Cerimedo acomodaba la realidad a sus intereses en sus campañas, construía enemigos y sembraba odio con sus bots, como les había enseñado el maestro de toda la extrema derecha mundial, Steve Bannon. Ahora perece estar tomando de su propia medicina.
Desde La Paz
En el ABC del marketing te dicen que los clientes compran un producto por lo que creen que este es. Por lo que piensan que les va a reportar. Se trata de hacerlo lo más deseable posible y buscar que satisfaga necesidades como la de estar saludable, o tener reconocimiento social, y por eso llevamos la marca de nuestra ropa a la vista de todos.
Un ex taxista en Mar del Plata aplicó ese principio para venderse a sí mismo. Y construyó al personaje de Fernando Gabriel Cerimedo, exitoso manipulador del universo digital, hombre de Washington (y con el bombo que le dieron medios de comunicación de derecha como The Economist, que lo nombró como el hombre de MAGA en América Latina y él mismo reclamaba ser el representante de la derecha en esta parte del continente además de socio de Donald Trump) y graduado en prestigiosas universidades norteamericanas. Esto último, lo de la graduación, se comprobó que no era cierto. Pero con esas credenciales se atribuyó el éxito de varios candidatos ultraderechistas y derechistas en el continente.
Exageró más de una vez porque, por ejemplo, Rodrigo Paz no ganó las elecciones en Bolivia gracias a su trabajo sino a que la mayoría masista votó por quien creían menos derechista. En Honduras sí se explayó en todas sus habilidades y, según la candidata a la presidencia Xiomara Moncada, existen grabaciones en las que admite haber cambiado la votación de varias mesas electorales.
Pero cada panadero alaba su pan, y Cerimedo dijo -públicamente- que gracias a su labor se derrotó después de 20 años a Evo Morales. Lo cierto es que Cerimedo comenzó a trabajar para Rodrigo Paz en la segunda vuelta donde el hombre a vencer era Jorge Tuto Quiroga. Evo ni siquiera participó en las elecciones y llamó al voto nulo obteniendo un 19%.
Construyendo enemigos
No es solo que Cerimedo sea un mentiroso serial, sino que acomoda la realidad a sus intereses. Entonces construye un enemigo y luego siembra odio a través de bots que saturan las redes sociales. En esa línea, el marplatense decía a quienes quisieran escucharlo que él era el representante del “norte” en esta parte del continente y que estaba vinculado con la CIA y otros organismos de seguridad norteamericanos.
Como dicen los expertos en comunicación: “la verdad es negociable si la percepción rinde”. Los clientes más crédulos contrataban al “consultor”, este les decía lo que querían escuchar y luego se atribuía los éxitos.
La fórmula que usaba era llenar todo el patio de mierda -como señaló Steve Bannon- y utilizar decenas de miles de teléfonos con usuarios inexistentes que se hacían pasar por ciudadanos. Con eso lograba posicionar tendencias agrandándolas, y por eso, hoy se lo conoce como el rey de los bots.
Cerimedo proveía el discurso de odio mientras que su socio norteamericano Brad Parscale dotaba las máquinas para la manipulación digital. Pero “muerto el perro muertas las pulgas”.
A la caída del “rey”, los apoyos digitales desaparecieron. Por ejemplo, el periódico que él fundó, La Derecha Diario, perdió el 98,5% de sus visitas, según el reporte de @ENEATIPO7, un experto en métricas. Un caso de antología que demuestra dos cosas: que sus apoyos no eran muy orgánicos y que la confianza y credibilidad se han debilitado extraordinariamente.
Inversiones que no convencen
El periodista español Ramón Indart señaló que a la detención de Cerimedo ha sobrevenido una “estampida de pauta” publicitaria, y eso que los de ese medio dicen que Cerimedo se alejó hace mucho. No le ha ido mucho mejor a su gurú y socio, el norteamericano Parscale, quien oficialmente inscribió a su organización como agente de Israel.
Fue contratado para mejorar la imagen de Netanyahu y su política de exterminio en Gaza, sobre todo entre los jóvenes norteamericanos afines a MAGA. Los israelíes habían detectado que incluso en los sectores conservadores “iban perdiendo la guerra” cultural y pagaron la campaña en redes sociales a través de bots. Pero además Parscale les prometió incidir sobre la inteligencia Artificial para que Claude, Gemini, Chat GPT, etc, dieran una versión más favorable sobre lo que ocurría en Palestina.
