El vicepresidente del Consejo Interuniversitario Nacional y rector de la Universidad Nacional de Río Negro Anselmo Torres, dice en esta entrevista que para Milei y los tecnomagnates la
democracia es una farsa que tiene que ser eliminada.
Cinco claves:
1. El CIN, que forman todos los rectores, pide $11 billones; el Gobierno propone $7,3.
2. Torres advierte que no alcanzaría para los salarios.
3. El CIN busca apoyo de gobernadores y legisladores.
4. Torres denuncia incumplimientos en las becas.
5. El CIN evalúa denuncias penales contra funcionarios.
–¿Hay antecedentes internacionales de una situación como la de Argentina sobre el tema de las universidades y su presupuesto?
–Torres: No. Hubieron recortes y ataques fuertes. Bolsonaro fue una muestra en Brasil, o Trump en Estados Unidos recortando subsidios a universidades prestigiosas como Harvard, MIT o Stanford. Este año se cumplen 60 años de la Noche los Bastones Largos, pero con la lógica de no cumplir con una ley, no. Esto excede largamente la implicancia del presupuesto porque lo que está en juego es quién decide en un país. En un sistema republicano hay tres poderes, y la idea de peso y contrapeso, de límites que se deben poner entre esos tres poderes para que alguien no tenga el poder absoluto, existe en términos constitucionales. Acá hay dos poderes del Estado, el Judicial y el Legislativo, que le dijeron al Ejecutivo que tiene que cumplir, pero no cumple con la ley de Financiamiento de la Educación Universitaria.
–¿Qué cree que se pone en juego con este desacato?
–Torres: La democracia, porque el Ejecutivo entiende que una ley es una recomendación que puede cumplir o no. No se trata solo de dinero, esto es ideológico y está mucho más planificado de lo creemos.
–¿Y dónde encuentra el origen?
–Torres: En los textos de lo que se conoce como la Ilustración Oscura, Peter Thiel, Curtis Yarvin o cualquiera de los tecnomagnates que hoy casi que están gobernando el mundo. Ellos dicen claramente que la democracia es un atentado a la innovación que ellos quieren diseñar y desarrollar, y que hay que dejarla de lado porque es incompatible con lo que para ellos es la libertad. Aseguran que la democracia es una farsa que debe ser eliminada. Y los que sostienen esta farsa es los que ellos denominan la Catedral, integrada -supuestamente- por las universidades, el sistema intelectual y cultural, los medios de comunicación y la burocracia estatal.
–Y por eso atacan a estas instituciones.
–Torres: Sí, y hay que hacerlo para que desaparezcan. Por eso vemos cómo se ataca a las universidades, a los medios de comunicación, o dicen que no se odia suficientemente a los periodistas y que son todos ensobrados, o cómo han expulsado del Estado a los empleados públicos. Hay ataques sistemáticos que van en una dirección concreta. No hay casualidades, es algo ideológico. Por eso digo que el tema excede la cuestión de ajuste fiscal o, como nos quieren hacer creer, que tienen que cerrar las cuentas.
–Independientemente de la propuesta de mantener el dominio a través de la tecnología, se supone que debe haber gente que domine esa tecnología. Y para dominarla tiene que haber enseñanza y aprendizaje, y lo que están proponiendo es la destrucción del sistema educativo.
–Torres: Exactamente, buscan un proceso de aprendizaje autómata solo para el uso de la tecnología que ellos producen. Y para eso no es necesario que las universidades creen conocimiento crítico que discuta la oscuridad de sus algoritmos que deben ser abiertos, debatidos y a los que hay que ponerle límites. Para ellos, la universidad es un riesgo y un peligro, y por eso atacan.
–¿Quién construiría esas nuevas realidades tecnológicas? ¿Gente del extranjero?
–Torres: Efectivamente, las grandes empresas tecnológicas que ya tienen diseñado un esquema y una forma de dominación, y buscan que nosotros aportemos lo que a ellos les está faltando para construir ese mundo que es agua, tierras raras y energía. Por el resto, les importa poco si tenemos buena formación o periodismo crítico, y menos le importa si queremos tener soberanía cognitiva y tecnológica.
–Y a Milei parece que tampoco le importa.
–Torres: Tampoco. Son sistemáticos, basta con mirar por qué tanto viaje a Silicon Valley los primeros seis meses. Los primeros viajes fueron a Silicon Valley a reunirse con los tecnomagnates. Por eso digo que es muy dura la pelea. Hay que seguir luchando, rendirse no es una opción, es necesario construir alternativas, y en eso estamos porque hay que seguir.
