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La debacle de Trump es la derrota de Milei y del mileísmo

La debacle de Trump es la derrota de Milei y del mileísmo
La derrota trumpista debilita la apuesta internacional de Milei.

La política exterior de Milei se apoya en una alianza con Washington que el oficialismo pretende sustraer del debate democrático. Las elecciones en Estados Unidos y Brasil, la crisis paraguaya y las decisiones argentinas en la Cumbre Iberoamericana muestran los costos de esa apuesta. El DNU 70/2023 y el RIGI trasladan esa orientación al terreno económico y buscan condicionar las decisiones de los próximos gobiernos.

Cinco claves:

  1. La derrota de Trump debilita la estrategia internacional sobre la que Milei construyó parte de su poder.
  2. El Gobierno llama política de Estado a un alineamiento que carece de un consenso democrático amplio.
  3. El «neoprotectorado por invitación» explica cómo un gobierno puede ceder soberanía por decisión propia.
  4. La crisis paraguaya expone los riesgos de la desregulación financiera y de la puerta giratoria entre Estado y empresas.
  5. El DNU 70/2023 y el RIGI proyectan el modelo de dependencia más allá del mandato de Milei.

¿Por qué la derrota de Trump también es una derrota de Milei?

«Hoy todo es política internacional, que juega dentro o fuera de los países, influenciando la vida de las naciones y de los pueblos en forma decisiva», escribió Perón en La hora de los pueblos, en 1968. Desde la Argentina, seguir las elecciones en Estados Unidos, Brasil e Israel, o prestar atención a la crisis abierta en Paraguay, es una condición para entender el escenario en el que se desenvuelven nuestra política, nuestra economía y nuestra soberanía.

La debacle electoral de Trump debilita a Milei porque su gobierno hizo del alineamiento con Washington uno de los pilares de su proyecto. La derrota alcanza también a los gobernadores que aceptaron los mandatos del embajador estadounidense Peter Lamelas y a quienes, desde el Ejecutivo, llevaron esa orientación a la economía, la inteligencia, la defensa y la seguridad. Las políticas de desregulación y desmantelamiento estatal que impulsó Federico Sturzenegger son la expresión interna de esa misma apuesta.

¿Quién decidió que el alineamiento con Washington era una política de Estado?

El 3 de noviembre, ante una consulta sobre la derrota de Trump, el vocero presidencial Adrián Ravier afirmó: «Nuestra relación con los Estados Unidos no depende de una elección legislativa, no depende tampoco de quién sea presidente. Nosotros nos alineamos estratégicamente con los Estados Unidos como parte de nuestra política de Estado también».

Una política de Estado requiere un consenso capaz de perdurar más allá de un gobierno. ¿Quién convalidó este alineamiento? El Congreso no lo debatió como orientación estratégica y el Gobierno tampoco construyó un acuerdo social o político que permita presentarlo como un compromiso del país. Lo que el vocero llama política de Estado es una decisión del Ejecutivo que pretende comprometer a quienes lo sucedan.

¿Qué significa «neoprotectorado por invitación»?

Juan Gabriel Tokatlian distingue dos formas de neoprotectorado. En una, la potencia impone su voluntad. En la otra, el gobierno y las élites de un país, en una relación de marcada asimetría, deciden subordinarse. Tokatlian sintetiza la diferencia en Cenital: «En el caso de neo-protectorado por imposición la soberanía se pierde, en el caso de neo-protectorado por invitación la soberanía se entrega».

Esa distinción permite leer la política exterior de Milei. El Gobierno convirtió el alineamiento con Washington en una regla general y redujo el margen argentino para decidir según sus propios intereses. En esa misma dirección se inscribe la fuga de Flávio Bolsonaro. La participación argentina que describe la investigación de Anfibia, de confirmarse en los términos allí expuestos, constituye un episodio de extrema gravedad en la relación con Brasil. La cooperación entre vecinos exige respetar la soberanía y las instituciones democráticas de cada país.

¿Qué mostró la Cumbre Iberoamericana de Madrid?

En la cumbre del 4 y 5 de noviembre, Milei se ausentó de la inauguración y de la cena de gala con los reyes y se reunió con Santiago Abascal, líder de Vox. En el plenario repitió su consigna sobre el socialismo y el fascismo. Las decisiones diplomáticas de la delegación argentina tuvieron consecuencias más concretas.

La Argentina se desmarcó de cuatro puntos de la Declaración de Madrid. Junto con Colombia, Costa Rica y Paraguay, se apartó del párrafo que rechazaba «la coerción y las medidas contrarias al Derecho Internacional». También se desmarcó de la Alianza Iberoamericana de Inteligencia Artificial, la Carta de Movilidad Académica y la Carta de Cuidados.

La frase de Perón tiene aquí una segunda lectura. Lo que la Argentina hace también repercute fuera de sus fronteras. Cada vez que el Gobierno se aparta de un acuerdo multilateral, los demás países toman nota de con quién pueden contar para sostenerlo.

¿Qué enseñan los casos de Brasil, Israel y Paraguay?

En Brasil, el financiamiento de campaña y la influencia de las grandes plataformas no alcanzaron para asegurar el triunfo de la ultraderecha. En Israel, la disputa interna muestra cómo los gobiernos de esa corriente buscan legitimarse mediante alianzas ideológicas internacionales. Cada país tiene su propia dinámica, pero ambos casos ayudan a entender hasta qué punto esas fuerzas dependen de apoyos que cruzan fronteras.

En Paraguay, la crisis bancaria que desembocó en la renuncia presidencial cuestiona dos ideas repetidas en la región: que reducir la intervención estatal garantiza transparencia y que un gobierno favorable a los grandes capitales queda a salvo de la corrupción. Cuando se debilitan los controles y se vuelve habitual el paso de directivos y funcionarios entre el sector privado y el Estado, el costo de una crisis termina recayendo sobre ahorristas, trabajadores y jubilados.

¿Cómo se traduce la dependencia en la economía argentina?

El DNU 70/2023 y el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) son dos instrumentos centrales. El primero declaró la emergencia pública y dispuso una amplia desregulación del comercio, los servicios y la industria. El segundo concedió beneficios a grandes proyectos de inversión que quedan fuera del alcance de la mayoría de las empresas argentinas. En conjunto, buscan consolidar un modelo que limite el margen de acción de los gobiernos futuros.

Sus efectos se ven en tres frentes. La privatización y extranjerización desplazan el control de activos estratégicos, recursos naturales e infraestructura. La apertura indiscriminada de las importaciones debilita la industria y el empleo calificado, y vuelve a la economía más dependiente de la exportación de materias primas. Los beneficios concentrados en las grandes inversiones y el recorte de recursos a las provincias agravan la concentración de la riqueza.

¿Qué se abre para la Argentina después de la derrota de Trump?

La derrota de Trump amplía el margen para discutir una política exterior propia. La tarea es convertir esa oportunidad en fuerza política para revisar, en el Congreso y en las legislaturas, las normas que consolidan la dependencia, recuperar capacidad de decisión sobre los recursos estratégicos y sostener la movilización social frente al avance de la ultraderecha.

Desmontar el neoprotectorado exige discutir qué relaciones internacionales sirven a la Argentina y quién decide su rumbo. Esa decisión corresponde a la sociedad argentina y a sus instituciones democráticas.

Guillermo Carmona es dirigente justicialista, exdiputado nacional por Mendoza y exsecretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur de la Nación.

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