Lo extraordinario de Serbia no es sólo quién ganó, sino cómo. El movimiento nació después del derrumbe de la estación ferroviaria de Novi Sad, que dejó 16 muertos, se expandió desde las universidades hacia pueblos y ciudades y terminó construyendo una alternativa nacional. Los estudiantes organizaron la rebelión, seleccionaron a los candidatos y, en una decisión poco habitual, eligieron no convertirse ellos mismos en postulantes.
Cinco claves:
- La Lista Estudiantil obtiene provisionalmente el 52,71 por ciento contra el 39,17 de la alianza de Vučić.
- La proyección la ubica entre 135 y 140 bancas sobre 250, suficiente para formar gobierno sin aliados.
- La rebelión comenzó tras el derrumbe de la estación ferroviaria de Novi Sad, que dejó 16 muertos.
- Los estudiantes eligieron a sus candidatos, pero decidieron no integrar ellos mismos la lista parlamentaria.
- La victoria abre ahora las discusiones sobre gobierno, Unión Europea, Rusia, Kosovo y reforma del Estado.
“Todo huele a libertad”, dijo la estudiante de diseño Katarina Malešević después de la elección. La frase resumía una victoria que hasta pocas semanas antes parecía improbable. Con casi todo el escrutinio procesado, la Lista Estudiantil superaba por más de trece puntos a la alianza de Vučić y se encaminaba a conseguir una mayoría absoluta en el Parlamento.
No se trataba de una victoria marginal ni de una protesta simbólica. Era la derrota electoral más importante sufrida por el sistema político que domina Serbia desde 2012.
El último resultado preliminar publicado por la Comisión Electoral Republicana, correspondiente al 26 de octubre a las 20, mostraba procesado el 97,56 por ciento de las mesas. La Lista Estudiantil reunía 2.267.615 votos, el 52,71 por ciento, mientras la alianza Aleksandar Vučić–Serbia Unida conseguía 1.685.022, el 39,17 por ciento.
La diferencia entre votos y bancas merece una explicación. Serbia elige 250 diputados mediante un sistema proporcional en una circunscripción nacional. Por eso, obtener el 52,71 por ciento de los votos no significa recibir automáticamente el 52,71 por ciento de los escaños. El reparto se realiza entre las listas que ingresan en la distribución y la fórmula electoral puede ampliar ligeramente la representación de la fuerza vencedora.
La noche de la elección, el propio Vučić reconoció la derrota y calculó que la Lista Estudiantil obtendría entre 135 y 140 diputados, es decir, entre el 54 y el 56 por ciento de las bancas. Esa cifra le permitiría formar gobierno sin necesidad de aliados. Al 30 de octubre, sin embargo, seguía siendo una proyección y no una adjudicación oficial definitiva.
La dimensión de lo ocurrido obliga a mirar hacia atrás. La victoria no nació de una campaña electoral convencional, sino de una tragedia, una rebelión universitaria y casi dos años de organización.