El presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y rector de la Universidad Nacional de Rosario, Franco Bartolacci, fue recibido por León XIV en el Vaticano antes de viajar a la Argentina. Le entregó un informe de la crisis universitaria y explicó que “el Papa ya estaba al tanto de nuestra situación”. Cuenta en este diálogo con Y ahora qué que “el encuentro ratificó su encíclica Magnifica Humanitas, una hoja de ruta que también interpela a la educación superior en el mundo”.
Cinco claves:
- León XIV ya conocía la crisis universitaria argentina antes de recibir el informe del CIN en el Vaticano.
- El Papa está “muy fuerte, muy atento y muy entero”.
- Bartolacci espera que la visita papal contribuya a abrir nuevas instancias de diálogo y reconocimiento.
- El rector denunció un ensañamiento del Gobierno contra la universidad pública, con desfinanciamiento y descalificación permanente.
- Las transferencias a las universidades cayeron un 54%, comprometiendo seriamente su funcionamiento.
–¿Qué repercusiones obtuvieron con la entrega del informe de la situación universitaria al Papa? –preguntó Y ahora qué al presidente del consejo de todos los rectores.
–Bartolacci: Fue muy importante. Que nos haya recibido es muy relevante y manifiesta su preocupación y compromiso con el tema. Para el CIN era muy importante poner a León en contexto antes de su visita al país y que tuviera una clara noción de la situación del sistema universitario y científico, así como el delicado cuadro que estamos atravesando. Si uno repasa su última encíclica (N. de la R.: Magnifica Humanitas, sobre la protección de la persona humana en la era de la inteligencia artificial, con énfasis en la dignidad del trabajo, la verdad, la justicia social y la paz) es una especie de hoja de ruta que también interpela por la educación superior en todo el mundo. En este contexto era relevante acercarle un estado de situación para que tenga mayores detalles respecto de cómo estamos.
–¿Qué expectativa tienen a partir de la entrega del informe?
–Bartolacci: Esperamos que su palabra y su presencia contribuyan a construir otros umbrales de diálogo y de reconocimiento, y que nos permita resguardar algo que entendemos muy importante como es la universidad argentina.
–¿Hubo alguna respuesta del documento que entregaron?
–Bartolacci: Hubo interés. La sola posibilidad de recibirnos antes de su visita la interpretamos como un gesto institucional hacia la universidad. El Papa me dijo que estaba al tanto de la situación y agradeció que le haya acercado el informe.
–¿El encuentro surgió a último momento o ustedes fueron directo ustedes al Vaticano?
–Bartolacci: Yo lo había solicitado formalmente hace tres semanas porque tenía previsto participar de un congreso del Consejo de Universidades Iberoamericanas que se hizo en Roma al que había sido invitado como presidente del CIN. En el marco de ese viaje, que ya estaba previsto, solicité la audiencia. Después quedó entre paréntesis debido a su problema de salud así que no tenía certezas de qué se pudiera concretar dado que dependía de cómo se recompusiera y cuándo retomara su agenda. Finalmente, un par de días antes comenzó a realizar sus actividades con normalidad.
–¿Cómo lo vio a León?
–Bartolacci: La verdad que lo vi muy fuerte en la audiencia en general que, por cierto, le demanda mucho esfuerzo físico porque dura cerca de tres horas. Lo vi muy entero, muy fuerte y muy atento.
–¿Tienen la expectativa de que haga alguna mención en particular al tema universitario en Argentina?
–Bartolacci: Ojalá lo haga, pero no es una demanda. Ya fue muy importante el gesto de habernos recibido, y no tengo dudas de que su visita contribuirá sobre los efectos de lo que estamos trabajando. Pero, por supuesto que si hay una mención sería extraordinario. Nosotros nos pusimos a disposición y vamos a participar, el lunes 9 de noviembre, en una reunión con organizaciones de la sociedad civil que se realizará en la Universidad Católica de Buenos Aires (UCA). Sabemos que tiene una agenda muy compleja.
–¿En qué temas centran sus principales preocupaciones sobre la situación de las universidades ahora?
–Bartolacci: En que el deterioro se profundiza cada vez más porque el Gobierno no cesa con lo que entiendo como un ensañamiento, un capricho incomprensible contra la universidad pública. No es solamente que hay malos salarios, no es solo desfinanciamiento, hay una descalificación permanente para justificar ese desfinanciamiento. Todo esto es incomprensible desde la perspectiva del daño que le hacen a la universidad pública y a la Argentina toda, porque el que pierde es el país si nuestras universidades tienen menos potencia y capacidad. Por eso nos preocupa que se profundice esta estrategia y que se incumpla la ley con el antecedente peligroso que eso genera.
–¿A cuánto cayó la transferencia de partidas?
–Bartolacci: A la mitad, un 54% en los últimos años. Hacemos un esfuerzo enorme para sostener todo ante tanta precariedad, pero hay un momento donde ya no se puede. Y estamos llegando a ese punto. Si no logramos incorporar los recursos que estaban previstos en la ley de financiamiento vamos a tener dificultades reales para funcionar el año que viene. Yo soy muy medido siempre en mis declaraciones, porque el tema es serio y exige seriedad, pero con la responsabilidad que declaro siempre, también tengo que advertir que ese es el escenario al que nos encaminamos si no se modifica el presupuesto.
–¿Hay otras medidas que puedan tomar o es únicamente el reclamo inequívoco de seguir reclamando lo que corresponde?
–Bartolacci: No. Es pedir en todos los ámbitos y trabajar en el Congreso. Tengo expectativas de que ahí podamos lograr algún avance. Si yo tomo, por ejemplo, lo que paga en salarios la Universidad Nacional de Rosario este mes, lo multiplico por tres y lo proyecto al 2027, es prácticamente el mismo número que el proyecto del Poder Ejecutivo le asigna a la UNR para todo el año que viene. Eso quiere decir que, en el mejor de los casos, vamos a pagar un mal salario, y lo que queda es poco y nada.
–Defina ese “poco y nada”, por favor.
–Bartolacci: No es que vamos a tener que posponer un edificio que teníamos proyectado construir, tendremos dificultades reales para pagar la luz, el agua, el gas y para poder funcionar.
–¿Qué tan serio es el riesgo de no poder iniciar las clases del 2027?
–Bartolacci: Por responsabilidad, no quiero anticipar un escenario. Pero sí destaco que hay muchas familias que hacen un esfuerzo enorme para que sus hijos se formen en la universidad. Hay muchos chicos que laburan y estudian al mismo tiempo, que tienen mucha incertidumbre al igual que nuestra comunidad ante una situación salarial muy precaria y que genera gran angustia. Por eso no quiero decir cosas que no sé si serán así hasta que no ocurran, pero que vamos a tener dificultades para funcionar es objetivo.