Brasil baraja y da de nuevo con Lula preparando un ajuste que no caiga “en el lomo de los pobres” y la derecha aprendiendo a vivir sin los Bolsonaro.
Cinco claves:
- Lula prepara su cuarto mandato con la promesa de ordenar las cuentas públicas sin recortar los programas sociales.
- El Senado aprobó por 75 votos una reforma que coordina a las fuerzas de seguridad y restringe las salidas de prisión.
- El Partido Liberal impulsa a Rogério Marinho para presidir el Senado y empieza a reorganizarse sin los Bolsonaro.
- Tarcísio de Freitas, reelecto en San Pablo con el 63% de los votos, perfila una candidatura presidencial para 2030.
- El caso Banco Master abre la discusión sobre posibles juicios políticos a dos jueces de la Corte Suprema.
Luiz Inacio Lula da Silva ganó la segunda vuelta de las elecciones de un modo espectacular, que ya es un modelo internacional de movilización. Por la web circula un videíto que lo resume, con Lula desarmándose de risa bajo la frase “Trump quiso influir en nuestras elecciones, pero nosotros influimos en la suya”.
Para este domingo 8 de noviembre, Lula está preparando un discurso por televisión presentando los nuevos rumbos. El debate por los contenidos es fuerte y poco se sabe: que Lula va a agradecer la movilización popular que le permitió ganarle a Flavio Bolsonaro, que va a pedir que se mantenga esa movilización para gobernar “cerca del pueblo, escuchando al pueblo”. Y también se sabe que, sin dar mayores detalles, va a “cuidar las cuentas públicas”.
El equipo económico del gobierno ya viene hablando de esto, en privado y en público, con el fuerte argumento de que para sostener las políticas sociales hay que hacerlas sustentables en el tiempo. Es decir que hay que atender el déficit fiscal y controlar la deuda interna, ya que Brasil no tiene problemas con la externa. Los mercados, post elecciones, presionaron con una baja en la Bolsa y una suba interesante del dólar.
Esto es un debate dentro del gobierno, porque a Lula no le gusta que lo presionen y no le gustan los ajustes.
El presidente ya puso una carta fuerte en la mesa porque prometió mantener la red social frente al ajuste bolsonarista, y que no mintió cuando lo dijo. “Sería estafar al votante”, se enojó. Guilherme Boulos, secretario general de la Presidencia, fue su vocero cuando repudió el “chantaje” de los mercados y afirmó que el ahorro fiscal pasa por los privilegios y no los planes sociales. “El ajuste no va a caer sobre el lomo de los más pobres”, prometió. “No se puede aceptar un chantaje de los mercados a la voluntad popular. Eso es cancelar la democracia”.
El problema es real y la intención de Lula también. Esta semana, el Comité de Política Monetaria del Banco Central decidió por unanimidad mantener la tasa básica de interés en 13,75%. Al explicar la medida -se esperaba una leve rebaja- el comité mencionó la incerteza de sus propias proyecciones de inflación y la desaceleración de la economía. “Hace falta cautela y serenidad”, explicaron los banqueros.
Pero Lula tuvo algo que festejar, que fue la aprobación de su nueva ley de Seguridad Pública, que pasó el Senado con una casi unanimidad de 75 votos sobre 81. La idea base es crear el Sistema Unico de Seguridad Pública que coordine a las fuerzas federales, estatales y municipales. El paquete también recorta fuerte las salidas bajo fianza, las salidas temporarias y los regímenes abiertos. Un triunfo fue que los senadores de derecha no pudieron imponer su idea de bajar a 14 años la edad de imputabilidad ni subir las penas a los absurdos que proclamaba Flavio Bolsonaro.
Poroteos
Este miércoles 4 de noviembre, la derecha tuvo una suerte de acto de refundación, un anuncio de la era postbolsonaro. La bancada de senadores del Partido Liberal, que el primero de febrero se transforma en la mayor con 29 miembros, se reunió para lanzar a su líder como presidente de la cámara. Rogerio Marinho fue el coordinador de la campaña de Flavio, mal antecedente, pero está firme en su rol en la oposición senatorial a Lula.
Es la primera vez que alguien en el sector hace algo de semejante peso sin la venia de alguien llamado Bolsonaro. Pero el líder histórico, Jair, sigue preso y ahora sin posibilidades ni remotas de salir, mientras su hijo Flavio se escapó a Estados Unidos y grita solitario que le hicieron fraude.