–¿Cómo evalúan en el CIN la quinta marcha universitaria?
–Torres: Más allá del debate mediático, que se centró en la represión y los enfrentamientos, en términos de acompañamiento fue exitosa porque (en Buenos Aires) se llenó la plaza y muchas columnas no alcanzaron a llegar porque la represión arrancó muy temprano y, a pesar del clima lluvioso, la gente acompañó masivamente. Las marchas del interior también fueron muy masivas y contundentes. Más allá del relato que nosotros podamos construir, también es cierto que algunos medios están interesados en que se levante más la violencia que la marcha.
–¿Cree que la represión pudo haberse planificado a priori?
–Torres: No podemos saber ni decir que hubo algo preestablecido, pero hay cosas que nos llamaron la atención. A mí, en particular que el vocero presidencial dijera -antes de lo ocurrido- que ojalá la marcha terminara pacíficamente. Y me pregunté por qué no iría a ocurrir cuando habíamos hecho cuatro antes en todo el país y siempre fueron pacíficas. En el único lugar donde no lo fue es en Buenos Aires. Por eso me llamó la atención esa declaración, pero no me consta ninguna cuestión.
–Claro, aunque sonaba como una declaración de principios.
–Torres: Exactamente, me llamó poderosamente la atención porque ninguno de nosotros desde el CIN, ni desde los sindicatos o desde los estudiantes, habíamos hecho una declaración altisonante que diera origen a esta posibilidad de violencia. Tampoco la ocupación de la Secretaría de Educación fue violenta porque los chicos entraron y anunciaron una sentada pacífica. La gente sigue acompañando los reclamos de la universidad, sigue entendiendo que cumplir la ley no puede ser una mera recomendación sino una obligación del Estado de acatar la decisión de la Justicia.
–Frente a la continuidad del incumplimiento, ¿cómo piensan seguir?
–Torres: Por ahora estamos concentrados en el debate parlamentario sobre el Presupuesto para el año que viene porque ahí se juega mucho del destino de la universidad en su conjunto. Para que se cumpla la ley, entendemos que el presupuesto debe ser de 11 billones de pesos para todo el sistema, y el Gobierno mandó un presupuesto de 7,3 billones de pesos. Solo con los aumentos salariales que ya se dieron, y lo que se puede llegar a dar en términos de inflación de acá a fin de año, no nos alcanzaría ni para los salarios. Así que la posibilidad de que no podamos funcionar como corresponde el año que viene es una realidad concreta. Por eso estamos concentrados en tratar de hablar con todos los gobernadores, con todos los diputados y senadores de cada territorio donde hay universidad y construir una mayoría que modifique este presupuesto, aún a sabiendas de que después el Gobierno puede vetarlo parcialmente. Seguiremos insistiendo por los canales institucionales que correspondan y en la Justicia también. Este derrotero kafkiano de esperar y que el daño se produzca y nunca llegar a una solución nos molesta mucho, pero es la realidad que nos toca vivir.
–¿Qué opciones quedan para seguir insistiendo?
–Torres: Tenemos legitimidad social y parlamentaria, tenemos la razón que nos dio la Justicia, pero parece que nada alcanza. Nos quedan algunos caminos como la denuncia penal a los funcionarios cuando se los declare en rebeldía por incumplimiento. Ya manifestamos nuestra postura de por qué creemos que el Gobierno está incumpliendo la ley, incluso la cautelar, que no solo no cumple respecto a los salarios, sino que tampoco lo hace con el artículo 6 sobre las becas, porque es clara la ley que dice que no solo se debe actualizar la beca Belgrano, sino la beca de Enfermería, la beca Progresar y todo otro tipo de beca. Tampoco está cumpliendo con la cautelar, y mucho menos con toda la ley completa, y apeló también la declaración de inconstitucionalidad que sacó el juez de primera instancia sobre el decreto que lo ponía en suspenso. Hay una clave concreta y es lo que dijo el juez de primera instancia, cuando advirtió que el Poder Ejecutivo no tiene doble capacidad de veto, no puede volver a vetar. Ellos apelaron, fueron a la Cámara y ahí se debatirá también sobre la ley completa.
–Supongamos que eso se logra, el presupuesto es aprobado según el requerimiento del CIN, y el Ejecutivo no cumple. ¿Cómo se sigue?
–Torres: Seguiremos buscando alternativas y construyendo una base social más amplia, juntándonos con otros actores sociales para tratar que la fuerza de la oposición sea mucho más grande en el contexto electoral que se avecina.