza Suma+, agregó que es “como una pequeña semilla”.
Al joven Vinicius Blarguloveras, llegado desde el partido bonaerense de La Matanza, el espacio le pareció “muy interesante. Coincidí en prácticamente todo y ahora se trata de poner ideas en marcha. Creo que todos acordamos con lo que se habló, pero hay que pasar a la acción porque será la única forma de consolidarlo”.
Otro joven, el historiador y docente Federico Calvo, destacó que “entre todos podemos armar algo distinto. La convocatoria fue inmensa, y creo que es un gran inicio para empezar a pensar un proyecto a futuro”.
Sandra Bartkoff, “un apellido de San Petersburgo” ironizó, se retiró con la idea de haber participado de un encuentro con “mucha fuerza política. Me gusta porque fue un encuentro con participación activa y es el momento de actuar. Pienso que podemos llegar a insertarnos en la sociedad como un movimiento de cooperación, y lo importante es hacer planes a largo plazo”.
Horacio Miranda hizo una síntesis: “a través de una ética hay que pelear contra el algoritmo que nos domina. Y acá, hoy, ocurrió el milagro del encuentro”.
Cuando salí del estadio con los oídos dulces por la poesía de Seru Girán, no dejaba de canturrear algunos versos de En la vereda del sol: “Estoy en la vereda del sol
que ya va a nacer…”.
