El actor, coreógrafo y profesor de danza Hernán José Coronel Burgos cuenta cómo construyó su vocación entre estudios de televisión, teatro y murgas. A los 37 años, sueña con presentar su propio espectáculo. “Soy un fanático de la danza”, dice. “Me crié en estudios de televisión donde mi madre trabajaba como maquilladora y conocí a grandes figuras.”
Cinco claves:
- Dejó la carrera de Derecho para estudiar actuación en la Universidad Nacional de las Artes.
- Recuerda su experiencia teatral con Georgina Barbarossa como una oportunidad importante.
- Creó “Hernán y las Doradas”, un grupo con un elenco de bailarinas.
- Participó durante casi veinte años en murgas del barrio de La Boca.
- Reivindica a Sandro, Cacho Castaña y Leo Dan en sus clases de zumba.
Vecino de La Boca, Hernán Coronel enseña disciplinas que van del folklore a la zumba y reivindica la música nacional al cierre de sus clases. En diálogo con “Y ahora Qué”, recuerda sus experiencias sobre el escenario, cuestiona las condiciones laborales de los profesores y cuenta el proyecto que quiere concretar.
“Nací con el baile”, afirma. A los 37 años, el actor, coreógrafo y profesor de danza encuentra en esa frase una manera de explicar el lugar que el arte ocupa en su vida. Su historia reúne estudios de televisión, formación universitaria, experiencias teatrales y una extensa participación en el mundo de las murgas.
El vínculo comenzó en la infancia. Su madre trabajaba como maquilladora y él creció recorriendo estudios de televisión, donde cuenta que tuvo contacto con artistas a los que todavía admira. Entre esas figuras menciona a Sandro, de quien destaca, como de otros referentes que conoció, “su grandeza y humildad”.
“Soy un fanático de la danza”, dice. Aquella cercanía con el espectáculo fue tomando la forma de una vocación que, con el tiempo, lo llevó a elegir una carrera y a buscar sus propios espacios de trabajo.
De Derecho a la actuación
Hernán recuerda que sus padres le dieron libertad para decidir qué quería hacer, acompañada por una exigencia que conserva presente. En aquello que emprendiera debía esforzarse por ser el mejor.
Su primera elección fue Derecho, pero pronto descubrió que quería seguir otro camino.
“Estudiaba Derecho, pero al poco tiempo descubrí que lo mío era el arte e ingresé a la UNA, donde me recibí como actor y tuve la gran oportunidad de trabajar en teatro con Georgina Barbarossa, entre otras figuras”, recuerda.
La formación y el trabajo sobre el escenario se sumaron a su interés por la danza y los espectáculos musicales. Se reconoce especialmente atraído por la comedia musical y conserva títulos y certificados de su recorrido como actor y coreógrafo en distintos espacios de formación y centros culturales.
Esa búsqueda también lo llevó a crear “Hernán y las Doradas”, un grupo con un elenco de bailarinas con el que dio forma a una propuesta propia.
Enseñar danza y defender el trabajo
Actualmente distribuye sus horas entre clases en distintos lugares y gimnasios. Su actividad abarca disciplinas que van del folklore a la zumba, aunque asegura que la dedicación y la preparación no siempre encuentran reconocimiento en las condiciones de contratación.
“Te pagan lo que quieren y cuando quieren”, cuestiona al describir su experiencia laboral.
Para Hernán, la dificultad también está en la valoración de quienes se forman para enseñar. “Amo lo que hago, pero creo que quienes hacemos arte y estudiamos para poder transmitirlo no somos valorados”, subraya.
La docencia ocupa buena parte de su presente. Allí combina el movimiento con sus preferencias musicales y con una intención que sostiene en cada clase, dar lugar a los artistas nacionales que forman parte de su historia.
Sandro, Cacho Castaña y Leo Dan en el gimnasio
El cierre de sus clases de zumba suele sorprender a quienes esperan escuchar únicamente los ritmos habituales de esa actividad. Hernán elige canciones de Sandro, Cacho Castaña o Leo Dan.
“Algunos se sorprenden cuando finalizo mis clases con temas de música y autores nacionales como Sandro, Cacho Castaña o Leo Dan, y yo lo hago porque me gusta revalidar nuestra música y porque, además, a muchas de esas figuras las conocí y las admiro”, explica.
Es una elección vinculada con su recorrido personal. Las canciones recuperan recuerdos de aquellos estudios de televisión y expresan su admiración por artistas que dejaron una marca en él.
La murga y el espectáculo que quiere crear
La Boca también tiene un lugar importante en su formación. Durante casi veinte años participó como bailarín en murgas del barrio, una experiencia que se suma a su recorrido por el teatro, las clases y los espectáculos musicales.
Hoy sigue enseñando y buscando oportunidades. Las dificultades laborales conviven con un proyecto que mantiene vigente, crear y presentar su propio espectáculo.
Entre la formación, los recuerdos y las horas de clase, Hernán insiste en darle continuidad a una vocación que reconoce desde chico. La danza sigue siendo el centro de su trabajo y de lo que todavía quiere construir.