La visita del papa León XIV a la Argentina, del 8 al 11 de noviembre, traerá “un mensaje de interreligiosidad”, promoverá “el sacramento de la esperanza” y la igualdad, será “un constructor de puentes” y “una voz de paz”, según referentes de las religiones musulmana y judía, y de la iglesia apostólica armenia.
Cinco claves:
1. Referentes armenios, judíos y musulmanes esperan que la visita papal fortalezca el diálogo entre las religiones.
2. Desde el Vaticano plantean un mensaje antibélico y con énfasis en los bienes comunes.
3. El arzobispo Shaheenian destaca el aporte espiritual del Papa, aunque las soluciones dependen de los argentinos.
4. La rabina Chemen reivindica la esperanza y la convivencia frente a la fragmentación y los discursos de odio.
5. El imán Gill sostiene que la paz exige reconocer igual dignidad humana, sin distinción de origen o fe.
León XIV es el quinto sucesor de San Pedro en visitar América latina, región en la que habita el 41,2% de los católicos del mundo. El primer pontífice que realizó un viaje a Latinoamérica fuePablo VI, a Colombia, en 1968. Juan Pablo IIfue el papa que más visitó la región, con 18 viajes apostólicos en los que recorrió más de 20 países. Benedicto XVIvisitó Brasil en 2007, y México y Cuba en 2012; y nuestro Franciscorealizó siete visitas que abarcaron 10 países: Brasil, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Cuba, México, Colombia, Chile, Perú y Panamá.
Esta vez, León XIV recorrerá Uruguay, Argentina y Perú; y en lo que respecta a nuestro país, es el segundo Papa en hacerlo. El primero fue Juan Pablo II, quien estuvo en junio de 1982, durante la guerra de Malvinas, con un mensaje de paz; que repitió en abril de 1987, ahora en la democracia liderada por Raúl Alfonsín, en una gira que lo llevó a diez ciudades.
León XIV será el segundo, y su visita marca una fuerte agenda que ya tiene tantas interpretaciones como entrevistados tengan los medios.
Su venida a Sudamérica será la del quinto pontífice de la historia en pisar este suelo, y en once días recorrerá diez ciudades: Montevideo, Paysandú y Florida, en Uruguay; Buenos Aires, Córdoba y Luján, en la Argentina; y Lima, Chiclayo, Cuzco y Pucallpa, en el Perú.
Y ahora qué? entrevistó a representantes de tres religiones para conocer qué piensan y cómo perciben la visita del Papa al país.
Arzobispo Shaheenian: “la espiritualidad del Papa aporta esperanza”
El arzobispo armenio Aren Shaheenian, primado de la Iglesia Apostólica Armenia para Chile y Argentina, desembarcó en el país hace seis años luego de estar asignado, entre otros destinos, durante trece años en la Santa Sede en el Vaticano, como vicario de su santidad Karekin II.
—Shaheenian: la presencia de un líder religioso, en cualquier país, trae muchos sentidos de paz y, ¿por qué no?, también de equilibrio político. Paz en sentido religioso, porque este líder eclesiástico viene a transmitir su mensaje por el amor para el prójimo y por el ser más humilde. Y en el mundo político porque Argentina tiene problemas como todos los países que deben que solucionarse de manera pacífica.
–¿Y usted cree que el Papa puede ayudar en eso?
—Shaheenian: Sí, porque es un líder eclesiástico y político de un peso muy fuerte. De todos modos, León puede ayudarnos, pero la decisión final es del pueblo argentino. El Papa es transversal a los problemas porque si bien la visita puede tener una connotación política, tiene una cuestión espiritual y religiosa muy fuerte para la gente. Y eso aporta esperanza.
Rabina Chemen: “la esperanza debe ser un sacramento”
Entrevistamos a la vicerrectora del Instituto Universitario Abarbanel y rabina de la Comunidad Bet El, Silvina Chemen, telefónicamente dado que se encuentra en Roma participando de un congreso de la Uniservitate, un programa global de promoción del aprendizaje y servicio solidario en las Instituciones Católicas de Educación Superior.
–Chemen: Es la primera vez que incorporaron una mesa de diálogo interreligioso, y por eso me llamaron. Mi contacto con la interreligiosidad me hace estar muy cercana a estos espacios de análisis que buscan que otras congregaciones de fe conozcan lo que dicen los líderes de otras tradiciones.
