Salazar representa a un distrito de amplia mayoría hispana y busca su cuarta elección consecutiva. Antes de llegar al Congreso fue una de las periodistas latinas más conocidas de Estados Unidos. Su cercanía con Milei combina afinidad ideológica, coincidencias sobre América Latina y una defensa explícita del libre mercado. No es un vínculo nuevo. Salazar asistió a la asunción de Milei y llegó a pedir que fuera “clonado” para otros países latinoamericanos.
Cinco claves:
- María Elvira Salazar es republicana, cubanoestadounidense y representa al Distrito 27 de Florida, con centro en Miami.
- Antes del Congreso fue durante 35 años una de las periodistas hispanas más conocidas de Estados Unidos.
- Preside el Subcomité del Hemisferio Occidental y sostiene una línea dura contra Cuba y Venezuela.
- Es aliada de Milei, pero dijo que las deportaciones de Trump “han ido demasiado lejos”.
- Busca su cuarta elección consecutiva en un distrito de mayoría hispana que volvió a ser competitivo.
De la televisión al Congreso
Salazar nació en Miami en 1961, hija de exiliados cubanos. Se graduó en Comunicación en la Universidad de Miami y obtuvo una maestría en Administración Pública en la Kennedy School de Harvard. Durante 35 años trabajó en televisión en español, ganó cinco premios Emmy y entrevistó, entre otros, a Fidel Castro, Nicolás Maduro y Augusto Pinochet.
En 2018 perdió frente a la demócrata Donna Shalala, pero en la revancha de 2020 la derrotó y llegó a la Cámara de Representantes. Aquella victoria fue considerada una sorpresa y formó parte del corrimiento hacia los republicanos de una porción importante del electorado latino de Miami.
Hoy integra el Comité de Relaciones Exteriores y preside el Subcomité del Hemisferio Occidental. Desde allí sostiene una línea de fuerte presión sobre La Habana y Caracas. En junio interrogó al secretario de Estado Marco Rubio sobre Cuba y Venezuela y reclamó acelerar una transición cubana en la que ningún integrante de la familia Castro permanezca en el poder.
Esa concepción explica su afinidad con Milei. Salazar estuvo en Buenos Aires para su asunción en diciembre de 2023 y celebró que la Argentina hubiera “derrotado al socialismo”. En enero de 2025 sostuvo que Milei debía ser “clonado” para Nicaragua, Venezuela y Cuba. También hizo gestiones para que el FMI concediera a la Argentina un fuerte desembolso inicial.
Ahora el respaldo se invirtió. Milei grabó un video para apoyar su reelección del 3 de noviembre. Dijo que Washington necesitaba dirigentes capaces de “enfrentar a los zurdos socialistas” y presentó a Salazar como una de esas figuras. El apoyo provocó incluso críticas demócratas por la intervención de un jefe de Estado extranjero en una elección norteamericana.
La diferencia con Trump
Hay, sin embargo, una paradoja. Salazar ha sido aliada de Trump, pero en septiembre rompió públicamente con una cuestión central de su gobierno. En un aviso grabado frente a la Casa Blanca afirmó que la política migratoria había “ido demasiado lejos” y que muchos hispanos que votaron por Trump en 2024 se sentían “traicionados”.
Trump respondió que Salazar era débil en materia fronteriza y recordó que, según él, había ganado gracias a su respaldo. El Departamento de Seguridad Nacional fue más duro. Aseguró que no habría “amnistía” para inmigrantes indocumentados “le guste o no” a la congresista.
La diferencia no es solamente electoral. Salazar impulsa desde hace años la Ley Dignidad, una reforma migratoria bipartidista que combina mayor seguridad fronteriza y reforma del asilo con un programa de siete años que permitiría a determinados inmigrantes indocumentados trabajar legalmente, evitar la deportación y regularizar su situación, aunque sin otorgar ciudadanía automática. La versión de 2025 fue presentada junto con la demócrata Veronica Escobar.
Una elección que dejó de ser cómoda
El conflicto migratorio importa especialmente porque el Distrito 27 es aproximadamente 74 por ciento hispano. Salazar enfrentará al demócrata Eliott Rodriguez, también cubanoestadounidense y, como ella, una figura histórica de la televisión de Miami. Una encuesta de septiembre la mostró apenas 47 por ciento a 46 por ciento y otra había registrado un empate de 45 por ciento a 45 por ciento.
Por eso el apoyo de Milei tiene una doble lectura. Confirma la construcción de una red política latinoamericana anticomunista en la que Salazar pretende ocupar un lugar relevante desde Washington, pero llega cuando necesita retener al electorado republicano sin perder a los latinos afectados por las deportaciones.
María Elvira Salazar pertenece claramente a la derecha republicana en política exterior y economía, pero no es una reproducción exacta de Trump. Es anticomunista, promercado y muy cercana a Milei, pero acepta confrontar con la Casa Blanca cuando las políticas de Trump chocan con los intereses de la comunidad hispana que representa.