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Problemas en la pesca pirata

Por primera vez en varios años, la pesca del calamar Loligo con habilitaciones piratas otorgadas por el Reino Unido desde Malvinas es deficitaria. No porque deje de ser un saqueo de recursos argentinos, sino porque los niveles de captura y de ingresos son menores que los registrados en zafras anteriores. Lucas Cordero advierte que las licencias ilegales administradas por los kelpers y autorizadas por el Reino Unido sostienen un engranaje económico y geopolítico que busca consolidar la ocupación británica en el Atlántico Sur, desconociendo los reclamos argentinos y las resoluciones de la ONU que obligan a negociar la soberanía.

Por primera vez en varios años, la pesca del calamar Loligo con las habilitaciones piratas del Reino Unido desde Malvinas es deficitaria.

Deficitaria en el sentido de que es menor que lo que ganaron antes en el mismo período anual, pero dejando en claro que es un saqueo de nuestros recursos y que el delito se tipifica como piratería según la ONU, ya que son buques extranjeros que pescan sin permiso, sin control del Estado y con habilitación no reconocida.

El gobierno usurpador de Malvinas incluyó una normativa fiscal que apunta a tratar de pedir menos fondos a la Corona.

La normativa busca generar mayor autonomía kelper al utilizar su dinero disponible, proveniente de impuestos, de recursos pesqueros ilegales, como también de los cruceros, la ganadería y, dentro de un tiempo, los hidrocarburos.

La pesca representa más del 96% de las exportaciones de Malvinas y, además, genera impacto geopolítico al intentar convencer al mundo de que el Reino Unido tiene el control administrativo y económico total. Desconocen los reclamos de la ONU y las resoluciones que obligan a negociar la soberanía.

Ese fondo de dinero de Malvinas es único y se reparte por sectores. Este año hubo menos pesca de Loligo, tanto en captura como en toneladas totales.

Entonces, cuando se reparte por sector, a la pesca ilegal de Loligo le tocan 300 millones de euros. En zafras anteriores, solo la pesca de esa especie representó 60 o 70 mil millones de dólares, ya que es muy valorada.

Así, on su nueva normativa y estos niveles de pesca no llegan a mantener la estructura en movimiento.

Por supuesto que el Loligo no es un compartimento estanco dentro del gobierno usurpador de Malvinas, sino solo parte de un engranaje de saqueo.

En el mismo período, la zafra del calamar Illex en nuestra Zona Económica Exclusiva (ZEE) fue mucho más importante que la del año pasado, con más de 200 mil toneladas, incluso con una temporada corta, porque normalmente termina en agosto y este año finalizó en mayo.

Si bien el Loligo y el Illex no son iguales, tienen patrones similares de migración, aunque el Loligo tiene un circuito menor.

La respuesta histórica de la Corona, en cada ocasión en que hubo algún conflicto económico en Malvinas, fue intervenir con dinero y quitarles aún más autonomía administrativa a los kelpers.

El argumento de la autonomía de Malvinas no es real, no lo reconoce la ONU ni ningún actor. Es una población implantada que no tiene derecho en la discusión sobre soberanía.

Por otro lado, los kelpers no tienen ni siquiera esa pretendida autodeterminación, ya que todos los resortes y decisiones los toma la Corona. No está de más recordar que son cómplices en el delito de piratería tipificado por la ONU.

Las licencias ilegales de pesca vendidas por el Reino Unido son administradas por los kelpers, que obtienen ingentes beneficios por ellas.

Es altamente probable que oculten información, ya que, por ejemplo, no citan en sus informes oficiales la pesca desembarcada en alta mar.

Son los buques llamados “madres”, que reciben la pesca de los otros barcos que operan. Pasan meses sin tocar tierra y no declaran su carga.

El Loligo se pesca en una fracción del mar que usurpan a la Argentina durante unos cuatro meses al año. La zafra es más corta que la del calamar Illex. Los barcos piratas pescan sin límites por edad. Los ejemplares juveniles o la época de desove, que nosotros prohibimos pescar, ellos los explotan impunemente.

Las campañas, a pesar de ser breves, son muy fructíferas para los piratas que pescan, los kelpers que aprovechan los ingresos y la Corona que administra.

En total hay 230 barcos con licencia pirata contra 500 argentinos.

Los argentinos son barcos que pertenecen a diferentes empresas de distintos países, pero que operan en la Argentina. También hay empresas totalmente locales.

Las empresas argentinas tienen tripulantes argentinos y desembarcan su carga en puertos locales, generando trabajo a bordo y en puerto.

De los piratas, la mayoría son de España, seguidos por Corea del Sur y Taiwán. En menor medida aparecen Portugal y otros países.

Es importante tener en cuenta que empresas grandes usan banderas de otros países para esconder su identidad. Un caso es Vanuatu. Los barcos que usan esa bandera son españoles en su mayoría. En otras zonas de la ZEE también son chinos.

No pescan solo Loligo. Pescan todas las especies que encuentran, en una depredación que tendrá repercusión en la biomasa futura, afectando la reproducción y conservación de la especie.

Es altamente probable que esta resolución administrativa que afecta la zafra del Loligo se deba a causas naturales y estacionales. Más allá de la depredación, no hay razones biológicas para suponer que esa especie está amenazada.

Es importante tener en cuenta que, con una zafra menor o mayor, son recursos argentinos saqueados con licencias ilegales otorgadas por el Reino Unido, que usurpa nuestras Malvinas, Georgias, Sandwich y mares circundantes, con sus correspondientes riquezas tanto renovables como no renovables.

Con mayor o menor cantidad de Loligo, y plata repartida por los kelpers, siempre son recursos argentinos robados.

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