–Siempre se la ve atenta a los mensajes que otras comunidades reciben de sus liderazgos. ¿Por qué?
–Chemen: Porque es una forma de abonar una tierra de convivencia multicultural para resistir la fragmentación, la locura y el discurso de odio. Me gustan mucho las narrativas que construyen a través de la convivencia, la fe, la esperanza, la relectura de los textos, y la apelación a la paz. Me importa el análisis del discurso de los líderes religiosos, y el Papa es una persona con mucha influencia.
–¿Y qué lejos están esos discursos de la realidad de la gente?
–Chemen: La gente y las religiones son temas muy generales como para hablar en nombre de todos. Lo que estoy diciendo es que un liderazgo que insiste con la igualdad, con ocuparse del prójimo como parte de una religiosidad y que no quede solo en una espiritualidad ritualista, son elementos que nutren a la gente que está en búsqueda de un mensaje, y esas cosas llegan. Tengo muy presente algo que dijo el papa León: ninguna tendencia es destino.
–¿Y de quién depende quebrar una tendencia?
–Chemen: De que estemos en algún lugar de influencia en temas como la educación, la política, el liderazgo religioso, etc.Hoy en día es importante escuchar a los líderes religiosos positivos. El papa León XIV habla del sacramento de la esperanza, y eso es una innovación interesante porque el bautismo es un sacramento, el casamiento es un sacramento, para los religiosos el celibato es un sacramento. Y también la esperanza es un sacramento. Me parecen cosas interesantes para replicar y revisar en nuestras tradiciones.
–Cuando León llega a algún lugar, y en este caso a América Latina y la Argentina en particular, está sacando todo eso a la calle.¿Cómo cree que la gente recibirá estas premisas?
–Chemen: Creo que están desesperadamente necesitados de que alguien acerque palabras de esperanza, está necesitada de una espiritualidad con la que se viva y no se mate. La gente está carente de espacios de ternura y alegría.
Imán Gill: “que la visita del Papa sirva para sanar diferencias”
Marwan Gill, imán de la Comunidad Musulmana Ahmadía, aseguró que viaja “para tender puentes entre culturas y comunidades religiosas”, que conoció “al papa León XIV en el Vaticano” y que tiene un lema que reitera hasta el cansancio: “amor para todos, odio para nadie”.
Conoció al ahora papa León XIV en el Vaticano, en el marco de los sesenta años del Nostra Aetate, un documento histórico de la Iglesia que, en términos simples, terminó con las cruzadas medievales. A través de ese texto, la Iglesia reconoció sus vínculos con el judaísmo, condenó el antisemitismo y estableció relaciones con el mundo musulmán.
–Gill: Fue una respuesta directa a la Segunda Guerra Mundial y al Holocausto. Como musulmán, celebro que venga el papa León a Argentina y espero que su visita sea significativa tanto para los católicos como para el conjunto de la sociedad argentina. Cualquier líder que transmita un mensaje de paz, unión, fraternidad y reconciliación es más que bienvenido porque necesitamos más voces por la paz, así que espero que sirva para sanar diferencias y sentarse en la misma mesa con el objetivo único de la convivencia.
–¿Por qué presiente esa urgencia?
—Gill: Porque estamos al borde de una posible guerra mundial. Los focos en Irán, Medio Oriente, Israel, Líbano, Gaza… todos asustan. En la región no hay conflictos armados, pero sí tensiones sociopolíticas, una brecha entre ricos y pobres cada vez más grande y una polarización sin precedentes, así que el compromiso con la paz no es deber de un sector político o religioso sino un deber compartido. Como teólogo, considero elemental tener esa relación íntima con el Creador, que puede llamarse de distintas maneras según la tradición, pero al final es la fuente de la paz.
–¿Y cómo conecta esa paz espiritual con el sentido de justicia?
—Gill: Muchos dicen querer paz, pero buscan su paz: es decir la de su gente, su pueblo, su partido, pero a costa de los demás. Mientras no establezcamos como pauta que la dignidad de la vida humana es igual sin importar etnia, nacionalidad o fe, no habrá paz.
Mientras tanto, León XIV, en el Angelus de Todos los Santos del pasado 1 de noviembre, recordó a quienes entregaron la vida por dios, llamó a seguir ese camino mediante gestos concretos de amor y paz, y recordó -en coincidencia con Chemen, Gill y Shaheenian- que la Iglesia no contempla solo a los santos reconocidos oficialmente sino también a “la muchedumbre inmensa que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas”.