Cuanto menos 50 millones de dólares recibió Parscale, socio de Cerimedo en la empresa Numen (en ella estudió Carolina Paz, hija del presidente Rodrigo Paz), por las campañas que realizó a través de 11 diferentes y poco visibles empresas. Pero la operación fracasó porque ni una lluvia de bots puede cambiar las convicciones si estas son profundas.
Ello llevó a que uno de los contratantes dijera: “hemos gastado una gran suma, pero el resultado es que hemos empeorado”.
Y lo propio se podría decir del consultor acusado de tentativa de feminicidio. Rodrigo Paz tenía a principios agosto 32% de preferencia ciudadana según Ipsos CIESMORI (midiendo las cuatro principales ciudades) y hoy, según la empresa 1825, apenas alcanza el 17% (midiendo todo el país incluyendo el campo profundo).
En resumen, las fake news, los bots o los trolls funcionan pero no son todopoderosos. Menos aún hoy que, en parte por el propio escándalo, los perceptores están aprendiendo lo que son los mensajes digitales manipulados y ya se sabe que la ventaja de un bot es que la gente no sepa que es un bot. Una vez develado el truco el mago ya no parece mágico.
La mala hora
Pero la mala hora no le llegó a Cerimedo sólo porque se descubrió que quiso matar a la mujer con la que vivía en Bolivia, además del hijo que ella lleva en sus entrañas, sino porque su receta comenzó a hacer agua. La manipulación digital es cada vez menos poderosa, aunque sigue siendo muy fuerte, sobre todo a la hora de amañar resultados electorales y posicionar ideas como que hubo fraude donde la ultraderecha no ganó. Y donde más problemas tiene es donde más éxito tuvo, es decir entre los jóvenes que están virando hacia posiciones progresistas, particularmente en Estados Unidos.
Los negocios lo son todo
A la par, o incluso más que ser un experto en comunicación digital, Fernando Cerimedo es (o era) un hombre de negocios. Y al intento de femicidio se le suma el lado más tenebroso de esta telenovela: la platita.
Él combinó la fábrica de desinformar con otras ocupaciones. Se habla de oro, de comisiones en seguros, en la importación de carburantes y la compra de un campo que, aunque parezca increíble para alguien que trabajaba estrechamente con los israelíes, se llama “Nueva Palestina”. A veces la realidad es más irónica que las palabras.
A pesar de haber pagado un adelanto por la propiedad, cuyo precio convenido era de 200 mil dólares, el negocio está trabado por un tema de papeles ya que Cerimedo no tenía los suyos en regla. Sin embargo, el propietario del campo dijo que Cerimedo quería de todas maneras firmar con el argumento de que ya había hablado con la directora del Instituto Nacional de Reforma Agraria que avalaría el proceso. Bueno, ahora no, pero la Fiscalía y algunos políticos de la oposición están a la caza del dinero y los bienes acumulados por el consultor.
El senador Leonardo Roca, por ejemplo, está abocado a la investigación de la billetera digital cuyas claves se encontraban en el teléfono que le decomisaron en el aeropuerto. Según versiones de Roca, habrá sorpresas. Se habla incluso de varios millones de dólares que se encuentran en otras 10 cuentas ligadas a Cerimedo.
La campaña del miedo
Miedo y odio fueron las armas favoritas de la derecha y ahora intentan posicionar ello con argumentos como los que Beller debería ser juzgada como cómplice por no haber denunciado antes. Pero en la legislación boliviana un cónyuge, un padre, un hijo no está obligado a declarar contra alguien con quien tiene relación directa.
Beller, muy hábilmente, intenta blindarse contra cualquier proceso exigiendo el estatus de “testigo protegido” y señaló que ampliará sus declaraciones con más pruebas cuando pase a esa categoría.
Han tratado de posicionar la idea de que esto es un problema de pareja o, más aún, que se trata de un intento de crimen pasional cuando todo apunta al trabajo de una organización político delincuencial que quería taparle la boca a una de sus operadoras.
Un hombre abandonado
Nuevamente se me aparece mi sabia abuela Roxana y me dice que “en la cárcel y en el hospital conocerás a tus verdaderos amigos”, y hoy Fernando Gabriel Cerimedo está comprobando lo acertado de ese dicho porque los hombres con los que se codeaba y con los que salía en fotografías hoy abjuran de él “antes que cante un gallo”.
Pero lo hacen con una torpeza donde la mentira salta muy rápido a la luz. Javier Milei, por ejemplo, dijo que no lo veía desde 2023, sin embargo, inmediatamente saltaron las pruebas de las muchas veces en que el consultor fue registrado al ingreso de la Casa Rosada en 2024.
