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León XIV en el Cottolengo, todo un símbolo

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Las piedras que el Papa no quiere descartar

En medio de la discusión por el presupuesto para atender a personas discapacitadas, León XIV ya produjo un impacto antes de llegar a la Argentina. Quedó agendada para el 9 de noviembre su visita al Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole, donde viven 415 personas con discapacidad. Será una escala histórica en una institución que este año denunció “extrema gravedad económica” por aranceles atrasados y demoras en los pagos estatales. La imagen adquiere una fuerza particular después de que el Papa reclamara en su encíclica Magnifica Humanitas una sociedad en la que las “piedras desechadas los pobres, los enfermos, los migrantes, los pequeños se convertirán en piedras angulares”. Habla el director de Discapacidad.

De arranque, algunas claves:

* El Vaticano confirmó que León XIV visitará el Cottolengo el lunes 9 de noviembre a las 9:15, para encontrarse con el personal y las personas allí asistidas. La institución presenta la visita como un acontecimiento histórico y no registra una visita papal anterior al establecimiento de Claypole.

* El Cottolengo alberga actualmente a 415 personas con discapacidad y brinda atención las 24 horas, hogar, medicina, enfermería, psicología, kinesiología, fonoaudiología, terapia ocupacional, talleres, capacitación y actividades destinadas a desarrollar autonomía.

* La propia Obra Don Orione denunció en marzo una situación de “extrema gravedad económica”: nueve meses de congelamiento de aranceles durante 2025, valores retrasados frente a los costos y demoras de meses en pagos estatales. “Se rompió la cadena de pagos”, advirtió la institución.

“La visita del Papa al Cottolengo tiene coherencia con su mensaje. De hecho León XIV vendrá a su casa porque Don Orione y su obra es una obra de caridad de la Iglesia”, afirma Fernando Montero, director del servicio de Discapacidad del Cottolengo ubicado en Claypole, provincia de Buenos Aires.

En diálogo con “Y ahora Que” Montero confiesa que “estamos viviendo una emoción muy grande” por la visita del Pontífice de elegir visitar el Cottolengo de Don Orione.

“La posibilidad se venía manejando desde junio –señala Montero- pero cuando llegó la segunda avanzada del Vaticano se confirmó. Y estamos muy emocionados y trabajando para recibirlo.”

Una visita simbólica

León XIV llegará el lunes 9 de noviembre al Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole, una de las primeras actividades sociales de su visita al país.

La presencia del Papa pondrá inevitablemente ante millones de personas la realidad de una institución dedicada a la discapacidad que, hace unos, había advertido que su sustentabilidad estaba seriamente comprometida por los recortes del gobierno a las políticas sobre discapacidad.

“La sola presencia del Papa en nuestra institución es un mensaje claro enfrente de todos. El Cottolengo forma parte del mismo colectivo de la discapacidad y hace tiempo hemos sufrido la licuación de los aranceles. En el gobierno de la motosierra y la licuación, nosotros sufrimos la licuación”. subraya Montero.

Un Cottolengo con más de 90 años de historia en Argentina

San Luis Orione llegó por primera vez al país en 1921 y regresó en 1934. El 28 de abril de 1935 colocó personalmente la piedra fundamental del establecimiento de Claypole, por entonces una zona rural. Allí lo imaginó como la “Ciudad de la Caridad”, destinada a recibir especialmente a personas abandonadas, enfermas y marginadas.

El término Cottolengo proviene de San José Benito Cottolengo, sacerdote italiano que había creado en Turín una gran obra destinada a personas necesitadas y que inspiró a Don Orione. Con los años, Claypole se convirtió en el mayor centro residencial de la Obra Don Orione en la Argentina.

“Seguro que esta visita del Papa, la primera que un Papa realiza al Cottolengo, pondrá visibilidad a la situación que venimos arrastrando hace tiempo y que complica a las 413 personas que con diferentes discapacidades viven en Don Orione o porque no tienen a nadie o porque sus familias no los pueden ayudar”, explica Montero.

El establecimiento no funciona simplemente como un lugar de internación. Los residentes están organizados en unidades de convivencia y reciben acompañamiento durante las 24 horas de médicos, enfermeros, psicólogos, trabajadores sociales, kinesiólogos, fonoaudiólogos, terapeutas ocupacionales, orientadores, auxiliares, religiosos y voluntarios.

