El último QMonitor de clima político y social publicado en este abril de 2026 permite leer algo más que una simple caída en la imagen de Javier Milei. Lo que aparece en los datos no es únicamente un deterioro cuantitativo (como una baja en la aprobación o un aumento del rechazo) sino un cambio más profundo: la transición desde un vínculo basado en expectativas hacia otro condicionado por resultados, en un contexto donde la economía sigue siendo el principal organizador del humor social. Se achica la esperanza.
El primer dato del QMonitor, elaborado todos los meses por la consultora QSocial con una dimensión cuantitativa y otra cualitativa, incluyendo una inmersión en los espacios digitales, es claro: la desaprobación de Su Excelencia el Presidente Javier Milei alcanza el 53 por ciento, mientras que la aprobación se ubica en 38 por ciento.
El período analizado va del 5 al 25 de marzo de este año, para un universo de personas mayores de 18 años en condiciones de votar. El ámbito geográfico es toda la Argentina. Es recomendable leer el documento entero. Puede obtenerse haciendo click aquí mismo.
Tendencia a la baja
La brecha negativa de 15 puntos no solo marca un retroceso sino que consolida una tendencia. En términos de opinión pública, esto implica que el Gobierno dejó de ser mayoritario incluso en términos relativos. Pero lo más relevante no es el número en sí, sino su persistencia y su articulación con otras variables.
Naturalmente, los valiosos datos del QMonitor no deben ser tomados, y el estudio tampoco lo pretende, como un pronóstico sobre lo que pasará en las elecciones de octubre de 2027. Es un reflejo analítico de lo que sucede hoy, o en todo caso, y ése también es un elemento a tener en cuenta, lo que viene sucediendo.
El 42 por ciento considera que la situación del país está mal, contra un 42 por ciento que contesta regular y sólo un 15 por ciento que responde bien.
El pronóstico para 2027 repite el 40 por ciento de visión negativa, aunque se achica el regular a 19 y crece el ánimo positivo a 33 por ciento.
La Argentina empeoró
Retrospectivamente no hay dudas. El 53 por ciento piensa que el país está peor desde que asumió Milei, frente a un 30 por ciento que opina bien y sólo un 14 por ciento regular. Si se dividiera ese regular en partes iguales, tendríamos un 60 por ciento de imagen histórica negativa.
La agenda de los consultados está clara. Al 31 por ciento le preocupa el trabajo, al 17 la inflación, al 14 la corrupción y al 14 por ciento la pobreza. La inseguridad viene más lejos, con un 8 por ciento. Dato: uno de cada cinco votantes de Milei en 2023 considera que el trabajo es el principal problema a resolver de aquí en adelante. Y la inflación les preocupa a cuatro de cada diez. ¿Esto último es un triunfo cultural libertario o, más bien, significa que ni siquiera buena parte de sus electores originarios consideran que resolvió la cuestión inflacionaria?
Aquella cifra del 53 por ciento se repite cuando el QMonitor pregunta por la gestión de gobierno. Como quedó mencionado, el 53 por ciento desaprueba, frente a un 38 por ciento que aprueba. Para comparar: en enero de este mismo año aprobaba a Milei el 49 por ciento. La historia no lo está absolviendo.
De eficacia, poco
Preguntados sobre la capacidad del gobierno para resolver los problemas, sólo contesta a favor o muy a favor el 37 por ciento. En contra o muy en contra, el 58. Es decir, ya, cinco puntos más que el 53 fatídico para el Gobierno.
El corruptómetro también le da mal. El 63 por ciento cree que la mayoría de los funcionarios son corruptos. El 22 por ciento dice que los corruptos son unos pocos. Y sólo el 2 por ciento contesta que ninguno. El futuro lo dirá, pero parece difícil, a esta altura, que el Gobierno pueda escapar a esa mancha. Suele ser indeleble. Este dato es particularmente relevante porque contradice uno de los pilares discursivos del oficialismo: la idea de una ruptura con la “casta”. Cuando ese diferencial simbólico se diluye, el Gobierno pierde una de sus principales fuentes de legitimidad.
Una correlación electoral
¿Milei gobierno para la mayoría de la población? Piensa eso sólo el 25 por ciento, contra un 69 que opina lo contrario. Hay que recordar que en los monitores anteriores nunca dio un resultado invertido, pero este 69 que opina que Su Excelencia no gobierna para la mayoría es récord.
La esperanza siempre es un factor clave en política. El QMonitor lanzó frases para que los sondeados dijeran si están muy, bastante, poco o nada de acuerdo. Es interesante elegir una frase: “Estoy esperanzado con el rumbo que el presidente Milei le está dando al país”. Muy de acuerdo, 15 por ciento. Bastante de acuerdo, 21 por ciento. Ahí hay un total de 36 por ciento. Poco de acuerdo, 16 por ciento. Nada de acuerdo, 42 por ciento. El total de las visiones desesperanzadas da 58 por ciento. Otra vez una de las cifras mágicas de la pesquisa.
El equipo de QSocial desarrolló lo que llama “Índice de vínculo afectivo”. Lo define como “una herramienta analítica diseñada para capturar la conexión emocional y personal que los ciudadanos establecen con un líder político”. No se queda en la aprobación o desaprobación, aunque tampoco niega la teoría del voto económico sino que la complementa.
Medido del 1 al 10, ese índice le da hoy a Milei un 4,4. Es interesante rastrear hasta llegar a una medición tan baja, porque aparece un 4,2 en septiembre, justo el mes en que el peronismo sacó 14 puntos de ventaja en las elecciones provinciales de Buenos Aires. Parece haber allí una correlación entre afectividad y voto.
Mal en optimismo
Como complemento de lo anterior, el QMonitor midió la reacción ante la idea de que el sacrificio actual de la gente valdrá la pena en el futuro. Un 35 está de acuerdo o muy de acuerdo. Un 60 por ciento está en contra. O sea que tampoco hay lluvia de inversiones en materia de optimismo.
La oposición podría mirar estas cifras y esos índices con optimismo, pero tampoco estaría en condiciones de tirar manteca al techo. Al menos está claro que el derrumbe de Su Excelencia no implica hoy el automático ascenso de sus detractores políticos.
El 66 por ciento desaprueba el comportamiento de la oposición, frente a un 16 que lo aprueba.
Sólo un 17 por ciento piensa que la oposición está preparada para gobernar, frente a un 70 por ciento que no.
En el segmento sobre cuál es el principal dirigente de la oposición aparecen CFK (24 por ciento), Axel Kicillof (20) y lejos de ellos Myriam Bregman con el 5 y Sergio Massa con el 3. Juan Schiaretti recibió el 2 por ciento y Juan Grabois el 2. Los que no saben superan a Cristina, con el 27 por ciento.
Del serrucho a la pendiente
Una pregunta del QMonitor reconoce ante los consultados que falta mucho para las elecciones presidenciales pero les pide que imaginen comicios mañana mismo. Votaría por Milei el 29 por ciento, por Kicillof el 25 por ciento, por Schiaretti el 12 por ciento, por Bregman el 6 por ciento y en blanco el 14 por ciento. El 13 por ciento dijo no saber. Vale la pena mencionar la serie histórica de Milei con la misma pregunta: en octubre de 2025 el 35 por ciento dijo que votaría por él. Tuvo su pico del 45 por ciento en enero último. En febrero bajó al 36. La tendencia no es un serrucho sino una pendiente. ¿Seguirá así?