Las personalidades reunidas en el conglomerado plural Fuerza Suma+ reclamaron a Javier Milei que reconozca el triunfo de Lula da Silva y normalice las relaciones diplomáticas con Brasil, y cuestionaron la política del Gobierno hacia Estados Unidos. En un comunicado, que aquí se reproduce textualmente, también advirtieron sobre los perjuicios económicos que podría provocar un deterioro del vínculo con Brasil y cuestionaron la participación argentina en la salida de Bolsonaro hacia Estados Unidos.
Cinco claves:
- Fuerza Suma+ exige que Milei reconozca el triunfo electoral de Lula y normalice las relaciones con Brasil.
- Advierte que una crisis bilateral puede perjudicar el comercio, la industria automotriz y las exportaciones argentinas.
- El comunicado cuestiona la participación argentina en el escape de Bolsonaro hacia Estados Unidos.
- Acusa al Gobierno de subordinar decisiones soberanas a los intereses estadounidenses.
- La organización reivindica la soberanía nacional y saluda el triunfo de Lula como parte de una perspectiva multipolar.
La junta promotora de Fuerza Suma+ está integrada, entre otras personas, por Ricardo Auer, Katjia Alemann, Pablo Anzaldi, Cristian Módolo, Liliana Siede, Fernando Barrera, Fernando Stefani, Jorge Zaccagnini, Gustavo Reija, Amelia Franchi, Alicia Barrios, Manuel García Solá, Yvonne Blajeau, Gerardo Grippo, Elías Soso y Rafael Prieto. A continuación, el texto completo del documento sobre las relaciones argentinas con Brasil.
Las relaciones diplomáticas entre países se sustentan en su historia y en sus intereses nacionales. Nunca pueden basarse en cuestiones ideológicas de sus mandatarios, siempre temporales.
La actual situación mundial, caracterizada por las polarizaciones ideológicas que fraccionan casi en mitades a todos los países del continente americano, tampoco puede constituir un obstáculo para normalizar las relaciones entre Brasil y Argentina, como así lo muestran los presidentes de Chile, Paraguay, Perú, Ecuador y Colombia, que, aunque no son políticamente afines al presidente Lula, no han dudado en reconocer su victoria electoral y seguir las normales relaciones diplomáticas entre ellos y Brasil. Hasta el Partido Liberal de Bolsonaro ha reconocido su triunfo.
El presidente Milei, con su postura ideológica extremista, está sobreactuando su sumisión personal a los intereses de EEUU y ha demorado el reconocimiento de la victoria electoral de Lula y actúa como si esperara instrucciones de Trump, quien hábilmente se escabulló mediáticamente hacia una posición neutral.
La persistencia en negarse a normalizar la situación diplomática podría ocasionar enormes daños a Argentina, ya que Brasil es el principal socio del Mercosur y uno de nuestros mercados más importantes, por lo que el empresariado argentino está muy preocupado y se encuentra en estado de alerta.
Exigimos que, en forma urgente, el presidente Milei, deje de lado las fuertes discrepancias ideológicas, adopte un enfoque de pragmatismo institucional, y tome los pasos protocolares necesarios para emitir un comunicado oficial reconociendo el triunfo electoral de Lula da Silva; reestablezca la representación diplomática al máximo nivel en Buenos Aires y Brasilia para recuperar el acceso directo y la negociación política al más alto rango. Fundamentamos nuestra exigencia en las tradicionales relaciones de amistad entre países hermanos y en tratar de mantener activo nuestro actual comercio con exportaciones claves para la industria automotriz argentina, cuyo régimen tiene vigencia asegurada hasta junio de 2029, y una alta demanda brasileña de gas nacional.
La participación argentina en el escape de Bolsonaro hacia EEUU
Otro suceso por demás irregular es la activa participación del mileísmo en el escape de Bolsonaro a EEUU. Toda la información detallada, con sus actores y la logística utilizada, ya es de dominio público. Claramente el trumpismo dio las indicaciones de organizar dicho escape por las fronteras argentinas, que inclusive contaron con la participación de organismos de seguridad estatales y privados, algunos relacionados a los EEUU.
Aunque se hayan cumplido las formalidades migratorias locales, no deja de ser una subordinación a las estrategias de los EEUU, que es la característica primordial de Milei y su grupo, lo cual ya produce choques hasta con sus aliados políticos más cercanos. Negar como se hizo en el primer momento la participación local, se da de bruces con el agradecimiento público de Bolsonaro a la intervención prestada por Milei.
Las contradicciones políticas de Milei son demasiado groseras. Mientras agita un falso soberanismo sobre Malvinas, expuesto en la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, que mandó al Congreso, donde se ha comenzado a debatir, tuvo que excluir del castigo a las empresas que colaboran de manera “indirecta” a la explotación de los recursos naturales argentinos usurpados por el Reino Unido en Malvinas. Pero no lo hizo por iniciativa propia, sino por un pedido explícito y público del gobierno de los EEUU. Estamos en presencia de un acto bastante hipócrita y hasta ridículo: la ley de defensa de la soberanía (mileísta) se modifica a pedido de una potencia extranjera. Semejante vasallaje no se ha visto nunca antes.
Sin soberanía, cualquier proyecto nacional es inviable. Mantener estos principios básicos permitirá al menos negociar en términos honorables nuestro propio desarrollo. Impedir que siga ejecutándose la actual política de destrucción de nuestras bases materiales, jurídicas y políticas es tarea de todos los políticos que realmente quieran a la Argentina. Invitamos a todos los sectores políticos, sociales y económicos a un debate abierto y honesto de un programa básico que entierre definitivamente la absurda polarización actual.
Desde FUERZA SUMA + saludamos el triunfo del Presidente Lula da Silva, precursor de la multipolaridad global, por haber iniciado una etapa de luchas por la soberanía nacional, no sólo por indicar que nuestros países no son “el patio trasero de ninguna potencia”, sino por haber marcado políticamente a las empresas tecnológicas, que manejan las redes sociales, como depredadoras de las soberanías nacionales e incitadoras de las polarizaciones sociales que tanto fragmentan a nuestros pueblos .