Tiene ahí cerquita a su hermano el ex diputado Eduardo, fugado hace rato y ya completamente desprestigiado. Queda, libre y en el país, el hermano Carlos, diputado, conocido como un duro de la derecha pero en nada escuchado. Marinho tiene el apoyo de la pequeña de Novo, que logró tres bancadas en la primera vuelta. Pero esto no unifica a la derecha ni le da los votos necesarios. Por ejemplo, la senadora Tereza Cristina, mineira del PP y considerada una aliada, también aspira a la presidencia. El verdadero blanco de la movida es el actual presidente de la cámara, Daví Alcolumbre, de Unión Brasil, derechista moderado que logró un buen diálogo con el presidente Lula luego de varias peleas notables. Alcolumbre tiene un lindo as en la manga, el potencial apoyo de la bancada del PT. De 81 senadores, el presidente necesita 40 votos para renovar.
En la reunión liberal hubo 33 senadores o senadores electos. Notoriamente, no concurrió la electa Michele Bolsonaro, esposa de Jair y madrastra distanciada de Flavio. Como el liderazgo del sector está en duda, Marinho aprovechó para bajar línea sin tener que hablarlo con exiliados o detenidos. Para el senador, el Congreso “va a ser la barrera contra la barbarie que se viene en el país” porque fue reelecto “un gobierno sin frenos” que ganó por “ese ejército de fake news y mentiras”. Esto parece durísimo hasta que se nota lo que está faltando: hablar de fraude y decir que Flavio es el verdadero presidente electo, como él anda gritando solito desde Miami. El partido aceptó que perdió y ahora se reorganiza sin el candidato.
Futuro
Tarcisio de Freitas, flamante reelecto como gobernador de San Pablo y líder indiscutido del partido Republicanos, ganó en primera vuelta con el 63% de los votos, un éxito inesperado que le complicó la ecuación a Lula. Ahora está claramente armando una futura candidatura presidencial para 2030.
Lo primero, anunció, es preparar un nuevo gabinete con espacios importantes para los aliados y un lugar de privilegio para un futuro heredero en el Palacio de los Bandeirantes. El número puesto, hasta ahora, es el intendente de la capital Ricardo Nunes, que podría aparecer al frente de la Casa Civil -que maneja las obras públicas- o de la Casa de Gobierno, como operador político. De Freitas fue clarísimo en su plan y dijo que “hay que llegar a 2028 con éxitos claros, relevantes”.
Jueces
Otro ámbito donde hay barbas puestas en remojo es la Corte Suprema, donde ya están llegando cuentas políticas. En el final de la campaña electoral, dos jueces se lucieron por su alevoso apoyo a Bolsonaro. Los nombres de André Mendonça y Kassio Nunes Marques ya circulan en los pasillos del propio tribunal y del Congreso como impugnables. Una acusación sería la mugre que se les pegó en el caso Banco Master, la formidable estafa financiera donde aparecen demasiado mencionados.
Otra pasa por las contorsiones que hicieron en campaña para darle los gustos a la derecha bolsonarista, a la que le deben sus bancas. El tema nos devuelve al Senado, que es el tribunal en los juicios políticos. Todo depende del futuro ordenamiento de la Cámara y el grado en que los liberales sigan defendiendo a los Bolsonaro. Mientras, el presidente del tribunal Edson Fachin trata de mantener un equilibrio difícil. Mendonça le había pedido que le devolviera la investigación del caso de la Seguridad Social, que involucra al Fabio Luis Lula da Silva, hijo presidencial más conocido como Lulinha.
El caso es enorme, porque se realizaron descuentos indebidos a millones de jubilados y el dinero no aparece. Lo que no queda en claro, para nada claro, es el rol de Lulinha en el bodrio. Pero Mendonça también había pedido que le devolvieran la causa del Banco Master, donde él está involucrado, y Fachin le dijo que no. El presidente de la Corte decidió quedársela por noventa días más, lo que significa revisarla bajo el nuevo Congreso. Más ominoso, Fachin le ordenó a la Policía Federal que le prepare un resumen de todos los momentos en que aparezcan mencionados miembros de la Corte en las investigaciones de la estafa.
Ya se discute separar, con base en esta lista, el rol de los jueces en una causa separada.