Episodio XLIV.
No creo que vaya a ganar. Y si gana, va a ser por muy poco. –Stella estaba muy segura. Giselle, muy superada y más segura que Stella, le contestó en tono recriminatorio:
-Sí va a ganar. Mirá, Stella, vos y tus amigos están con mucho síndrome de derrotado. No se puede creer. Ustedes, que se la jugaron, no pueden pensar así.
-¿Decís eso, mi amor, porque tenés alguna corazonada? –Federico fue irónico, cruelmente irónico con su novia. Ella lo eludió.
-No, ninguna corazonada. Lula se metió en el campo de batalla que inauguró la derecha y en el que nosotros no queremos pelear.
Stella se sintió aludida. Las palabras de Giselle la molestaron y reaccionó:
– Si te referís a lo de meterse en redes y esas cosas, te doy la razón; pero qué querés. A mí me embola la tecnología. Me tiene podrida. Hay que adaptarse y sobreadaptarse todo el tiempo a algo que sólo nos complica la vida y nos aleja de nosotros mismos.
-A Nati y a Romina no las embola. A mí sí, igual que a vos. -Giselle resopló.- Y les digo, lo mío no es corazonada. El PeTe se metió a pelearla ahí, en ese sitio tan embolante para nosotros y tan atractivo para otres; se metió a pelear en la selva, ellos son de la selva. Y, además, el filho de Bolsonaro quedó muy pegado al esperpento argentino. Quiso disimular, hacerse el social cristiano demócrata y no le salió… se burló de los nueve dedos y por más perdones y arrepentimientos, demostró lo que son. No van a ganar. Y te digo más, las revueltas en Europa también quemaron a la derecha y ayudaron al PT. Lo mío no es corazonada.
-¿Saben, Gise, Fede, nunca les conté? Juan Carlos y yo, cuando volvimos de Suecia en el ’86, soñamos con ir a vivir a Brasil con Natalia chiquita. Lo soñamos casi como una película real. Soñamos que vivíamos en una aldea de pescadores como Arraial d’Ajuda o como Ilheus… Mejor, Arraial, que en esa época era casi totalmente agreste. Alquilábamos una casita con las coronas suecas que traíamos, comíamos peixes y Nati corría por el mato hablando portugués con otros chicos. Se haría amiga de los nenes de “Capitanes de la arena”. Porque, en realidad, aunque nos riéramos de Jorge Amado, aunque nos pareciera romanticón, lo que queríamos era vivir dentro de alguna novela de él. Y pensábamos que seríamos amigos de Caetano, de Gal, de María Bethania, con Elis cantando, cantando a nuestro alrededor, de Toquinho, de Milton, con Hermeto Pascoal, de Ney Matogrossso, que nos juntábamos a zapar y cantar con ellos en la Playa hasta el amanecer. Queríamos estar borrachos de bossa nova y maconha todo el día. Allá, en Brasil no necesitabas nada para vivir. Eso pensábamos: con calor y la simpatía alegre de los brasileros, ya está.
Pero en el mismo sueño nos agarraba saudade de vino tinto, de ir al cine a ver películas de Saura, de Fellini, de ir a Pippo, de hablar frenéticamente de política y literatura toda la noche, de discutir, de comernos los bifes de chorizo que no conseguíamos en Stockolmo; teníamos saudade hasta de ver tele, sí, ver La noticia rebelde y Función privada… ¡Miren cómo extrañábamos! Y nos quedamos. Conocimos a Ricardo y Liliana, Natalia se había hecho amiga de Romina en la escuela y nos quedamos borrachos en la alegría alfonsinista, que en el ’85 seguía en pie. Además, teníamos que buscar a los compañeros que no estaban.
-Ese año, -Federico interrumpió, no pudo aguantar,- en ese año gobernaba Sarney, ¿se acuerdan? Había muerto Tancredo Neves con una inflación estilo Argentina. Sarney puso el plan cruzado, que también estuvo bueno primero y después derivó otro despelote económico.
-Sí, Fede. Pero nosotros pensábamos que esos males ocurrían en Río o en San Pablo. En nuestra soñada selva nordestina, no.
-Stella, Fede, nosotros siempre ponemos nuestros mejores sueños y fantasías en Brasil. Ahora seguro que gana Lula y soñamos con irnos al Mato Grosso o a alguna aldea bien al norte y con playa. Nos juntamos varias familias amigas y vamos. Yo estoy segura de que va a ganar. La organización y la euforia fueron mayores en este ballotage que en la primera vuelta. Mi amiga Coni me metió en el Exército do Lula, y yo metí a varios amigos y amigas. Y les digo más. En esta semana podrán pasar cosas loquísimas. Si no gana Lula, la derecha bestializada lo metería preso con causas inventadas, improvisadas en el día, como hizo Temer… No creo que vayan a tomarse el trabajo de inventarlas con anticipación. Plagiarían cualquier telenovela brasilera y mandarían fruta. Además indultarían al padre preso, que, si se fijan bien, es igual de ridículo que nuestro esperpento. Acuérdense de cuando le dijo a una periodista. “usted no merece ser violada”. En esos años acá gobernaba Alberto. Nosotros no estábamos acostumbrados a los improperios de esta derecha degenerada y nos sorprendíamos del tal Yair cuando insultaba a diestra y siniestra. Bueno, en definitiva, digo que sería indultado él y toda la gilada que atacó el Planalto.
Pero eso no va a pasar. Va a ganar Lula y los bolsonaros no van a tener inmunidad y serán ellos los que se irán al Mato Groso a esconderse. Seguramente tendrán un casoplón secreto en medio del mato, lleno de sirvientes, plantaciones y pistas para despegue y aterrizaje.
-No, Gise.-Federico quiso contradecir, aunque no del todo. – Lo más seguro es que Jaldo refugie a los bolsonaros en alguna mansión escondida en el monte tucumano y los medios compañeros lo denuncien todo el tiempo mientras que los operadores oficialistas digan que no se sabe el paradero de los mismos porque corren peligro de muerte por parte de los zurdos.
-O no, -interrumpió Giselle. Lo va a refugiar Jalil en alguna otra mansión escondida en Catamarca. Y todos los catamarqueños lo van a saber. Hasta van a saber cuál y donde queda la mansión-aguantadero y nadie se va a atrever a denunciar o a informar a algún periodista.
– ¡Ay, no, chicos!-Stella se impuso con suficiencia-. Lo más seguro es que los refugie Trump y los tenga en el lujo de esa mansión mersa que tiene en Palm Beach, que es la Florida. Los va a tener ahí hasta que se canse de ellos. O, no. Lo más probable es que no llegue a cansarse de ellos. Lo más probable es que el yanqui pierda en noviembre y se les venga la noche a todos estos. Lo mío no es una corazonada ni una expresión de deseos. Es pura lógica.