Además funciona allí un Centro de Día, hay talleres de arte, música y teatro, huerta, cocina, alfabetización de adultos, capacitación laboral, actividades recreativas y deportes adaptados. Y hay también una escuela especial con 100 alumnos de los cuales unos 30 regresan a sus casas y vuelven todos los días.

La obra de Don Orione en peligro

Durante 2026 la estructura de la obra de Don Orione de Claypole encendió una alarma. El ultimo 30 de marzo, la propia Obra Don Orione declaró atravesar una situación de “extrema gravedad económica” que ponía en riesgo la continuidad de sus servicios.

“Al congelarse los aranceles oficiales para las prestaciones de discapacidad durante nueve meses, como parte del recorte general al colectivo, sufrimos lo que se llama la ruptura de la cadena de pagos. Esa situación alcanzó a alimentos, medicamentos servicios y salarios” advirtió Montero.

Las instituciones como las del Cottolengo cobran mediante el sistema de prestaciones de discapacidad: brindan hogar, Centro de Día, rehabilitación y terapias y facturan al Estado, obras sociales o prepagas según los valores establecidos por el Nomenclador Nacional.

Lo que ocurre es que si esos aranceles quedan retrasados frente a los costos o los pagos llegan meses después, el establecimiento debe financiar mientras tanto comida, medicamentos, profesionales y servicios.

La red Don Orione cuenta con 14 Cottolengos en Argentina, Uruguay y Paraguay y brinda hogar y asistencia integral a unas 1.300 personas con discapacidad.

No estamos pidiendo un favor ni una donación, pedimos el cumplimiento de la norma, pero ya no alcanza con la extensión de la Ley de Emergencia; hoy hace falta la recomposición de los aranceles”, subraya el director del servicio de discapacidad del Cottolengo Don Orione.

“Las piedras desechadas serán piedras angulares”

La visita del Papa al Cottolengo de Claypole adquiere además una resonancia particular a la luz de Magnifica Humanitas, la primera encíclica de León XIV, publicada el 15 de mayo.

El documento está dedicado a la defensa de la persona humana frente a los desafíos de la inteligencia artificial, pero desarrolla una concepción social mucho más amplia: advierte contra una sociedad que mida el valor de las personas por su utilidad, productividad o eficiencia.

En uno de sus pasajes más significativos, León XIV llama a construir una sociedad en la que “las piedras desechadas -los pobres, los enfermos, los migrantes, los pequeños- se convertirán en piedras angulares.

La frase papal parece adquirir una representación física en un lugar como la Obra Don Orione que nació precisamente para recibir a quienes la sociedad marginaba o abandonaba

“En la encíclica Magnifica Humanitas el Papa nos deja el mensaje de que nadie es descartable ni desechable y en el Cottolengo ayudamos a esas personas que no son solo un diagnóstico, que no son niños eternos, sino que son personas que merecen ayuda”, indica finalmente Montero.

Una crisis que excedió al Cottolengo

La crisis excedió al Cottolengo y se convirtió en uno de los focos del conflicto entre el Gobierno y el sector de discapacidad.

Prestadores, familiares, organizaciones e instituciones religiosas denunciaron durante 2025 y 2026 pérdida del valor real de las prestaciones y problemas de financiamiento.

La Conferencia Episcopal intervino ante el Ministerio de Salud para advertir sobre la situación de los Cottolengos. El Gobierno, por su parte, posteriormente actualizó los valores del nomenclador y sostiene que está reorganizando y regularizando el sistema.

Es en ese contexto -y no en el de una institución aislada- en el que León XIV caminará por Claypole en una visita “intima” a los que allí habitan.

Hay también una coincidencia profunda entre el mensaje de León XIV y la filosofía de Don Orione. La institución explica que su fundador concebía el Cottolengo desde la convicción de que no podía haber personas “desechables” ni vidas sobrantes.

En Claypole, esa idea se transformó durante nueve décadas en hogares, médicos, enfermeros, cuidadores, terapias, talleres y acompañamiento para personas que muchas veces no cuentan con otra red familiar o social.

León XIV escribió también en Magnifica Humanitas: “No temamos ensuciarnos las manos en la obra de nuestro tiempo”. Y la propia comunidad del Cottolengo eligió esa frase para anunciar la llegada del Pontífice.

Serán esas pocas horas durante las cuales los que tantas veces permanecen fuera de las cámaras estarán en el centro de la escena con la visita del Papa.

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