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Por qué la ultraderecha ataca al periodismo

Apuntan a la BBC porque entrevistó a Nadia Beller.

El 17 de agosto de 2026 Nadia Beller recibió tres disparos. Sobrevivió. La Fiscalía y la Policía investigan como presunto autor intelectual a su expareja, el argentino Fernando Gabriel Cerimedo, exprincipal asesor del presidente Rodrigo Paz y de toda la ultraderecha del continente. Desde entonces Beller se convirtió en su principal denunciante y en fuente recurrente de la prensa internacional.

Cinco claves:

  1. La retención de periodistas de la BBC durante una entrevista a Nadia Beller desató denuncias de censura en Bolivia.
  2. Fernando Cerimedo, exasesor de Rodrigo Paz, es investigado como presunto autor intelectual del atentado contra Beller.
  3. Milei y Trump convierten los ataques al periodismo en una estrategia de confrontación y desacreditación de los medios.
  4. Las plataformas digitales y la manipulación emocional desplazan a los discursos tradicionales en la disputa política.
  5. André Janones demostró, en Brasil, la eficacia de combinar estrategias digitales, mensajes emocionales y movilización en territorio.

Era una de esas entrevistas. Esta vez, con la BBC de Londres. La cita era en un edificio céntrico. Nadia Beller, por cuyo intento de asesinato mientras eran pareja está preso Fernando Cerimedo, había avisado a su custodia policial. El testimonio de la víctima sería utilizado en un documental sobre el atentado. Una muestra más de que Cerimedo puso a Bolivia en el mapa. Por lo menos informativo.

Pero la sorpresa fue al llegar porque en la puerta del edificio había otras tres patrullas que no formaban parte de su custodia. Adentro del edificio, pero no del departamento, los uniformados retuvieron durante varios minutos a los periodistas ingleses, les exigieron documentos y les hicieron preguntas.

Beller montó en cólera, filmó a los policías y denunció en redes lo que calificó como un «intento de censura». La entrevista finalmente se concretó y la sangre no llegó al río, pero el daño a la imagen del gobierno quedó empañada con la figura de un presidente que aparece controlando hasta las entrevistas de la mujer víctima de intento de femicidio donde el principal acusado es su exasesor, Fernando Cerimedo. Tuvo que intervenir la embajada de Gran Bretaña para que, después de 40 minutos, los hombres de la prensa fueran dejados en libertad.

Según la versión que Beller difundió y que está en investigación fiscal, la noche del atentado Cerimedo habría intentado abordar un avión rumbo a Buenos Aires y habría sido alertado por un mensaje del teniente coronel Eric Correa, jefe de Inteligencia en Santa Cruz, de que las balas no habían tocado órganos vitales de Beller.

Enemigos íntimos

No es un hecho aislado. Los gobiernos de ultraderecha han hecho del desprecio al periodismo una marca.

Javier Milei lo resumió: «no odiamos lo suficiente a los periodistas». El 24 de octubre señaló a cinco comunicadores que cubrieron el caso de la criptomoneda $LIBRA (Hugo Alconada Mon, Carlos Pagni, Paulino Rodrigues, Natalia Volosín y Luis Novaresio) como «ensobrados, corruptos, mercenarios de la mentira y fabricantes seriales de operaciones». Luego agregó: «los que se tienen que quemar en la hoguera son los hijos de puta». El pecado de los comunicadores había sido informar sobre su participación en la promoción de la criptomoneda.

Donald Trump prohibió el ingreso a la Casa Blanca a medios como CNN, MS NOW y Político. Un juez federal ordenó restituir las acreditaciones. Trump fue más allá: a la corresponsal de NBC News, Monica Alba, la llamó «horrible y reporterilla» cuando le preguntó por un aviso político. A Kaitlan Collins, de CNN, le dijo «No sabes de lo que hablas. Eres un tonto. Eres una persona de bajo coeficiente intelectual». A una periodista de ABC News la llamó «estúpida» y a un reportero de The Independent «enfermo», en el Despacho Oval.

Entre odios e intereses

Sería un error detenerse sólo en el odio. El viejo estilo de presentar noticias ya no les es conveniente en el siglo de las fake news y la manipulación digital. Y lo paradójico es que ninguno de los medios mencionados es prorruso, prochino y mucho menos comunista. Son medios tradicionales, defensores del capitalismo. Pero ya no le sirven del todo al tecnofascismo.

El mensaje, para ser efectivo, debe ser creíble. Y los medios tradicionales todavía lo son. Por eso Milei y Trump los atacan y llaman a odiarlos más. Por eso se retiene sin disimulo a periodistas de la BBC.

Hay, además, una ignorancia del poder: los periodistas son gregarios. Viven peleando entre ellos hasta que son atacados por alguien de afuera. Entonces se unen todos. Así, cuando Trump vetó a algunos medios, los grandes ABC, CBS, Fox News y NBC suspendieron su cobertura del pool en solidaridad con CNN y los otros.

La cita a la que la izquierda llegó tarde

Desde Cambridge Analytica ha pasado mucha agua bajo el puente. Dos cambios son clave. Primero, Facebook fue multada con 5.000 millones de dólares en 2019 por el caso de uso de datos para segmentación electoral. El método masivo quedó expuesto. No se puede volver a emplear de la misma forma.

Lo que sí se puede es trabajar con mensajes cortos, muy concretos, y con historias en plataformas que golpeen las emociones.

Ahí aparece André Janones, diputado lulista, hijo de una empleada doméstica y de un hombre con discapacidad, que cobraba pasajes en un colectivo para pagarse su carrera de Derecho. Janones mostró que la izquierda también puede usar las plataformas a pesar del boicot de algunas de ellas.

Su ejército en WhatsApp pasó, según su propio relato, de 50 mil a 10 millones de contactos en tres semanas. Fue el general de la batalla digital quien decía qué mensaje y qué historia viralizar. Tardó años en convencer a su entorno de que había que acabar con discursos largos y argumentativos, tan apreciados en la vieja izquierda, y golpear las emociones.

Lula no ganó solo por eso. Ganó porque combinó el trabajo digital con la movilización en las calles. Centenares de miles de militantes salieron a transportar a ancianos en sillas de ruedas, cuando no en andas, para votar. Los unió el horror de que la ultraderecha volviera. Cinco dedos separados no hacen nada, pero el puño unido golpea fuerte.

Vivimos la mayor revolución científica y tecnológica de la historia. La comunicación está cambiando. Pero como dice la canción, lo que no cambia es el amor por la tierra y por la gente. Ni más, pero sobre todo, ni menos.

Los resultados en Brasil demuestran que las plataformas son poderosas pero no todopoderosas. El Tribunal Superior Electoral ordenó a Meta garantizar trato igualitario entre las campañas y fijó multas diarias de hasta un millón de reales por incumplimiento, tras denuncias de desequilibrio. La empresa atribuyó lo ocurrido a dificultades técnicas. El propio tribunal señaló que, por ahora, no hay pruebas de manipulación deliberada.

La izquierda llegó tarde a esa cita, pero demostró que también sabe bailar samba con sorprendentes giros en el algoritmo.

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