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La caída de Cerimedo al son de las pasiones

Desde La Paz, Bolivia

La historia de Fernando Cerimedo combina poder, dinero, sexo y muerte. El consultor político está acusado en Bolivia de intento de feminicidio y legitimación de ganancias ilícitas, mientras Nadia Beller, sobreviviente de un atentado a balazos, asegura tener grabaciones y pruebas sobre sus actividades. Las denuncias alcanzan también a los entornos de los gobiernos de Javier Milei y Rodrigo Paz. Las acusaciones todavía deberán ser probadas ante la Justicia, pero el caso ya provoca un fuerte impacto político en Bolivia y multiplica interrogantes sobre el poder que llegó a concentrar Cerimedo entre las ultraderechas del continente.

William Shakespeare hubiera pagado por un caso como este. Uno que en sí mismo tenga los cuatro elementos cardinales: poder, dinero, sexo y muerte. Uno que involucre al poder tras el trono y que incluya balazos, sicariato y gravísimas denuncias contra personas vinculadas con la autoridad, centenares de billetes escondidos en dobles fondos de maletas y sillones, y la presencia de Otelo, esta vez con faldas, riendo a carcajadas.

Fernando Cerimedo se sentaba en la mesa chica de la ultraderecha. Él se vendía como un experto en comunicación digital (admitió frente a la prensa argentina tener miles de bots) y se llenaba la boca con títulos que nunca pudo acreditar, como haber estudiado un posgrado en Harvard, universidad que negó haberlo tenido alguna vez en su matrícula. Se presentaba como un hombre entrenado en seguridad, pero llevaba mensajes que lo incriminaron en su propio celular, algo difícil de creer.

El extaxista de Mar del Plata asesoró a Milei, a Bolsonaro, a Trump, a Rodrigo Paz y a varios más. La palabra y los relatos eran sus armas de lucha. Y ambas lo perdieron.

No deja de ser una ironía macabra que quien construyera relatos para ganar elecciones y defenestrar a los enemigos de sus contratantes terminara preso precisamente de un relato. El experto en manipular las pasiones de la gente está acusado de intento de feminicidio y legitimación de ganancias ilícitas, precisamente porque antes de que dispararan a su pareja él ya la había herido, pero no por proyectiles sino en su confianza. Así parecen señalarlo los mensajes de su teléfono mostrados por el abogado de Nadia Beller, Jerjes Justiniano, quien fue ministro de la Presidencia de Jeanine Áñez.

El texto que señala el abogado estaba dentro del celular, en manos del Instituto de Investigaciones Forenses, IDIF. Menciona el nombre Nadia y luego dice: “O la eliminamos ya o estamos jodidos. ¿Conoces a alguien que pueda hacer el trabajo?”.

Y luego el periodista Junior Arias, basado en el informe del IDIF, que realiza las pericias policiales, habla de muchas llamadas y mensajes telefónicos minutos antes del atentado, durante y después. El destinatario, del que solo se conoce la sigla ECG, le escribe a las 8:54: “Hermano, en este momento le disparan”. Luego le advierte que la víctima no tiene ningún órgano vital en peligro y que ha declarado a la Policía que el autor intelectual sería Cerimedo.

Palabras que hieren, palabras que matan

Cerimedo, el encantador de serpientes, habría hablado de más, contado los pormenores de su trabajo, pero, sobre todo, de sus mandantes, sin saber que la que parecía su media naranja grababa las conversaciones con su concubino. Ella explica que lo hizo para defenderse de “abusos y malos tratos”.

Ahora, después de haber sobrevivido a tres balas calibre 9 milímetros, Nadia Beller ha prendido el ventilador y tiene a su favor cuando menos tres elementos:

La prensa boliviana e internacional está reproduciendo sus declaraciones, que implican en hechos de corrupción a por lo menos dos entornos de primerísima línea de la Argentina y Bolivia. En el caso del Río de la Plata, señala que Cerimedo sostenía que Javier Milei y su hermana Karina eran corruptos y que fue su esposa, Natalia Basil, quien habría grabado y dado a conocer los audios sobre la ANDIS y el ya muy famoso 3 por ciento.

Y esto es solo la punta del ovillo, pues Beller dice tener “grabadas horas de Cerimedo sobre la corrupción en el gobierno de Milei”.

En el caso boliviano, señala que en Santa Cruz llaman a la primera dama de la nación, María Elena “Bibi” Urquidi, “ventanilla única”, pues todos los trámites tenían que pasar por sus manos. Además agrega que Urquidi tenía dos operadores para sus negocios: Fernando Cerimedo y Robín Jofré, este último vinculado con la recolección de basura en varias ciudades bolivianas. Coincidentemente, el Gobierno hace muy poco sacó un decreto que beneficia a las empresas que hacen este negocio.

Pero Beller fue más allá. Habló de la vinculación del círculo de la esposa de Paz como responsable de la llegada a Bolivia de la gasolina basura.

Por supuesto que todos estos extremos tendrán que ser probados y que se debe presumir la inocencia hasta que se demuestre lo contrario.

La víctima del atentado sabe de comunicación y por eso da declaraciones y entrevistas a cuanto medio la llama. En Bolivia los grandes medios no la han entrevistado, pero las redes ya han viralizado lo que hicieron los medios pequeños. En la Argentina, por el contrario, los medios se dieron un festín.

