Hasta la anunciada llegada de León XIV a la Argentina y su visita a la obra de Don Orione en Claypole, el lugar venía sufriendo el recorte salvaje del gobierno de Milei que abarca a todo el colectivo de la discapacidad, a pesar de los reclamos de sus autoridades. Las tres antiguas torres de agua del lugar, ahora repintadas con las caras del papa Francisco, de Don Orione y del propio León XIV, son toda una señal. ¿Y cuando el Papa se vaya?
Cinco claves:
- León XIV pidió que su viaje a Sudamérica “reavive al fuego de la caridad”. El fundador de la obra de Don Orione la magino como “la Ciudad de la Caridad”
- En su visita al Cottolengo de Claypole el Papa se encontrará con su cara pintada en una de las tres viejas torres de agua, junto a las de su antecesor Francisco y la del propio Don Orione.
- La Obra Don Orione debió recurrir a la Justicia para garantizar los fondos para su funcionamiento.
- El coordinador y responsable del área de Discapacidad del lugar Fernando Montero reclamó una recomposición de los valores que financian las prestaciones.
- La visita enlaza el mensaje papal contra el descarte de los más olvidados con una obra que tiene más de 90 años
Un Papa en Claypole
La institución recibirá por primera vez a un Papa después de haber denunciado una situación de “extrema gravedad económica” por el atraso de los aranceles y las demoras en los pagos estatales.
En diálogo con “Y ahora Qué”, el director del área de Discapacidad, Fernando Montero, explicó cómo se prepararon para este histórico encuentro y ratificó por qué la presencia del Santo Padre dará visibilidad a un reclamo que sigue atravesando a todo el sector.
Es que la visita de León XIV al Cottolengo Don Orione de Claypole, prevista para este lunes 9 a la mañana, tiene como telón de fondo una crisis que obligó a la institución a recurrir a la Justicia para sostener la atención de sus residentes.
En los últimos meses, el establecimiento obtuvo dos embargos sobre fondos del Estado nacional ante la falta de provisión de medicamentos e insumos esenciales a través del programa Incluir Salud.
El primero correspondió a suministros de noviembre de 2025 a febrero de 2026, cuyos fondos, según explicó Montero, llegaron “por vía judicial”.
El segundo embargo fue ordenado el 27 de octubre por el juez federal Juan Pablo Auge, de Lomas de Zamora, por 828.708.195 de pesos, destinados a cubrir medicamentos, insumos y otros elementos correspondientes al período marzo-junio de 2026.
La resolución dispuso que los fondos fueran transferidos a una cuenta del Cottolengo. La institución había advertido que las demoras interrumpían tratamientos y ponían en riesgo la salud de las personas alojadas allí.
El 29 de octubre, después de la orden judicial y a pocos días de la llegada del Papa, el Ministerio de Salud aseguró haber aprobado ese pago.
Y también la cartera sanitaria informó que había abonado otros 723.239.483 de pesos por el reclamo anterior. Así, el encuentro del Pontífice con los residentes y trabajadores se producirá en una institución que se vio obligada a judicializar el acceso a recursos indispensables para garantizar sus cuidados cotidianos.
“Trabajó mucha gente para que la visita sea un éxito”
“La verdad es que hemos trabajado muchísimo para que esta visita del Papa sea un éxito. Se ha mejorado no sólo el Cottolengo, sino también el barrio, sus calles y todo el alrededor”, cuenta Montero quien no oculta su alegría.
El director de Discapacidad del establecimiento reiteró su opinión (ya vertida en una nota anterior con Y ahora Qué) en la que decía que León XIV “vendrá a su casa porque Don Orione y su obra es una obra de caridad de la Iglesia”.
“Llegó el día -dice Montero- y después de la emoción que nos significó en su momento el anuncio de la confirmación de esta visita nos pusimos a trabajar junto con la Provincia, el Municipio y, obvio, el Vaticano para que todo salga como debe salir”.

Mejoras edilicias, arreglos en las calles y en los accesos y hasta el repintado de las tres antiguas torres de agua del lugar fueron parte de las obras que muchos suponen que nunca se hubiesen hecho de no mediar la visita del Papa.
En ese marco un grupo de artistas decidieron repintar en las viejas torres de agua las caras del papa Francisco, de León XIV y del propio Don Orione, en una obra que quedará para siempre y recordará la histórica visita de un Papa al establecimiento situado en Claypole, provincia de Buenos Aires.
Una presencia que hará visible el reclamo
“La sola presencia del Papa en nuestra institución es un mensaje claro enfrente de todos. El Cottolengo forma parte del mismo colectivo de la discapacidad y hace tiempo hemos sufrido la licuación de los aranceles. En el gobierno de la motosierra y la licuación, a nosotros nos tocó la licuación”, subraya Montero.
Lo cierto es que, se quiera ver o no, la visita de León XIV a Claypole permitirá mostrar tanto la vida cotidiana de los residentes como las condiciones necesarias para garantizar sus derechos.
Detrás de cada prestación hay alimentos, medicamentos, salarios, servicios y equipos profesionales que deben sostenerse todos los días.