Lo ha abandonado también Rodrigo Paz quien debido a la presión de la opinión pública terminó señalando que ha ordenado a la Policía una investigación sin interferencias y que no existió contrato alguno con Cerimedo ni relación laboral directa. Algo que contrasta con las tarjetas de presentación del “principal asesor” donde hasta hay un correo electrónico oficial, usaba un vehículo oficial y con las muchas veces que se le vio en actos de palacio donde se decía “representante de la derecha en América Latina”.
Nadia Beller, después de las declaraciones del mandatario boliviano, expuso chats con Cerimedo donde éste habla de conversaciones con Paz. Y ha declarado en torno a declaraciones del ministro Mauricio Zamora que deje “de mentir, Fernando sí entraba a reuniones de gabinete; lo puedo probar, incluso casi golpea a Lupo”. Esto coincide con testimonios del vicepresidente, Edmand Lara, que señaló que en las dos únicas reuniones de gabinete a las que fue convocado estaba el asesor argentino.
Y claro, entre los primeros en saltar del barco están los de La Derecha Diario, que pocas horas después de la detención se sacudieron de cualquier relación con él. Javier Negre, su socio en el emprendimiento, compró la totalidad de las acciones con Cerimedo ya entre rejas. Aunque el negocio se cerró de palabra mientras éste se encontraba en el aeropuerto de Viru Viru intentando tomar un avión.
Cuando la tierra tiembla
Los mitos, como las mentiras, suelen tener las patas cortas. Y más en tiempo de terremotos. Ya detenido Cerimedo, dijo: “han acabado con mi vida profesional”, bueno a ello hay que agregar que puede que pase varios años en prisión.
Mientras tanto se suman varios otros procesos penales contra suya. Con seguridad pronto aparecerá un reemplazante en el cartel de la desinformación. Sin embargo, hay varias aristas que pueden cobrar su propio vuelo:
1-Después de descubrir que Cerimedo y los suyos habrían manipulado los resultados de varias elecciones, por lo menos hay quien dice eso, habrá remezones en Chile y Honduras.
2-Los gobiernos de Argentina y de Bolivia salen muy abollados. Peor aún, si niegan la importancia que tuvo el consultor en sus decisiones.
3-Nadia Beller va soltando sus misiles en forma de captura de pantalla y, se espera, de grabaciones y esas tendrán otras réplicas de consideración.
4-Muchas personas están comenzando a comprender qué son los bots y a hablar de manipulaciones digitales.
5-Los procesos se irán sumando. Por ejemplo, al de intento de femicidio y enriquecimiento ilícito, aparecen el de violencia familiar y doméstica y uno que podría ser grave: la fiscalía del Beni investiga si hubo protección, patrocinada por Cerimedo, a avionetas que partían de la amazonía boliviana con droga.
6-¿Dónde se encuentra Erick Correa Gonzáles, el jefe de inteligencia de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico de Santa Cruz? Sus iniciales aparecen en el teléfono de Cerimedo dando detalles del atentado y es uno de los sospechosos de ser el receptor del mensaje “conoce a alguien que pueda hacer el trabajo”. Por curioso que parezca, Correa ni siquiera ha sido citado a declarar en torno a tan graves acusaciones.
7-Si en una novela policial el desenlace mostrara al autor intelectual de un intento de asesinato que además se precia de ser agente de servicios de inteligencia, guardando en su propio teléfono mensajes como “hay que eliminarla” o “¿conocés a alguien que pueda hacer el trabajo”?
Coletazo y después
Cualquier lector diría que el escritor es un vago que no supo cómo terminar la obra y se inventó un final facilón. Convengamos que Cerimedo es menos inteligente de lo que él cree ser, y de lo que vendía ser, pero todavía debe investigarse si realmente es tan tonto como para guardar semejante evidencia en el móvil. La negativa de haber cometido violencia de género contra Nadia Beller ya muestra que el consultor no nos ayudará a desentrañar esta duda.
Como toda estructura delincuencial, el cartel de la desinformación se reorganizará tarde o temprano y Fernando Cerimedo deberá pasar una temporada en la cárcel. Más difícil es que los gobernantes de Argentina y de Bolivia puedan superar el coletazo, sobre todo cuando el contexto es de pérdida de apoyo. Pero, ya se puede advertir que a esta telenovela le faltan varios capítulos antes de finalizar.
De lo que podemos estar seguros es que “uno puede hacer un pacto con el diablo, pero, tarde o temprano te pasa la factura”.