En una reciente medición de la empresa 1825, el 68 por ciento de las personas cree en su versión. Y esto ocurre porque evidentemente el atentado existió. Pese a la campaña digital destinada a plantear que se trataría de un autoatentado, lo cierto es que datos como que ella vaya a quedar con uno de sus brazos más cortos por las heridas en el hueso del miembro superior, o que tenga la clavícula destrozada porque la bala disparada a su tórax se fragmentó, le dan completa credibilidad. Estuvo a punto de morir y se salvó de milagro. A esa conclusión llega la mayoría. Según el fiscal general de la nación, Roger Mariaca, Beller tiene cuando menos 30 días de impedimento.

Claro, Nadia Beller tiene que presentar pruebas, pero dice tenerlas. Y el solo anuncio de ellas es ya una tormenta.

El costo político

Ya el Gobierno había sufrido hace poco el golpe de que el ministro de Economía y Finanzas, José Gabriel Espinoza, habría comprado un Audi del año en 5 mil dólares, pero lo de Cerimedo fue un golpe en la nuca. Al punto que el presidente Paz no ha hecho declaración alguna, y eso que hasta periodistas de derecha le han exigido que lo haga.

Finalmente, el viernes el ministro Espinoza fue defenestrado y en su lugar nombraron al dueño del periódico El Deber y dirigente de los empresarios cruceños, Óscar Mario Justiniano.

Por otra parte, el expresidente Evo Morales ha señalado que en el gabinete hubo un enfrentamiento que casi llega a los golpes entre el vocero, José Luis Gálvez, y el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo. La disputa, según declaraciones del expresidente, habría sido entre tener preso unas semanas a Cerimedo y luego expulsarlo del país o mantenerlo en prisión. Nadie habría hablado de defenderlo o cosa por el estilo.

De manera que, en menos de 15 días, la aprobación del Gobierno ha bajado del 33 al 25 por ciento y la del presidente, del 25 al 17 por ciento, en el trabajo de 1825.

Y ambos escándalos han tapado la noticia de la ley de inversiones, que de momento ni suena ni truena.

Pero el panorama se complica con la subida de 9,80 a 18 bolivianos del litro de diésel para los grandes productores, que han lanzado el grito al cielo y le han bajado el pulgar a Paz.

El analista político Erick Fajardo, citando al Centro Estratégico de Análisis del Congreso de Estados Unidos, dice que, según un informe de este organismo bicameral, Rodrigo Paz tiene muchas posibilidades de no terminar su mandato. Es más, el documento dice que podría tener que renunciar este año.

La fuerza de Beller

Mientras tanto, dolida porque está segura de que el asesor principal de Presidencia participó en el atentado, Beller sigue disparando munición gruesa y tupida. Tiene mucho material en su celular. Por eso los sicarios le robaron el móvil y la cartera sin percatarse de que ella tenía todo en la nube. Y lo está usando.

Cada día aparecen nuevos elementos. Después del atentado, Cerimedo llamó a Beller y le dijo que en cuanto aterrizara en Santa Cruz iría a verla al hospital, cuando en realidad se preparaba para abordar un vuelo a Buenos Aires.

Pero, entre las cosas que Beller dijo, señaló que el asesor recibía 800 mil dólares al mes y que en cada viaje que hacía a la Argentina llevaba consigo un montón de dinero sin que la Aduana de ninguno de los dos países lo revisara.

La danza de los dólares

La Fiscalía sostiene que decomisó el equivalente a 50 mil dólares en pesos bolivianos en uno de los domicilios allanados y en medios digitales se maneja la información de que, en su momento, en el domicilio particular del asesor se encontró un millón de dólares en moneda norteamericana y boliviana, ocultos en maletas de doble fondo y escondrijos en sillones.

El viernes se detuvo a tres personas vinculadas con el dinero. Un militar que, se señala, habría sacado 700 mil dólares de una de las casas antes de que fuera allanada y otros dos ciudadanos cuya labor era recoger dólares de una casa de cambios. La Policía dice que recogieron 400 mil dólares para Cerimedo.

Todos estos datos deben ser corroborados ante la Justicia.

Por lo pronto, la defensa del exasesor ha señalado que su defendido solo tenía un equivalente a 90 mil dólares en su domicilio.

Un hombre con poder

El exministro de Trabajo de Rodrigo Paz, Edgar Morales, señala: “Cerimedo me imponía personas para ocupar cargos… Todos los ministros llamaban a Cerimedo, no al presidente”.

Y el periodista Juan Carlos Arana declaró que el despacho del asesor se encontraba a 20 metros de la oficina del mandatario.

O sea, efectivamente Cerimedo fue muy importante en el Gobierno de Paz.

Muchas dudas, pocas certezas

Todo parece indicar que Fernando Gabriel Cerimedo temió que su pareja, a la que el día antes del atentado acompañó a la clínica para certificar que estaba embarazada y con la que durmió la noche anterior a los disparos, pudiera revelar algunos datos. Pero la Fiscalía boliviana maneja la hipótesis de que la verdadera causa tiene que ver con el embarazo de la víctima.

Todo eso está por comprobarse y deberá probarse en el juicio, pero los enemigos del “asesor principal” dicen que “a cada pavo le llega su Navidad”. Mientras que los amigos de él… Perdón, todo indica que a Cerimedo no le quedan amigos.

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