¿Y ahora qué?

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Todos somos DT y todos somos farmacéuticos

Ibuprofeno, omeprazol, clonazepam, todo se compra por ansiedad, por las deudas, por apuro. Durante el Mundial es peor porque, además de creernos que todos somos DT, también somos todos farmacéuticos. Hace 4 años que el Estado no hace campañas, y en marzo Argentina le dijo adiós a la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Algunos datos claves: 

*Argentina es el país de Latinoamérica con mayor autoconsumo de medicamentos. 

*Entre los 18 y los 55 años es donde más se da.

*Lo que más se vende son analgésicos, protectores gástricos, antibióticos y ansiolíticos. 

*En 2025 se vendieron 1,5 millones de cajas de pastillas para dormir.

*Existe un vacío en cuanto a la prevención, y la última campaña nacional data del 2020. 

Por otro lado, y en estos tiempos, el estrés, la ansiedad y los nervios del fútbol empujan a recurrir al botiquín antes que a la consulta.

Escena 1: La farmacia de las 20:15

Mariela P. tiene 34 años y entra con cara de cansada. «Tenés ibuprofeno 600 y algo para dormir? Vengo re estresada». 

No pregunta precio ni efectos. El farmacéutico le sugiere que hable con un médico. Ella se ríe: «¿Con qué tiempo?». Paga y se va. 

Esta escena se repite por lo menos unas 10 veces por noche. En la Argentina, de cada 10 personas, 4 tienen un remedio en la cartera que tomaron por cuenta propia.

El informe que nadie quiere leer

El Observatorio de la UBA publicó su relevamiento 2025: 18,67% de los argentinos toma medicación para la ansiedad o el insomnio. Es el cuarto recurso después de «hablar con amigos». 

El motivo número uno: dormir. El número dos: la ansiedad. 

«La gente busca alivio rápido. Estrés, irritabilidad, insomnio. Y la pastilla aparece como solución inmediata», dice Martín Etchevers, de la UBA.

Para el doctor Jorge Rocco, psiquiatra, “estamos en una sociedad que vive estresada, como define el filósofo coreano Byung- Chul Han: es la ´sociedad del rendimiento´ donde hay que ser eficaz y entonces se acude a lo artificial que puede ayudar a tener menos estrés y a dejar pasar cosas de lado. Esta sociedad del rendimiento nos saca la capacidad de disfrutar los momentos de ocio”.

Y agrega que “para responder a esa necesidad de ser eficaces se recurre a métodos artificiales como los medicamentos, y ni que hablar de los psicofármacos o, lo que es peor, a otras drogas legales como el alcohol”.

Rocco subraya que “hay cosas más naturales como la meditación o la terapia; pero hoy -para esta sociedad que vive a mil porque quiere ser eficaz a cualquier costo- tomar un antigripal no hace mal a nadie, pero después aparece el que es alérgico y vienen las consecuencias. Además, en un contexto donde la asistencia social se ha corrido y para una consulta médica se puede demorar hasta dos meses en conseguir un turno, la gente recurre al boca a boca, y en una sociedad estresada eso no es un buen pronóstico”.

Líderes en la región

Argentina es el país de Latinoamérica con mayor autoconsumo de medicamentos. Lo dice un estudio nacional de 2017 citado por el Ministerio de Salud de entonces. A nivel local la foto es peor: en Mendoza 6 de cada 10 personas se automedican. Y el 45% a nivel país compró alguna vez medicación sin receta.

Es el ranking del botiquín argentino, porque si a alguien se le ocurre abrir diez botiquines se encontraría con lo mismo: ibuprofeno, paracetamol, diclofenac, omeprazol, amoxicilina; y cada vez más clonazepam, alprazolam y zolpidem. 

Según datos de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) en los primeros 5 meses de 2025 se vendieron 1.525.985 unidades de sedantes, 6,9% más que en 2024.

Ricardo Corral, psiquiatra del Hospital Borda, lo ve en el consultorio: «recibimos casos de personas que usan psicofármacos como estrategia de afrontamiento. Sin receta, sin seguimiento. El desgaste emocional y económico lo explica».

¿Quiénes?: todos entre 18 y 55 años. Y en Mundial, todos…

Los jóvenes para estudiar y laburar. Los de 30 y 40 años para llegar a fin de mes. El 55% admite que su malestar viene por «ingresos bajos o deudas». 

En la pandemia el fenómeno explotó y llegó al 25%, y nunca bajó. Y en Mundial se potencia porque el argentino es DT, es relator y ahora también farmacéutico. 

Partido a las 16: taquicardia. Partido a las 21: no dormís hasta las 2 am repasando jugadas. En el asado aparece el consejo: «tomate un ibuprofeno para la gastritis», «un clonazepam y dormís». 

Diagnosticamos, recetamos y recomendamos dosis sin título; como si dijéramos: “pone a este jugador y saca al otro” o “jugá con línea de 3…”.

No hay tiempo para ir al médico. Si te duele la cabeza a los 20′ del primer tiempo, te tomás algo y listo. No te vas a perder el partido por un turno.

El silencio después de la última pandemia

La última vez que el Ministerio de Salud salió a hablar fuerte sobre la automedicación fue en 2020: «No se automediquen con hidroxicloroquina». 

Desde entonces, nada a nivel nacional. 

Hoy solo quedan campañas provinciales. Mendoza: «Comprá solo en farmacia». Tucumán: «No a la automedicación». Todas piezas sueltas. Y el 17 de marzo de 2026, se produjo otra bisagra importante: Argentina dejó la OMS. 

El gobierno habló de «soberanía». Tedros Adhanom Ghebreyesus, titular de la OMS, contestó: «sin universalidad, la Argentina será menos segura».

El mostrador como consultorio

Mientras no haya campaña y mientras ir al médico sea caro y se demore, el mostrador de la farmacia seguirá siendo el primer diagnóstico para ser medicado. 

Mariela P, vuelve a su casa con la bolsa. Se toma el ibuprofeno con un mate. Y mañana será otro día de 12 horas, o habrá partidos por el Mundial de fútbol. 

La pregunta ya no es por qué nos automedicamos. 

La pregunta es: ¿quién nos va a cuidar cuando el partido termine y las pastillas ya no alcancen?

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