Un poco de historia sobre la obra de Don Orione
La historia del Cottolengo de Claypole comenzó hace más de nueve décadas. San Luis Orione llegó por primera vez a la Argentina en 1921 y regresó en 1934. El 28 de abril de 1935 colocó personalmente la piedra fundamental del establecimiento, en una zona que entonces era rural.
El fundador la imaginó como una “Ciudad de la Caridad”, destinada especialmente a recibir a personas abandonadas, enfermas y marginadas.
En esa misma línea de la “caridad” León XIV antes de volar hacia Argentina y en su último mensaje pidió que su viaje: “reavive el fuego de la caridad”.

El nombre Cottolengo remite a San José Benito Cottolengo, el sacerdote italiano que creó en Turín una obra de asistencia a personas necesitadas y que fue la que inspiró a Don Orione.
Con el tiempo, Claypole se convirtió en el mayor centro residencial de la Obra Don Orione en la Argentina. Allí viven personas con diferentes discapacidades, muchas de ellas sin una red familiar y otras cuyas familias no pueden brindarles los cuidados que necesitan.
Un hogar de caridad con atención durante las 24 horas, pero que sufrió el recorte de Milei
El establecimiento organiza a sus residentes en unidades de convivencia y ofrece acompañamiento permanente.
La atención reúne a médicos, enfermeros, psicólogos, trabajadores sociales, kinesiólogos, fonoaudiólogos, terapeutas ocupacionales, orientadores, auxiliares, religiosos y voluntarios.
También funciona un Centro de Día y se desarrollan talleres de arte, música y teatro, actividades de huerta y cocina, alfabetización de adultos, capacitación laboral, recreación y deportes adaptados. El objetivo es acompañar a cada persona y favorecer su autonomía.
La escuela especial cuenta con unos 100 alumnos. Alrededor de 30 concurren diariamente desde sus hogares.
Esa diversidad de tareas permite dimensionar qué significa sostener el Cottolengo: además de alojamiento, requiere cuidados, educación, tratamientos y oportunidades de participación.
Sin embargo, el 30 de marzo de 2026, la Obra Don Orione advirtió que atravesaba una situación de “extrema gravedad económica” que ponía en riesgo la continuidad de sus servicios.
Montero vincula esa crisis con el “congelamiento” de los valores oficiales y las demoras en el cobro de las prestaciones.
“Al congelarse los aranceles oficiales para las prestaciones de discapacidad durante nueve meses, como parte del recorte general al colectivo, sufrimos lo que se llama la ruptura de la cadena de pagos. Esa situación alcanzó a alimentos, medicamentos, servicios y salarios”, explica.
Instituciones como el Cottolengo brindan prestaciones de hogar, Centro de Día, rehabilitación y terapias. Por esos servicios facturan al Estado, a obras sociales o a empresas de medicina prepaga, según los valores establecidos por el Nomenclador Nacional.
Cuando esos importes quedan por detrás de los costos o los pagos se demoran, deben financiar con otros recursos la atención que siguen brindando.
La red Don Orione comprende 14 Cottolengos en la Argentina, Uruguay y Paraguay, donde reciben hogar y asistencia integral unas 1.300 personas con discapacidad.
“No estamos pidiendo un favor ni una donación, pedimos el cumplimiento de la norma, pero ya no alcanza con la extensión de la Ley de Emergencia; hoy hace falta la recomposición de los aranceles”, reclama Montero.
En ese marco es que la obra de Don Orione debió recurrir a la justicia con medidas cautelares que, una vez recibidas, le permitieron al Cottolengo mantener su funcionamiento.
El mensaje contra el descarte
La visita de León XIV en definitiva encuentra una correspondencia con el mensaje de Magnifica Humanitas, su propia Encíclica que está dedicada a la persona humana frente a los desafíos de la inteligencia artificial.
El documento plantea una reflexión social que cuestiona la valoración de las personas únicamente por su utilidad, productividad o eficiencia. En ese marco, propone una sociedad en la que las “piedras desechadas -los pobres, los enfermos, los migrantes, los pequeños- se convertirán en piedras angulares”.
Para Montero, el planteo se relaciona directamente con la tarea del Cottolengo Don Orione.
“En la encíclica Magnifica Humanitas el Papa nos deja el mensaje de que nadie es descartable ni desechable y en el Cottolengo ayudamos a esas personas que no son sólo un diagnóstico, que no son niños eternos, sino que son personas que merecen ayuda”, expresa el coordinador.
La idea también atraviesa la historia de Don Orione: recibir a quienes quedaban al margen y reconocer en cada uno una vida que debía ser cuidada.
La comunidad eligió otra frase de Magnifica Humanitas para anunciar la llegada de León XIV: “No temamos ensuciarnos las manos en la obra de nuestro tiempo”.
En Claypole, esas manos son las de quienes cuidan, acompañan, enseñan y sostienen la vida cotidiana.
El lunes 9, la presencia de León XIV pondrá a esa tarea y a sus protagonistas en el centro de la escena. El desafío será que la visibilidad del encuentro se traduzca en respuestas que perduren después de la visita papal.